miércoles, abril 19, 2017

SAN MATEO NIPÓN 2017




Actualizado a 19ab17 (leer al final del post)


Vuelven los VIAJES DE ARQUITECTURA organizados por Isabel Tobalina (Viajes Ecuador Logroño) y animados por quien suscribe. Con un historial que puede leerse en esta entrada de este mismo blog, y con las nuevas herramientas de la comunicación digital que tanto nos van a facilitar la información y el flujo de ideas, nos ponemos otra vez en marcha con un VIAJE A JAPON para las próximas fiestas de San Mateo. En principio, del 15 al 24 septiembre del 2017.

Para empezar nos gustaría ir confeccionando un listado de posibles interesados a fin de pensar la organización del viaje, bien para un grupo pequeño, o bien para un grupo más grande -hasta un límite de más o menos cuarenta personas. Todos los "viejos viajeros" arquitectos o no arquitectos, amigos y familiares..., etc, son tan bienvenidos como aquellos  nuevos que quieran venir con nosotros para aprender algo de arquitectura aceptando, como es normal, las actividades programadas del viaje.  Con un mail a juandiezdelcorral@gmail.com manifestando curiosidad o interés por el viaje a Japón San Mateo 2017 y el deseo de recibir puntuales noticias del mismo, ya es suficiente para empezar.

Sobre una primera idea de grupo pequeño o de grupo grande iremos confeccionando el programa del viaje durante los próximos meses de abril y mayo con la idea de ir estableciendo compromisos que nos permitan cerrar el grupo y el programa del viaje antes del verano.

En principio, la información básica se irá dando mediante actualizaciones de este mismo post, aunque lo más probable es que, a demanda de los propios viajeros, se establezcan otros tipos de canales digitales informativos tipo mail, grupos de facebook o whatsapp.

Y ya saben (o recuerdan) cuál es nuestro himno:




BANZAI BANZAI:  "pásalo"


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Para ir abriendo boca: 

¿Qué sabemos de Japón? 



Seguro que todos nos hacemos la misma pregunta y... que... tardamos un buen rato en contestarla.

Sí claro, las arquitecturas de Kenzo Tange, Tadao Ando, Toyo Ito, las casas con tatami y las fotos del FUJI con los cerezos en flor. 

Pero..., si nos ponemos a pensar, ay..., con lo viejos que somos, resulta que sabemos muchas más cosas de lo que nos creemos. 

Vamos a empezar por cine, un medio de expresión sobre el que no sé si sabéis que también tengo un blog. Seguro que muchos recordaréis LOST IN TRANSLATION, la película de Sofia Coppola protagonizada por una jovencita Scarlett Johanson, pero me imagino que pocos habréis visto TOKIO GA, la película de Win Wenders que nos muestra una mirada mucho más poética y profunda sobre el Japón de los años ochenta y sobre el cine de Yasujiro Ozu a lo largo del siglo XX. 

Os paso el enlace a mi comentario de la película, y si os interesa verla me lo decís y os paso también el enlace en dropbox de la peli para que os vayáis haciendo otras ideas de aquel remoto país.

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No perdamos el tiempo y vamos ya con la arquitectura (4ab17)


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Y con la capital:



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A continuación un "beneficio colateral":



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No podía faltar en la preparación de nuestro viaje una entrada sobre el "padre" y filósofo del metabolismo, luego simbiosismo:



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Mis incursiones en la literatura japonesa no han podido ser más decepcionantes pero igual es que me equivocado de camino. Un premio Nobel no es siempre una garantía... (jjj)


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Las simplezas de la literatura japonesa (llamémoslo minimalismo o "haikuismo" para que quede más artístico) lo son menos cuando hacen cine, porque la imagen rellena mucho. El cine japonés es también bastante "cómic" (por no decir "manga"), véase por ejemplo IKITAI, de KANETO SHINDO (1999), pero la que yo os recomiendo ver es mucho mejor, sobre todo por la arquitectura y el ceremonial:


(si no dais con ella me la pedís y os doy el enlace)
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19 de abril 2017. Interrumpimos la programación cultural para dar paso a las noticias más prosaicas del viaje. Hasta la fecha se han interesado quince personas por hacer un grupo para ir a Japón en el próximo San Mateo 2017. Acabado este mes le pasaré un esquema del viaje a la agencia para que nos de un precio y lo publicaré hacia el 15 de mayo. A partir de ahí vendrá lo de apuntarse en serio y hacer un primer pago a la Agencia para que pueda ir haciendo las reservas. Y ahora a seguir leyendo sobre Japón y a ir poniendo más cosas aquí... 



domingo, abril 09, 2017

KISHO KUROKAWA



Los nombres japoneses no son difíciles de recordar pues su lengua tiene la misma cacofonía que nuestro español. Sólo hay que cambiarles algunas letras y se hacen entrañables. Por ejemplo, si al  arquitecto KISHO KUROKAWA le llamamos KILLO ... ehhh... (bueno, el juego de letras del apellido se lo dejo a ustedes para que se diviertan) seguro que no se les olvida nunca. A KILLO (1934-2007) se le considera el arquitecto filósofo del METABOLISMO un estilo de hacer las cosas que lo mismo se podía haber llamado METECHURRISMO pues el propio arquitecto filósofo cuando se hizo importante y se cansó del grupo de lanzamiento, dio en cambiar la etiqueta de su arquitectura por la de SIMBIOSIS, aunque también podía haber valido la de SIMIOSIS. O la de KIMONISIS porque en los últimos tiempos presentaba sus churros con kimono.


Kurokara pasó directamente a los libros de arquitectura gracias a este hotel de cápsulas construido en 1970 por creerse que las fantasías de las nuevas ciudades enchufables (plug-in-cities) de los chalados ingleses de Archigram iban en serio. Está justo al sur del ya conocido (para nosotros/véase dos post más arriba) distrito de GINZA, por lo que seguro que podremos hacerle fotos. Aunque si no vamos o no le hacemos fotos, tampoco pasa nada porque en la red hay a patadas. Ahora se le ve como más acompañado y en armonía.


Por las mismas fechas Kubokala hizo otra cosa de quita y pon en la Expo de Osaka que también pasó a los libros sin mayor dificultad:


Si os fijáis bien, el toque tecno lo dan sobre todo los sujeta--arboles pero no sé si serán de Kusokasa. En el Museo de Hiroshima (todo gran arquitecto japonés moderno ha hecho un museo en Hiroshima) no puso árboles pero como dice Ceballos en su moleskine, dejó una abertura en el patio circular hacia el lugar donde cayó la bomba para que los guías de turismo tuvieran algo que contar:


Animado por el poutpourrismo postmoderno construyó en 1991 este Museo de Ciencia que deja a Newton a la altura del betún. Está en Niihama, población ubicada en una de las islas meridionales del archipiélago por lo que no creo que lo vayamos a honrar con nuestra visita.


Filósofo no sé, pero como marca comercial Killo fue un crack. A los holandeses les vendió esta castaña como ampliación del museo de Van Gogh. Debía ser tan difícil de digerir que tardaron ocho años en construirlo (1990-98).




En política, sin embargo, se ve que fracasó. Quiso ser alcalde de su ciudad, pero ese es un honor que está reservado a contados arquitectos y a muy pocas ciudades. En Logroño nos cayó uno, mira.

Para la cosa de la Defense en París hizo también un edificio puente en los gloriosos noventa que aún no daba para el paso de aviones, proeza que se conseguiría después del 11S en San Chicharro:


La gloria definitiva le llegó a Kurokawa justo en el año de su muerte cuando presentó el Centro Nacional de Arte para el barrio ROPPONGI de Tokio (o sea, que también lo veremos, porque por ahí pasamos seguro), y que es como el anticipo del tsunami que unos años después dejaría a Japón con una nuclear al aire.


La de maravillas que vamos a ver si finalmente vamos a Japón. 

jueves, abril 06, 2017

NETSUKE



Un viaje colectivo tiene innumerables beneficios colaterales. Desde el momento de su preparación hasta las posteriores cenas de recuerdo. Por tratarse de un asunto relacionado con Japón, una de las personas que se ha apuntado a la lista de posibles viajeros me envía la recomendación de un libro maravilloso, LA LIEBRE CON OJOS DE ÁMBAR, cuyo leit motiv son unas diminutas figuritas de marfil llamadas netsukes.


La wikipedia y los comentaristas del libro informan que los netsukes tenían una función práctica: eran unas figuritas usadas desde el siglo XVII para sujetar al cinturón de una manera ingeniosa y  artística, esa especie de bolsito exterior para guardar cosas, ya que los kimonos carecían de bolsillos. A mí me recuerdan por su posición a las bolsitas de magnesio que usamos los escaladores, aunque nosotros las solemos coger al arnés con un mosquetón, ja ja ja.




Edmund de Waal (Nottingham 1964) es un ceramista inglés que compone grandes cuadros con pequeñas piezas de porcelana blanca y que, por lo visto, heredó una colección familiar de netsukes que una criada de sus ancestros salvó de la barbarie nazi.


Imaginando las habitaciones, los acontecimientos, los personajes y las casas donde pudieron haber estado esas figuritas, de Waal escribe una historia general de Occidente que ha dejado fascinado al mundo pues de una primera edición de 3.000 ejemplares ha pasado en menos de tres años a más de medio millón de copias y veintitantas traducciones. Para nosotros lo ha editado Acantilado.


Poniendo "netsukes" en el google encontramos un muestrario amplísimo...:


... en el que obviamente no podían faltar los de temática erótica:



Si no sabíais qué comprar en Japón para traer de recuerdo a los familiares, ya tenéis una idea.


Y en cualquier caso, también tenemos una gran lectura para ir más felices a la cama y otra palabra de japonés: netsuke

Gracias a María Victoria Sotés.


miércoles, abril 05, 2017

ACERCÁNDONOS A EDO-TOKYO



En la entrada anterior sobre algunas de las obras más famosas de Kenzo Tange ya fui poniendo los sus localizaciones empezando a dar su nombre a lugares que por fuerza nos tendrán que ser familiares al hablar de Tokyo. Empecemos por decir para quien no lo sepa, que Tokyo se llamaba Edo hasta en 1868 cuando con la restauración imperial o Meiji (otro nombre a ir recordando) el emperador se instaló en el Palacio Imperial de Edo convirtiendo a Tokyo de hecho en la capital de Japón en detrimento de la histórica Kioto.

Excepto esa mancha central verde que está en la junta central del planito de la guía Lonely Planet (que os recomiendo no comprar porque es mala de solemnidad), mancha verde que corresponde a los jardines del Palacio Imperial, y la otra mancha azul de los canales del puerto ubicado al fondo de su grandiosa bahía, el resto de Tokyo es tan confuso que para aproximarnos a esta enorme ciudad por una vía muy diferente a la de las guías voy a transcribir un párrafo escrito por mi tío Luis Diez del Corral de cuando estuvo allí en 1961:

"Si en busca de semejanzas que le ayuden a comprender el extraño fenómeno urbano que es Tokyo, el viajero repasa la estampa de las grandes ciudades europeas, Berlín es la que más auxilios puede prestarle. La capital alemana se parece a Tokyo por su emplazamiento en una llanura, por la abundancia de agua, por su reciente origen, por su marcado carácter político-militar.

Los shogunes Tokugawa (1603-1868) engrandecieron a Tokyo, frente al Kyoto de los emperadores, como los reyes prusianos a Berlín frente a la Viena Imperial. Su falta de legitimación histórico-religiosa les llevó a ambos regímenes a promover, de manera supletoria, el crecimiento y la ostentación de sus grandes capitales. El paralelismo debe ser tomado muy en serio y se concreta en el trágico destino que ha caído sobre una y otra ciudad. Ambas fueron reducidas recientemente a cenizas, con más insistencia Tokyo, pues sobre ella la naturaleza se había anticipado con el aniquilador terremoto de 1923 a las destrucciones causadas por los hombres durante la guerra del Pacífico. 

La ciudad fue pronto reconstruida. Las ciudades de madera se destruyen fácilmente pero se reconstruyen también con facilidad, salvo, naturalmente, la parte antigua, para siempre desaparecida en Tokyo con la única excepción de los templos, salvados por su aislamiento o resurgidos devotamente de sus cenizas. Fáltale así a la enorme urbe, ya por entero reedificada, un centro urbano que la dignifique y ordene. De otra parte, en la vasta metrópoli no hay alturas que sirvan de punto de referencia al viajero (recordemos que este texto está escrito en 1961 y que eso ya no es así), ni un gran río que divida la ciudad y le sirva de eje, ni el claro trazado de unos grandes muelles que vengan a ser como la base sobre que levantar el plano de la ciudad, ni tampoco un círculo de bulevares que la ciña y circunde, con ese imperioso ademán que a pesar de su finalidad pacífica muestran las vías de comunicación que ha reemplazado a las murallas y sus fosos". 

Del viejo al Nuevo Mundo. Ed Rev de Occidente Madrid 1963 p 346


Mi tío Luis fue a Japón en cuatro ocasiones invitado por la universidades niponas a conferenciar sobre el imperio de los Austrias y en una de ellas, hablando del honor en la obra de Calderón de la Barca, emocionó tanto a uno de los oyentes que al acabar la conferencia se acercó para saludarle, hacerse una foto juntos y pedirle su dirección para cartearse (tengo que buscar esa foto como sea para ponerla aquí). Ese oyente se llamaba... nada menos que... YUKIO MISHIMA, de quien supongo que algo habréis oído hablar... (y si no, ya irá saliendo aquí o durante el viaje).


Pero volvamos a poner los pies en la tierra para buscar cuatro o cinco  nombres que nos orienten un poco en el magma urbano del Tokyo actual (trece millones de habitantes en la ciudad y 36 millones !!! en su área metropolitana, la más grande del mundo) a saber: GINZA, al este de la mancha verde del Palacio Imperial donde ya sabemos que tenemos un Tange del 64; SHINJUKU, donde están los edificios gubernamentales, es decir, el mamotreto cornúpeta de Tange que también conocemos; SHIBUYA, donde está el famoso cruce con pasos de cebra con mayor densidad de peatones del mundo;

video



ROPPONGI, aglomeración de rascacielos a mitad de camino entre los tres anteriores; y ODAIBA, típica zona nueva portuaria donde está el edificio FUJI de KTange que también vimos en la entrada anterior.

En los años del viaje de mi tío no había rascacielos ni google earth, y aunque algunas de sus aproximaciones históricas nos puedan seguir valiendo, el acercamiento al magma urbano de Tokyo lo podemos hacer ahora cogiendo un poco de perspectiva y asimilando esos cinco nombres a los nodos o pequeñas concentraciones de densidad que se aprecian en la siguiente imagen de Google Earth. Las cuatro primeras, creo yo, quedan bastante claras. Haceros un pequeño esfuerzo visual: Shibuya y Shinjuku a la izquierda, los jardines del Palacio Imperial y Ginza a la derecha y Roppongi entre unos y otro.


Con eso ya vale por hoy. Deciros también que una de mis lecturas favoritas para preparar esta expedición es el minucioso diario que escribió mi hija Elena en un viaje de dos meses que hizo en el 2008 invitada por un estudiante que había conocido en México; y que buena parte del mejor material gráfico que poseo sobre Japón (aparte de todo el que suministra internet) son las fotos que me pasó mi hija Teresa, de cuando hace tres años se lo ocurrió también merodear por allí. Os iré contando.








martes, abril 04, 2017

TANGE PARA EMPEZAR



La primera idea que tuvimos de la moderna arquitectura japonesa tenía un nombre propio fácil de recordar: KENZO TANGE (1913-2005). Con motivo de las Olimpiadas de 1964 en Japón construyó un inolvidable mamotreto de hormigón, bivalvo a así, que inmediatamente pasó a los libros de arquitectura.


Como visto de frente tenía pinta de salto con doble tirabuzón...


... o de templo vikingo, para explicarlo a los estudiantes de arquitectura hubo que poner una foto aérea o una planta.


Y ni con esas, porque en aquella era de pretensados, postensados, cáscaras de hormigón y virguerías estructurales varias lo que no había forma de entender de un edificio de estas características eran las cosas más sencillas, es decir, por dónde se entra o qué espacios exteriores genera... (bueno sí, eso ya se veía: desolación pura y dura). Pero bueno, como era para deportistas olímpicos qué más da.


El amigo Ceballos le dedicó un post completo en su "moleskine arquitectónico" así que ahí va el enlace, una foto de detalle, y pasamos a otra cosa.


Aunque ahora nos parezca extraño, bueno es recordar que hubo tiempos en que no sólo de músculo vivía el hombre. Tal como nos enseñaron en primaria, San Francisco Javier llevó la cruz a Tokyo en el siglo XVI y su predicación causó furor. Pero tanto éxito no fue bueno y en poco tiempo echaron a curas y jesuitas de las islas porque entre sintoísmos, budismos, zenes y confucionismo (no confundir con confusionismo) bastante tenían para estar entretenidos. Pasaron los siglos, el aislamiento y la apresurada occidentalización ( a partir de 1868 / fecha clave para la historia de Japón), y para cuando llegó el olímpico año de 1964 y las religiones en Japón ya no eran más que otros tipos de gimnasias espirituales, la cruz ya no tenía más peligro que las ocurrencias que tuvieran los arquitectos a la hora de hacer sus templos. Gimnasia por gimnasia a Tange le cayó también el glorioso encargo de diseñar la Catedral de Santa María de Tokyo y se le ocurrió hacer esta cosa tan alada por fuera que parece un derviche giróvago en plena danza:


...y que por dentro, sin embargo, invita al terror nuclear:


Como nuestros viajeros han visitado ya la de Río de Janeiro, la de Brasilia o la de Los Angeles, les suponemos curados de espanto y añadiremos ésta otra catedral moderrna a nuestra colección de idems (osea, espantos). Ceballos también la tiene contada en detalle en su Moleskine, así que segundo enlace al canto.

Más difícil será que nos desplacemos a Kofu en la prefectura de Yamanashi para ver el Centro de Información con aspecto de fábrica de cemento que les endosó Kenzo en 1966 (gloriosa década aquella para su despacho):


Como es sabido, a Ricardo Bofill le debió de gustar para uso doméstico y por aquel tiempo se compró una parecida en Sant Just Desvern para poner casa y despacho.

La siguiente "obra maestra" de KT no se haría esperar y para que la viéramos todos los viajantes la puso en Ginza, es decir uno de los barrios más visitados de Tokio. Su inconfundible silueta no admite error en la interpretación:


Parece pensada para ir añadiendo o quitando pisos al tronco del árbol, pero se ve que les gustó así, y que de aquí a que vayamos a Tokio no la van a cambiar.

Los estupendos sesenta acabaron en Japón con la Expo Universal de Osaka, para la que KT hizo el master plan. En los libros de arquitectura ya se habían publicado sus brillantes ideas de diez años antes (1960) para colonizar la bahía de Tokyo con muchas torres  y pasarelas de hormigón, pero como ahí se pasó tres pueblos, no se hizo, y en la pedrea le tocó hacer urbanismo para la feria.



Nos ahorramos de momento las cosas que se vieron en Osaka porque pilla un poco lejos para nueve días de viaje y pasamos a noticiar que en reconocimiento a tales desgastes creativos, en 1987 le dieron el Premio Pritzker que..., no creo necesario deciros que es como el Nóbel de Arquitectura (ja ja ja ja).

Como también es sabido, la concesión del Pritzker convierte a cualquier ser humano en una marca registrada de sí mismo, a partir de lo cual KenzoTangeSA.com hizo en 1991 el cornúpeta mamotreto que alberga el Gobierno Metropolitano y que como está en el muy visitado distrito de Shinjuku en Tokio, tampoco nos pasará desapercibido:


Con todo, aún es más famoso el Edificio Fuji (1993) situado en el barrio de Odaiba junto al puerto de la capital, aunque.... sea un edificio que podría firmar cualquier arquitecto coreano o malasio sin Pritzker alguno.


¿Se os han quitado ya las ganas de ir a Japón? No me seáis blandos, hombre, y no os desaniméis tan pronto, que Kenzo Tange también hizo alguna cosa sensata. Por ejemplo, su propia casa, en 1953:


O el Memorial de la Paz en Hiroshima en 1955:


Ahora os preguntaréis qué fue lo que le pasó a Kenzo Tange para abandonar la mesura de los cincuenta y liarse a hacer los esperpentos que hemos visto previamente. Buena pregunta, sí señor, porque la respuesta no es tan sencilla de decir. Seguramente sea esa una de las razones de nuestro viaje: saber por qué a los japoneses se les va la pinza cuando descubren lo peor de occidente y se ponen a superarlo.