sábado, diciembre 30, 2006

LOS CIEN LHDs DEL 2006

INDICE

Escritos en el orden que abajo figuran entre el 4 de mayo y el 12 de diciembre, se encuentran repartidos de un modo un tanto desordenado en las cuatro carpetas mensuales en las que los ha ido colocando automaticamente el amable y gratuito "servidor" de esta página en función del día en que se enviaban. Así, el 27 de septiembre inicié la colocación en el blog a partir del número 50. En los fines de semana de noviembre empecé a colgar los LHD viejos a partir del número 1. En el puente de la Inmaculada Constitución coloqué del LHDn8 al LHDn26, y a partir del día 13, del LHDn27 al LHDn49.
En todo caso pueden leerse en cualquier orden pues sólo aquellos que estuvieran muy ligados a una fecha se verán resentidos de su descolocación.
Sin embargo, gracias al estupendo invento de los hipervínculos, con solo pinchar en el título que se desee del índice, se puede acceder inmediatamente a su contenido. Y el vínculo para acceder al índice siempre estará en la columna lateral del blog junto a otros blogs recomendados por el autor.

1: FALSA, INUTIL Y FALSA OTRA VEZ. Sobre la revista “de arquitectura” Proyectar La Rioja.
2: CANES EN DIENTE DE SIERRA. Una curiosidad arquitectónico-decorativa en Logroño.
3: DEMOCRACIA Y ARQUITECTURA. Sobre las elecciones COAR 2006.
4: LHD. Acerca del nacimiento y el nombre de este invento.
5: NUESTROS MODERNOS. La construcción del tramo más significativo del Logroño de postguerra.
6: CONCEPTO, CONCEPTO. Siza Viera se atrinchera en la guerra del Paseo del Prado.
7: PREMIADOS. Descubrimiento de los premios de arquitectura de Logroño en los años cuarenta.
8: TELEFONO. Asuntos feos del COAR.
9: EL MINISTERIO DE CULTURA ENCARGA A MONEO I MONÍS EL PROYECTO DEFINITIVO DEL MUSEO DE LOGROÑO. Coña marinera sobre la ampliación del Banco de España en Madrid.
10: SATISFACCION UNÁNIME ENTRE LAS FUERZAS POLITICAS Y SOCIALES SOBRE EL NUEVO PROYECTO DEL MUSEO. Más coña, ahora sobre el periodismo local en relación con la arquitectura.

11: SERT EN BOSTON. No precisa mayor explicación.
12: ELHALL Y EL SOTERRAMIENTO. De cómo cuenta ahora el periódico que fundé el concurso del soterramiento.
13: HNOS MOROY 1. Un pequeño comentario de tan singular y olvidado edificio.
14: ALAMOS. Sobre la desaparición o malversación de cuatro obras de este singular arquitecto logroñés.
15: SUEÑO DE TRIUNFAR. Impresiones acerca de Blanca Lleó después de un bolo suyo en mi Escuela.
16: PECIOS. Casas populares de otros tiempos en el opulento Logroño de hoy.
17: LA LENGUA ABSUELTA. Una reflexión sobre la convivencia y la comunicación.
18: DE BERLIN A CURITIBA. Sobre el transporte público como vertebración de la ciudad.
19: SALUDOS. Un acto sencillo con un gran significado urbano.
20: DISIMULO. El origen del estilo consensuado con el que se destruye sin alegría alguna el casco antiguo de la ciudad.

21: LANZAGORTA. Breve semblanza de un arquitecto de Guadalajara, Jalisco.
22: LIBRO. Los máximos representantes de nuestra arquitectura a nivel local y nacional acuden a la presentación en Madrid de un libro de pornoarquivinoensatén.
23: A LA TERCERA. Ultima y definitiva visita al Galleratese en Milán de Aldo Rossi.
24: APOYO POPULAR. La heroica labor de Piedra de Rayo, revista de Cultura Popular de La Rioja, fundada y dirigida por Carlos Muntión.
25: EL MEJOR Y DE LARGO. Sobre las cinco propuestas al concurso del soterramiento y los argumentos en contra del fallo del jurado.
26: CAMELO. Acerca de esa otra técnica “consensuada” de rehabilitación/restauración que se inicia con la numeración y desmontaje de piedras.
27: MILAN. Apuntes sobre la curiosa atracción ejercida por esta ciudad (del 13 dic en adelante).
28: TRES CARRILES. Una mínima reflexión sobre el diseño del viario.
29: NO ESTILO VASCO. Coña sobre la exposición en el COAR de los premios vascos de arquitectura.
30: SIMBIOSIS. El concurso de la sede del Colegio de Aparejadores en la casa de la funeraria.

31: EN LA INOPIA. Sobre el concurso de EUROPAN en Logroño y el fallo del Jurado.
32: COMER JUNTO AL RIO. Una primera mirada a los olvidados ríos a partir de una fotografía de Cartier-Bresson.
33: UNICA ACTITUD. Profundizando en los orígenes del estilo disimulo ante la amenaza de desaparición de una casa de Fermín Alamo en Rúa Vieja 17.
34: SAO PAULO. Notas sobre una ciudad que no íbamos a visitar en el programado viaje de arquitectura 2006 a Brasil.
35: BASILISCO. Fotógrafo de arquitectura milanés.
36 37: CUATRO CANTONES. Tres fotos del mismo lugar en tres épocas distintas.
38: PABLO ALVAREZ. Desventuras de la página de arquitectura de La Rioja en colaboración con el COAR.
39: UN ASUNTO DE ARQUITECTURA. Comentario sobre las barricas y su apilado.
40: COLUMNAS O CARTAS. Pequeño alto en el camino para repensar sobre el LHD.

41: KREUZBERG. Breves impresiones de mi estancia veraniega en ese barrio berlinés.
42: LA ROJA. De cómo la arquitectura era posible en el casco antiguo de Logroño hace ochenta años.
43: DE FAMA O CONTRATACION. Más sobre el ridículo de los concursos de arquitectura.
44: CAGALERA. Del color de algunas rehabilitaciones de edificios en Logroño.
45: ROBERTO BURLE MARX. Nota sobre este arquitecto especializado en urbanización y jardinería.
46: BRETON 23. Ante la desaparición de otra casa de miradores en Logroño.
47: LAS CASAS DE HIJON. Pequeña semblanza de uno de los primeros arquitectos de Logroño.
48: LECCION INAUGURAL. Iñigo Jaúregui nos enseña nuestros pueblos abandonados para que aprendamos arquitectura.
49: AACHEN. Sobre mi truco para viajar por Europa y entender ciudades como Aquisgrán.
50: MUSICA Y ARQUITECTURA/1. El festival de Música Antigua en Logroño y el problema de las salas. (El LHD se convierte en blog).

51: RELECTURA. Publicación de un viejo artículo mío “Habitación” para evitar la confusión que pudiera inducir el uso de la misma ilustración en elhall95.
52: TICSTURAS. Invención de un feliz palabro aplicable a ciertas obras actuales con pretensiones de estar a la moda.
53: VIAJES COLECTIVOS DE ARQUITECTURA. Reflexión sobre doce años de viajes organizados para el COAR (en oct 06).
54: ROBERTO SEGRE. Una especie de “cronista oficial” de la arquitectura iberoamericana.
55: PRITZKER A ROCHA. Más sobre la “cultura arquitectónica” de Brasil.
56: LAS RUINAS MAS BELLAS. Acerca de un libro sobre la arquitectura de tapial marroquí escrito por un profesor valenciano.
57: CAFÉ BRETON. En la noche de la muerte de un querido café de Logroño.
58: PENELA. Reseña del bolo de este arquitecto gallego en el COAR.
59: JORNADAS DE PATRIMONIO. Relatos de viajes de verano.
60: DON´T COME KNOCKING. Wenders vuelve a emocionar filmando arquitectura, esta vez en la norteamérica profunda.

61: METAFISICA Y ARQUITECTURA. Sobre un libro así titulado que vi en Milán.
62: GUIAS CRUZIALES. Nota sobre una Guía de Arquitectura a punto de publicarse en Logroño a semejanza de las ya hechas para las provincias vecinas.
63: SAN AGUSTIN 1. Un edificio con mucha historia y una anécdota personal relacionada con el LHDn19, Saludos.
64: A LONG AND WIDING ROAD. Segundo LHD sobre diseño de viarios a propósito de los accesos a IKEA.
65: LA CIUDAD EN OBRAS. Reedición de un viejo artículo para El Péndulo de Roberto Iglesias.
66: LAS ESCUELAS DE JUANITA MADROÑERO. Pequeña investigación de un edificio desaparecido hace ya unos veinte años.
67: PEÑAS ARRIBA. Paisajes santanderinos que me recordaron infantiles lecturas de Pereda.
68: FERNANDO AMAT. Bolo en Logroño y mi servicio de anfitrión.
69: GIMNASIO DEL PENSAMIENTO. Nueva reflexión sobre el LHD y el blog.
70: LA PUERTA DE LA COLUMNA. Y las columnas de las puertas.

71: WILLIAM CURTIS. Desenmascaramiento de un vendedor de libros que ahora reniega de las figuras del estrellato y echa incienso a las estrellitas nacionales.
72: PERIODISMO, PELIGRO, PUBLICIDAD. Con p de pecado.
73: EL EXTRAÑO CASO DE LOS ALMACENES MUNICIPALES. Un asunto turbio en torno al origen del edificio anexo a la Escuelas de Juanita Madroñero.
74: LETRAS. Mi aprendizaje de diseño gráfico y una conferencia de Laura Messeguer. (en nov 06).
75: POLIDEPORTIVO MUNICIPAL DE NAJERA. Breve historia de un edificio mío ya desaparecido.
76: LA CASA DE NIEMEYER. Impresiones positivas de una visita.
77: RUA VIEJA 21. Investigación sobre esa casa desaparecida y mis dudas sobre la labor de González Menorca al frente de la Oficina de Rehabilitación del Casco Antiguo.
78: CENTRODEINTERPRETACIONITIS. Unas fotos de Francia para un divertido artículo de Iñigo Jaúregui.
79: LOS ZAPATOS DE LA CIUDAD. Reflexiones sobre los pavimentos de Logroño. Addenda.
80: TURISMO CONGRESUAL. Nota al último sarao arquitectónico político celebrado en nuestra ciudad.

81: CARTON PLUMA. Reseña del edificio de Chipperfield para la American´s Cup en Valencia.
82: IGNACIO ZURUMEA. Nota a un libro de fantasías biográficas sobre arquitectos del profesor valenciano Juan Calduch.
83: EN OBSERVACION. Reseña del libro “La Arquitectura, otro arte enfermo” de Albert Casals Balagué.
84: OTROS MUROS. Un repaso por los muros del siglo XX y del XXI.
85: TOYITOS. Me uní a la apuesta de un columnista logroñés por Toyo en el concurso de las seiscientas viviendas, y ¡gané!, o mejor dicho, ganamos.
86: EBRO EBRO. Segunda nota sobre el lamentable estado de nuestro río.
87: LA CIUDAD SIN OBRAS. Reedición de la continuación de La Ciudad en Obras para la revista El Péndulo.
88: CUANDO LAS CASAS CRECIAN. Recuerdo de una práctica ya abandonada.
89: PINTURA ABSTRACTA. De su interés como gimnasia compositiva y decoración.
90: TAL PARA CUAL. Anatxu Zabalbeascoa entrevista a Josep Llinás.

91: BRASIL. Semblanza de un país tan rico como descompuesto.
92: CALLE SAN JUAN. La ciudad que nos rescata de la “red”.
93: ENTRE MEDIANERAS. Problema y grandeza de las medianeras. Addenda.
94: BEYOND THE SEA (MUSICA Y ARQUITECTURA/2. Sólo en el cine podemos disfrutar de la armonía entre la música y las arquitecturas.
95: UN RATO CON MIES. Sobre un librito de GG con tres conversaciones con Mies.
96: MANSARDAS. Un sombrero francés para las casas que querían crecer en el Logroño de primera mitad de siglo. (en dic 06).
97: ARQUITECTURA Y POLITICA. La vanguardia arquitectónica y las así llamadas "derechas". 98: JOAN MARGARIT. Semblanza de un querido profesor de estructuras.
99: TU QUOQUE FILLI MI. Exposición de un conflicto profesional con un viejo amigo en el tramo final de mi trabajo en la Guía de Arquitectura.
100: Y CIEN. Fin de una etapa.

OTROS POST COLGADOS EN 2006:

GRACIAS POR FUMAR (30 sep 06). Comentario a la película del mismo título.
JABLES/NITECUEN (7 oct 06). Lecciones del blog de Félix de Azúa.
CAMBIO DE RUMBO (25 nov 06). Dudas e indecisiones sobre el blog.
DISTINCIÓN URBANA (26 nov 06). Aprecio de las ciudades a las carreras populares.
JEAN NOUVEL EN VALENCIA(14 dic 06). Reportaje de una colaboradora del blog
EL ABORDAJE DE LA CASA (15 dic 06). Atraco en la casa barco de Rincón de Soto. Addenda
ARQUITECTURA Y EDUCACIÓN (18 dic 06). Una mínima nota sobre los edificios destinados a educación.

viernes, diciembre 29, 2006

49. AACHEN (13 sp 06)







En el LHD 45 contaba uno de mis trucos para los preparativos de los viajes, el de los cuadernillos del Domus. Hoy contaré otro algo más viejo, si bien limitado a las visitas por centroeuropa, el del Braunfels. Se lo debo a Félix de Azúa, quien publicó de él una elogiosa reseña en El País hace... muchos, ay, muchos años. Desde 1991 en que lo compré, lo he consultado siempre que he viajado a alguna ciudad europea y de ese modo he tenido a mi disposición la clave explicativa sus orígenes y de sus momentos decisivos, que es como tener la llave de la ciudad sin que te la tenga que dar el alcaide. Este mismo año, por ejemplo, lo utilicé para preparar la vista a Aachen que ahora os cuento. Pero antes daré la reseña editorial del libro por si lo queréis comprar (creo que no está en la Biblioteca del COAR): Urbanismo Occidental, Wolfgang Braunfels, Alianza Forma. La reseña de Azúa también la conservo..., por si alguno no se fiara de mi.

La edición del Braunfels es tan elegante que aún traduce los nombres de las ciudades (según era costumbre en la “antigüedad”) así que, en sus páginas, Aachen es Aquisgrán, que es como nosotros la estudiamos de niños. Salía en los libros de historia poco después de la invasión musulmana a Hispania, y sumidos en nuestra penuria era como una especie de lucecita que se encendió allá lejos, entre Alemania y Francia, recordando los esplendores del imperio romano y anunciando los futuros triunfos de la cristiandad. Un reyezuelo germano se hizo investir emperador por el papa en el año 800, se puso por nombre Carlomagno y edificó una gran capilla octogonal de sabor bizantino muy muy al norte, en las proximidades del Rin: la famosa capilla palatina de la que los libros de historia siempre daban una oscura foto como de cripta o algo así.

Pues bien, el Braunfels da una pequeña planta y explicación de cómo Carlomagno edificó su gran palacio en forma de C pasando olímpicamente de la cuadrícula que en su día dejara señalado el campamento romano, y cómo, con posterioridad, surgió en torno al palacio un pequeño vicus y se dotó de un primer y un segundo recinto amurallado. Finalmente la ciudad medieval desgajó el palacio en dos: sobre la capilla palatina se fue construyendo la catedral (en la foto de arriba a la izquierda se pueden ver los añadidos góticos y barrocos) y sobre el palacio se construyó el formidable Ayuntamiento (foto de abajo en el centro).

Entrar en la capilla es, en verdad, emocionante. Es un lugar muy especial; en muchos sentidos, único. Eso sí, no está pensado para hacer fotos (como puede comprobarse por la de arriba a la derecha). Los añadidos posteriores no le han quitado el protagonismo, y la claridad de su eje vertical, el espacio que se dilata por los corredores circulares (como nos enseñó a ver Zevi) y el peso de mil doscientos años, impresionan.

Como es propio de gente culta, en el Ayuntamiento se han tomado en serio la historia de la ciudad y ofrecen al visitante una maqueta de la gran construcción que levantó Carlomagno. Y en la antigua plaza del Mercado avistamos finalmente la figura en bronce (seguramente decimonónica) de aquel rey-emperador de larga espada y corta pluma, pues, como dicen sus biografías, no logró aprender a escribir.

48. LECCION INAUGURAL (12 sp 06)





Nada más oportuno e interesante para los amantes de la arquitectura que empezar el curso escolar con una Exposición en el COAR que sugiere ser una nueva llamada a repensar la forma en que habitamos la tierra, y que, al decir de Heidegger, es como pensar en el modo en que somos.

Iñigo Jáuregui ya había hecho junto con Carlos Muntión una exposición de fotografías en el COAR a propósito del lamentable estado de las iglesias abandonadas de nuestros pueblos deshabitados, exposición que siempre podremos revisitar gracias al cuadernillo hC13 que le dedicó elhAll75. Pero aquella muestra, titulada Patrimonium Pecuarium, en la que amén de ruinas se podía ver el impactante contraste de vacas y caballos en el interior de las iglesias, por haberse realizado asociada a unas Jornadas de Intervención en el Patrimonio podría haber desviado la atención del visitante hacia asuntos tradicionales de denuncia, incuria, conservación etc.

No es el caso de la que se inauguró el pasado jueves 7 de septiembre, pues esta vez las fotos se exponen sin otro motivo que el propio empeño del autor por mostrarnos lo que él ha ido viendo en su permanente deambular por nuestros montes. Un empeño que, en mi parecer, apunta a algo más allá que la recreación fotográfica (es decir, artística), pues como muy bien dijo Jauregui en la inauguración, el visitante tendrá que perdonarle que algunas de las fotos no tengan la calidad mínima de una exposición de fotografía.

Recién instalado en Logroño como arquitecto, y mientras vivía ese largo e incierto periodo de aprendizaje en la profesión acerca de todo aquello que no nos enseñan en las escuelas, tuve la suerte de conocer a Luis Vicente Elías y compartir con él y con un equipo de filmación formado por Luis Brox (y Sra), Luis Fatás y James, un par de inolvidables jornadas en Lasanta, La Monjía y Ribalmaguillo, preparando un video para un Congreso sobre Pueblos Abandonados que se iba a celebrar en Madrid ese mismo año. La gracia del video consistía en mezclar las imágenes de la desolación con los sonidos llenos de vida que hubieran podido oírse en esos lugares, pero mientras ellos se afanaban en las tareas propias del video yo, como aprendiz de arquitectura, aguzaba el oído para escuchar otro tipo de cosas que aún parecían decir aquellos restos de casas, calles e iglesias.
Casi nunca nos damos cuenta de lo que nos dicen cuando lo oímos por vez primera, pero si persistimos en la escucha, es posible que alcancemos sentidos más profundos. Asistí a aquel Congreso, animado por gente como Peridis, Mario Gaviria, el propio LuisVi y una divertida fauna alternativa, visité en solitario varias veces aquellos pueblos abandonados del video y otros muchos más de nuestra provincia, y hasta empecé a recopilar información en una carpeta que…., por cierto, un día se la dejé a Rebeca, la antigua directora de La Rioja del Lunes (luego periodista de sindicatos) y aún no me la ha devuelto: me dijo que le habían encargado hacer un reportaje los de EL PAIS para el suplemento dominical, pero creo que al final no hizo nada. Y casi mejor, pues no creo que éste sea un asunto de basura periodística.

Seguí el rastro de los pueblos abandonados durante años, digo, pero el momento en que se me abrieron los oídos a su mensaje, y ahora que lo pienso, el momento en que me gradué verdaderamente en arquitectura, me llegó en 1995 de la mano de un artículo que me envió José Angel González Sainz y que tuve la suerte y honor de publicar en la portada del número 2 de El hAll: El merodeador. De vuelta de la inauguración de la exposición del pasado jueves lo releí con la emoción propia de una revelación y volví a reafirmarme en la profundidad y el alcance de la lección (también puede encontrarse en el n34-35 de la revista Archipiélago).

Así que, en esta vuelta a la actividad, y ante un nuevo año seguramente tan alocado en arquitectura como los anteriores (si no más), se me ocurre ofrecer aquella postrera lección de mi graduación como lección inaugural de este curso y como la mejor guía posible para visitar la exposición de fotos de Iñigo Jauregui que estos días puede verse en el COAR.

jueves, diciembre 28, 2006

47. LAS CASAS DE HIJON (11 sp 06)




Es bastante vergonzoso que los arquitectos de Logroño no hayamos escrito apenas nada sobre nuestro primer “compañero”. La arquitectura es tan antigua como el hombre, pero a la hora de pensar en compañeros de profesión de una manera más o menos próxima, la familia de arquitectos riojanos no tiene más de siglo y medio de existencia. Y por los datos que tenemos, suministrados preferentemente por la historiadora Inmaculada Cerrillo, Maximiano Hijón es sin ninguna duda nuestro hermano mayor.

Nació en Logroño en 1817, obtuvo el título en 1846 y su registro personal consta en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el número 300. Fue el primer arquitecto provincial y municipal de Logroño, aunque no se saben las fechas de su nombramiento y cese, pero este último no pasó de 1879 pues en ese año se nombró arquitecto municipal de la ciudad de Logroño a Francisco de Luis y Tomás, nuestro segundo “colega”. También fue Hijón arquitecto provincial de Navarra entre 1866 y 1868, residiendo durante esos años en Pamplona. Todo lo que sabíamos los arquitectos de él es que diseñó el pequeño ensanche oriental de Logroño, cuyo plano podemos ver en la Guía del COAR p83. Ya os puedo decir que en la guía en que vengo trabajando encontraremos bastantes cosas más de su mano y alguna que otra sorpresa, aunque no es de su obra de lo que quiero hablar en esta primera presentación sino de algo más personal, de sus casas.

Habida cuenta de la gran cantidad de derribos y transformaciones que se han producido en los últimos años en el Casco Antiguo de Logroño, casi es un milagro que aún podamos ver intacta la casa de Maximiano Hijón, sita en el número 5 de la calle Herrerías. Hemos rebuscado en el Archivo Municipal a ver si damos con el proyecto, pero aunque por ahora no ha habido suerte, es lógico suponer que se la hiciera él mismo.

Como es muy aburrido describir los elementos arquitectónicos que componen la fachada, y de momento es lo único a lo que he tenido acceso, os invito encarecidamente a visitarla también y a disfrutar de ese halo romántico que aún desprenden los miradores y la decoración que enmarca los balcones, o a compartir la complicidad de sus pilastras como signos propios de la arquitectura.
Metidos en romanticismos, Isabel Murillo me ha proporcionado en el Archivo Municipal algún dato más sobre la curiosa vida sentimental de nuestro colega, pues se casó con una sobrina y tras enviudar, se volvió a casar con la hermana pequeña de su primera esposa, doña Rosa Corona quien, tras sobrevivirle (Hijón murió en 1890), promovió edificios y hasta creó una fundación caritativa en su propia casa para asistir y educar a niños desvalidos (fundación que por cierto, aún presidía en 1935 otro compañero nuestro, Gonzalo Cadarso).

No se detiene ahí el aire romántico de esta nota pues según las pesquisas de la activa directora del Archivo Municipal, es muy probable que su tumba estuviera en un panteón -posteriormente usurpado por otra familia-, en el que una columna truncada pudiera simbolizar el final del arquitecto y de su arquitectura. Ni con una ni con la otra tenemos certezas históricas, pero es tan bonito enmarcar la vida de nuestro primer arquitecto entre estas dos casas, que casi prefiero que quede así, como leyenda.


46. BRETON 23 (8 sp 06)



El 6 de septiembre, un periodista de La Rioja que firma como E.E. daba la noticia de que en breve va a desaparecer la casa que durante toda nuestra vida hemos visto en el número 23 de la calle Bretón de los Herreros. Toda nuestra vida, digo, porque fuera la que fuese nuestra edad, la casa se construyó en 1893 y no conozco a nadie que haya vivido en fechas anteriores. Lejos de decir algo en esta línea, el periodista parecía más empeñado en demostrar que los trámites legales se habían cumplido rigurosamente: un arquitecto técnico pagado por la promotora UPASA SL había emitido un informe, y un arquitecto municipal había visitado exteriormente el edificio y daba su conformidad. Imbuido hasta el tuétano de espíritu administrativo, E.E. cerraba su noticia con el siguiente párrafo: “Durante la tramitación del expediente de ruina, la propiedad deberá poner los medios para evitar los riesgos a personas tanto dentro como fuera del edificio”. Es como para pedir que le echen del periódico y le contrate la municipalidad.

En sintonía con algunos funcionarios del propio Ayuntamiento de Logroño que durante los últimos veinte años han visto y asistido a la desaparición de muchos edificios antiguos sin molestarse siquiera en averiguar sus orígenes, el periodista no perdía el tiempo en mencionar, por ejemplo, que la casa objeto de su noticia fue proyectada para don Vicente García por nuestro compañero el arquitecto Luis Barrón. Y mismamente, lejos de detenerse en comentar lo novedoso que pudo ser en su tiempo una fachada todo cristal como si fuera un primitivo muro cortina, E.E. prefería rellenar su texto con los pormenores patológicos de los informes técnicos.

No es que yo tenga manía, ni mucho menos, al señor E.E. (pues no tengo el gusto de conocerle), ni que trate de desviar la pena que me da la desaparición de esta bonita y vieja casa mediante el injusto recurso de acusar al cartero. Nada que ver con eso. Lo que me interesa demostrar con el sesgo de esta nota es que la crisis de nuestra arquitectura y la crisis de la ciudad no avanzan en solitario, sino que parecen contar con el acompañamiento y la complicidad del gremio de los narradores: una pobre gente que ya sólo sabe escribir como los publicistas (véase el caso Alvarez en el LHD n38) o como los funcionarios.

miércoles, diciembre 27, 2006

45: ROBERTO BURLE MARX (7 sp 06)




Preparándolos bien, los viajes pueden aportarnos no pocos frutos por anticipado. Pero si se quiere que esto ocurra, hay que huir (como de la peste) de la enorme avalancha de guías turísticas, revistas de viajes y periodismo en general, en las que todo, absolutamente todo, es igual de interesante.

En cuanto a frutas arquitectónicas, uno de mis recursos preferidos son los cuadernillos "Itinerario" que fue publicando la italiana Domus durante buena parte de los años noventa. Eran unas separatas de tres o cuatro hojas en las que se maridaba a un lugar con un arquitecto exponiendo una selección de las obras de éste en aquel con comentarios más o menos certeros y datos y mapitas de localización perfectamente fiables. Los afiliados al COAR tienen la suerte de que una buena mano los sacó de las revistas y los colocó en carpetas específicas, así que, escogido cualquier destino, es muy fácil dar con aquellos que nos puedan interesar.

Preparando el viaje a Brasil que vamos a hacer la próxima semana, di así con la figura de Roberto Burle Marx (1909 - 1994), un arquitecto - paisajista - jardinero y urbanizador completamente desconocido para mí, cuyos trabajos en los pavimentos y parques de Río de Janeiro y de algunos edificios de Brasilia parecen haber creado toda una cultura o una idiosincrasia urbanizadora en aquel país que el viajero poco avezado (y no digamos el periodista o el escritor de guías turísticas) no acierta jamás a entender ni a describir.

Tirando del hilo, encontré luego un artículo de Iñaki Abalos en el n 304 de la revista Arquitectura (bastante pesado, por cierto -como casi todo lo que escriben los arquitectos) en el que, en cuanto a influencia cultural, equipara la figura de Burle Marx con la del mismísimo Olmsted. Los compañeros que vienen a Brasil (en este viaje que también pasará a la historia por la vergonzosa negativa del COAR a apoyarlo) ya tienen en sus manos abundantes fotocopias de ese material, así que si saco esta nota en el LHD es porque este mismo verano, de garbeo por la biblioteca del COAR, me encontré con la sorpresa de que se había adquirido recientemente para sus fondos un libro con excelentes fotos y abundantísimas y coloreadísimas ilustraciones de toda la obra de Burle Marx. Sin ir más lejos, la foto de la playa de Copacabana que traigo aquí (y donde casualmente estará nuestro Hotel en Río) está sacada de ese libro.

No quisiera anticiparme a valorar su obra, pero dada la gran cantidad de anodinos jardines que se han hecho en Logroño durante los últimos años y las toneladas de losas que sin gracia alguna se han puesto, se están poniendo, y se van a poner en breve por nuestros suelos; la posibilidad de conocer y de aprender de la experiencia brasileña y de la figura de Burle Marx me parece de lo más oportuna.
Compartida la fruta encontrada, os prometo a la vuelta un poco de su mermelada.


44. CAGALERA (6 sp 06)





Es expresión castiza (y hasta a veces es verdad) que el miedo produce cagalera. Y es de común sabido que ésta suele tener por lo general un color... característico, entre beige y amarillento.

En el LHD 42, La Roja, vimos que, ante las presiones exteriores y la ausencia de una teoría arquitectónica o un modo de hacer contemporáneo, a los arquitectos nos entra tanto miedo a la hora de tomar decisiones en las fachadas de los edificios existentes que mejor dejarlos como están. Pero dado que muchas veces no queda más remedio que repintarlos, el miedo suele producir... cagalera.

No siempre, claro. Hay veces en que al arquitecto le sale por el color todo aquello que se había reprimido en las formas y entonces da en repintajear de un modo escandaloso la fachada. En nuestro Casco Antiguo tenemos unos cuantos ejemplos -que la discreción me impide mencionar- y con los que no puede ni el sol veraniego más ardiente. Las salidas de tono tuvieron su referencia en ciertos "maestros" de la postmodernidad (Stirling, Saenz de Oíza, etc) que en la vejez tuvieron viruelas, pero excepto en algunos casos aislados la cosa no fue a mayores.

Por el contrario, la cagalera parece ser contagiosa pues afecta a edificios muy distintos unos de otros. Recientemente se han dado en Logroño dos casos muy notorios sobre los que nadie parece haberse alarmado (al menos por escrito). Y eso que apestan.

Uno es el de Correos. Toneladas de periódicos se han escrito sobre las obras de remodelación que se vienen realizando en el mismo pero nadie ha reparado en el fétido olor del repintado. Tampoco ningún medio de comunicación ha mencionado jamás al director de las obras por lo que su identidad es tan misteriosa como la del propio creador del edificio original de quien nadie sabe nada en todo Logroño y sus archivos. (Por cierto, no os perdais la puerta de aluminio que le han puesto tras en enrejado. Es de antología).

El otro es el de la fachada de un edificio de viviendas en el Espolón (Miguel Villanueva 10) obra de Jose María Carreras en 1960, que hasta el año pasado mostraba los optimistas aires marineros de los sesenta. Por lo que he podido saber, el repintado es atribuíble a la ingeniería de Carlos Fort (donde me temo que debe de haber algún que otro compañero arquitecto agazapado), quienes han seguido el criterio que les había pedido la propiedad (al menos eso es lo que me han dicho). Pero por el color de algunas persianas podemos deducir que hay algunos vecinos (tercer y sexto piso) que han resistido a la infección intestinal. Hay que felicitarles.


martes, diciembre 26, 2006

43. DE FAMA O DE CONTRATACION (5 sp 06)




Todavía estoy esperando los resultados de ese gran debate sobre la implantación de la nueva vivienda en la ciudad que se iba a producir con la exposición de los proyectos de Europan según pronosticaba Jesús Alfaro en El hall. Y todavía estoy esperando los comentarios de los defensores y entusiastas de los Concursos de Ar-quitectura respecto al repertorio de formas y estilos de los equipamientos urbanos mostrados en el Concurso del Polideportivo de Siete Infantes de Lara que pudo verse en esa otra exposición que ofreció el COAR antes del verano.

Visité ambas exposiciones (en absoluta soledad, por cierto) y recogí con la cámara digital y el cuaderno de notas un abundante e interesante material gráfico y crítico para abordar ambos temas, pero pensándomelo un poco, he decidido que sean el actual "hall" y sus articulistas quienes se mojen primero. A ver qué dicen. Estoy empezándome a cansar de regalar información y comentario. Si los defensores de los concursos (y su Junta de Gobierno electa) quieren un comentario crítico mío, me lo van a tener que encargar y pagar.

Ya lo siento, pero sin un gran debate posterior, sin comentarios y sin crítica, el nivel de los actuales concursos de arquitectura se ha rebajado al de los concursos de la fama de la tele o al de los concursos de contratación de la administración. Y en tal caso, sobra un Colegio que los promueva y regule, está de más el antiguo prestigio de los Concursos de Arquitectura, y es de cínicos apoyarlos.


42. LA ROJA (4 sp 06)







Pongamos que nos encargan hoy en día reformar este par de casas del Casco Antiguo de Logroño. Son las dos de un mismo propietario, por lo que él ve inútil seguir gastando espacio en dos cajas de escaleras, pero además, los inquilinos de la casa de la derecha se le vienen quejando de que las viviendas no reúnen las elementales condiciones modernas de habitabilidad.

Mejor o peor, estoy convencido de que todos y cada uno de los arquitectos colegiados de Logroño sabríamos resolver el problema de la planta, pero que..., cuando nos diera por pensar en la fachada... ¡ay! ¡ay! en la fachada... mejor no pensar ¿verdad? Una vez más, estoy seguro de que todos y cada uno de los arquitectos colegiados en Logroño preferiríamos olvidarnos de lo arquitectos que somos y dejar los balconcitos y las barandillas tal y como están. Con sólo pensar en la oficina del rehabilitación del Casco Antiguo, en el estilo a escoger, o en la mismísima Comisión del Patrimonio (o como diablos se llame ahora) mejor ni menearlo.

Por suerte, la rehabilitación de esta casa no nos la van a encargar a ninguno de nosotros, sino que ya se la encargaron a otro compañero nuestro y en mejores tiempos para la arquitectura (y para el Casco Antiguo): fue en el año 1925, el propietario se llamaba Hilarión Arrieta y el colega se llamaba Fermín Alamo.

(Un inciso para la risa: quien quiera ver la planta, fachada y el comentario que ofrecía la antigua Guía de Arquitectura del COAR de este edificio, lo tiene en la página 64)

En otros tiempos, la arquitectura no sólo servía para racionalizar espacios y organizar la construcción sino también para dar significados a esas costosas actividades y dejar la huella urbana de quienes las emprendían.

En el revoltijo caótico y desordenado de épocas y signos en que se va convirtiendo el Casco Antiguo de Logroño con el “estilo disimulo” y la “única actitud”, ya no se aprecia que hubo un tiempo en que las casas populares de esta zona se transformaban en casas burguesas, -pues los ensanches de Logroño eran eximios y algunas calles, como Portales, daban pie a ello. Hilarión Arrieta y Fermín Alamo operaron esa transformación en la casa popularmente conocida por la tienda de tejidos que se instaló en la planta baja y que aún subsiste, La Roja.

Pero como digo, hoy ya no sabríamos hacer algo así. Por eso me reafirmo en que la arquitectura actual está enferma, mutilada, o bajo sospecha. Vamos, que da pena. ¡Ah! y algunos de sus “investigadores” y “comentaristas”, risa.

(Blogspot cuelga las imágenes como le parece y no el orden que se le mandan (?, duendes de la informática) así que las imágenes arriba colocadas han de entenderse en orden inverso: la última es la primera; a partir de ahí ya se entiende el guión de lo expuesto).

41. KREUZBERG (1 sp 06)





Cuando fuimos a Berlín con el COAR en el 95, visitamos la esquina oriental del Kreuzberg por aquello de ver la casa de Siza (Bon Jour Tristesse), cenamos en un restaurante con gente rarita (no hace mucho que alguien me recordó con regocijo la cara de preocupación de la mujer de Victoriano en aquella cena) y nos metimos en un garito atestado de gente, donde pudimos oír la música de un grupo armenio y disfrutar de un ambiente de… eso que luego se ha dado en llamar “multiétnico”. Instalados en hoteles del Mitte próximos a los grandes lugares de la historia de Berlín, los turistas se solían adentrar en el Kreuzberg por la curiosidad de ver a miles de turcos instalados en occidente o por vivir noches alegres en un ambiente más o menos contracultural pues, en efecto, durante los años más duros de la guerra fría, cuando Berlín Oeste era una isla en el océano comunista, el gran barrio sur de la clase media berlinesa (cuyas casas darían sin duda millares de hombres al nazismo durante los años treinta) se repobló con una gran oleada de inmigración procedente de Turquía y no pocos grupos y comunas de “hippies” alemanes.

Con aquellos recuerdos y el acicate de algunos alumnos de la Escuela de Arte que buscaban noches alegres en Berlín, volví a visitar el barrio en compañía de Javier Dulín y Javier de Blas, pero caminamos calles y calles sin apenas encontrar mayor diversión y alicientes. Pensé que con la dinámica de los últimos quince años el ambiente se habría apagado bastante, y que el famoso barrio berlinés pasaba por momentos más bajos.

La suerte ha querido que el intercambio de casas con que suelo organizar mis vacaciones estivales me haya llevado este verano justamente a una casa del corazón del Kreuzberg, de modo que he vivido quince días inmerso en sus calles y me he podido formar una idea mucho más clara de su especial idiosincrasia.

Lo primero que hay que decir es que el Kreuzberg es muy grande, así que si no se va a algún tramo concreto del mismo, lo más fácil es perderse por entre calles más o menos anodinas. En caso contrario te puede pasar como… si buscando el ambiente de la calle Laurel empezaras por Cascajos.

Lo segundo que allí se ha demostrado es que la integración multirracial y multicultural es un mito de los políticos progres más tontos y los periodistas más perversos. Cuarenta años de convivencia entre los inmigrantes del país del tercer mundo que se reclama más europeo y la clase de gente más tolerante surgida de las revoluciones sociales de los sesenta y, como nuestros amigos intercambiadores nos dijeron (y nosotros comprobamos día a día) a lo que más que se ha llegado es a una tranquila coexistencia en paralelo. Los turcos hacen su vida, tienen sus bares, controlan permanentemente las calles desde las puertas de sus negocios (como en su país de origen) pero no se mezclan con los alternativos alemanes (o con el buen número de gentes venidas de toda Europa que pueblan el barrio), y muchos de ellos ni siquiera aprender a hablar alemán. Por su parte, la mayoría “verde” en que se ha transformado aquella fauna hippie, va en bici de un lado para otro, trabajan, tienen más hijos de lo que uno se pudiera imaginar, beben y fuman sin pudor en los tranquilos y baratos bares del barrio (casi siempre puestos sin lujo alguno pero con muy buen gusto), y hablan y hablan entre si en voz baja en lo que parecen siempre conversaciones muy interesantes.

Un misterio que no he logrado descifrar (porque de cuentas urbanísticas ando bastante pez) es que, con la alta densidad edificatoria que el barrio tiene, siempre encuentras sitio para aparcar en tu misma manzana. Ya me di cuenta que era agosto, pero la gente me aseguró que allí el agosto no es como en nuestras ciudades y que durante todo el año hay el mismo flujo de tráfico de coches y la misma disponibilidad de aparcamiento.

Quien vaya a Berlín y busque nuestra “marcha”, que no vaya al Kreuzberg sino y otras zonas nuevas del Berlín Este recobrado. El viejo Kreuzberg, cuyo caserío sobrevivió bastante bien a la debacle del 45 (y de ahí que a mí me evoque aún a las familias de clase media que nutrieron el nazismo), es hoy un barrio tranquilo, un laboratorio urbano donde aún cabe seguir estudiando cómo evolucionan los grupos sociales que lo pueblan, y…, un lugar muy agradable para pasar quince días de verano.


lunes, diciembre 25, 2006

40. COLUMNAS O CARTAS (30 jn 06)





Quizás ha sido la feliz coincidencia de haber llegado a finales de junio con la entrega número 40 del LHD lo que me ha llevado a pensar que ya están hechos los “cuarenta principales” y que sería bueno parar un poco esta experiencia de comunicación, tomarme unas merecidas vacaciones de dos meses y reflexionar sobre ello. Estas líneas son pues el inicio de un balance en el que espero que también participen los ya setenta y tantos suscriptores.

Cuando se me ocurrió la idea de escribir una columna diaria de arquitectura local y remitirla como cartas a los amigos y suscriptores que lo desearan (siempre que no fueran declaradamente enemigos) no sabía muy bien si el LHD iba a ser algo parecido a una columna periodística o algo más próximo a una carta personal.

Un par de veces me han ofrecido escribir en los periódicos. La primera, al poco de crearse el suplemento cultural Babelia de El País; necesitaban colaboradores y un amigo les recomendó mi pluma. Les envié tres crónicas y ni se dignaron en contestar. Se ve que no eran columnas para sostener su sistema periodístico-publicitario, sino granadas de mano para horadarlo. La segunda fue aquí en Logroño hace dos años. El nuevo periódico Noticias de la Rioja quería colaboradores y esta vez fue una amiga local (Dori Santolaya) la que me recomendó. Pero para entonces yo ya tenía una opinión bastante formada sobre la prensa al uso, y les dije que si el nuevo periódico no daba muestras de ser muy distinto a los habituales, conmigo que no contaran. Y no contaron, claro.

No tengo muy claro cuál es el papel cultural de una columna. Me agrada leer a algunas, pero muchas veces tengo la sensación de que escriben por escribir (por cumplir un compromiso, por seguir alimentando su ego, su obra) y no porque tengan nada que contar. Ha habido algún momento en que haciendo el LHD con la constancia de un contrato me he sentido columnista, y entonces, claro está, me entraban ciertas dudas.

Ahora bien, gracias a que la Junta de Gobierno del COAR me viene haciendo la puñeta desde hace año y medio, tenía ahí un rencor acumulado, una necesidad de venganza o, en el mejor de los casos, de hacer justicia por mi mano, que me ha ido librando del columnismo periodístico más o menos políticamente correcto. Ya sé que es molesto leer cada dos por tres invectivas contra los miembros de la Junta del COAR, pero ese ha sido el precio a pagar para que el LHD no haya caído en el periodismo columnista al uso.

En los primeros momentos de esta experiencia llegué a pensar en colgar los LHD en una web, pero entonces todo el mundo tendría acceso a ellos y serían "artículos o columnas" de verdad. Ahora bien, vistos con cierta perspectiva, estoy seguro que serían artículos malos por estar salpicados con peleas personales. Además, hasta es posible que al hacerlos públicos me pudieran denunciar por ello. Hay que hacer siempre el esfuerzo por separar lo que es público de lo que es privado. Por eso, una de las primeras conclusiones que saqué a medida que esta experiencia se iba consolidando es que nada de webs y nada de recopilaciones. Un escritor me sugirió que los LHD no eran otra cosa que las futuras páginas de mis "Memorias de un Arquitecto Cabreado", pero le dije que no, que esto eran cartas, y que me gustaría que fueran recordadas como tales.

Ahora bien, para evitar caer en las "falsas cartas" siempre he tenido presente una anotación de los diarios de Ernst Jünger escrita el 21 de abril de 1939 al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La transcribo literalmente para que podáis disfrutar de su belleza: "Acabado las Cartas de Erasmo, un regalo que me hizo el astrónomo Lindemann. Muchas de estas epístolas, especialmente las de juventud, están empapadas de un concentrado aroma ciceroniano, y eso es algo que a mí me molesta siempre en las cartas. El fuego retórico no consigue hacernos entrar en calor, y el vano gusto de hablar destruye el elemento comunicativo, el cual ha de formar siempre el núcleo de las cartas. No deja de ser nunca molesto, para quien recibe cartas de esta manera, el notar que el autor se ejercita en pasos de esgrima a costa nuestra" . Es tan claro y elegante que no precisa comentario alguno.

¿Columnas o cartas? ¿Falsas o auténticas? No lo sé todavía, pero os puedo dar un dato bastante significativo: cuando he recibido comentarios de los lectores a mis escritos, me he puesto a escribir nuevos LHD con redoblada ilusión; sin embargo, cuando después de enviar un LHD, o dos, o tres..., no encontraba comentario alguno en el buzón de correo, me entraban ganas de dejarlo.
Es posible que cuando vuelva en septiembre el LHD no sea estrictamente diario y que aparezca en función del nivel de correspondencia de los lectores. Sería más lógico así.
Buen verano.

BARRICAS






El pasado martes 20 de junio sentí un cosquilleo de orgullo cuando vi que la estupenda fotografía que ilustraba el reportaje periodístico en el que nuestras autoridades vinicolas se rasgaban las vestiduras por el asunto de las virutas, estaba firmada por nuestro exalumno el “Zuri”, (Diaz Uriel). La publicaron en blanco y negro, pero yo os la traigo aquí en color, tal y como la he encontrado en internet. Los profesores no tenemos obra de la que enorgullecernos pero cada vez que los alumnos triunfan, vibramos con ellos. Y esa foto es todo un triunfo. Un logro de la mirada. Por un lado están las barricas, objeto central de la polémica en tanto que especie amenazada de extinción, (pues como se sabe, un barril de acero inoxidable con unas pocas virutas de roble dentro provocan exactamente el mismo efecto en el sabor del vino). Por otro lado está el amplio techo suavemente iluminado de una nave de moderna arquitectura. Y por otro...., ¡ah!, ahí está el quid de la cuestión, ese elemento que hace chirriar la mezcla entre lo uno y lo otro, a saber: el orden impecable del apilado industrial (en palés movidos por “fenwicks”) de unos objetos diseñados en un mundo artesanal... para ser movidos y apilados de una manera bien distinta (foto de la derecha).Si capté al instante la gracia de la fotografía del Zuri es porque el asunto ya venía de atrás y lo tenía muy visto. Hace más de veinte años, antes de comprar unas cuantas bordalesas para criar en nuestra propia casa el vino de la cooperativa de Haro, mi padre ya nos engañaba echando virutas de roble a los garrafones donde lo traíamos. Menudo “buqué ” cogía. Excelente. Y menudas risas hacía mi padre cuando lo daba a probar a los entendidos. Con aquella pillería en el recuerdo, el año pasado me quedé de piedra cuando al visitar la nave de barricas de una “wine cellar ” del valle de San Joaquín en el norte de California (concretamente la de Woodbridge en Lodi), vi que, en los palés donde estaban apiladas, se alternaban las tradicionales barricas de roble americano con unos bidones de acero inoxidable. Obviamente le pregunté al amable guía que nos la enseñaba qué era eso, y me respondió sin rubor alguno que vino con virutas: “nuestros expertos han conseguido una mezcla perfecta en la que un vino es indistinguible del otro”.El asunto de las barricas no es por lo tanto un debate enológico, sino un debate arquitectónico, un asunto de imagen, un problema de articulación entre lo nuevo y lo viejo para el que los arquitectos, curtidos en hacer chapuzas en los cascos antiguos, estamos superentrenados. Al menos conceptualmente. En la nave de Woodbridge había unas cincuenta mil barricas, de modo que, aquella insignificante bodega de pueblo era del tamaño de la de Juan Alcorta, es decir, la más grande de las nuestras. Pero el exterior era mucho menos pijo y pretencioso. Su aspecto industrial era tan inequívoco, tan limpio y tan sincero, que permitía entender con claridad que las barricas no eran un objeto de culto sino unos diseños arcaicos llegados a nuestros tiempos por pura inercia. Y que es eso lo que las hace entrañables.

domingo, diciembre 24, 2006

38. PABLO ALVAREZ (28 jn 06)





Nada como tener una buena panorámica para darse cuenta del éxito o fracaso de una empresa. La página semanal de Arquitectura que el 2 de octubre de 1999 pactaron Pedro Moral, José Miguel León y Giovanni Muzio con el entonces director del diario La Rioja José María Esteban, ha llegado, según nos cuenta el periodista Pablo Alvarez el 17 de junio del 2006 desde la propia página, al número trescientos.

Como es sabido, el interés del periódico La Rioja por la arquitectura no era otro que el hecho de que la hija de José María Esteban se había puesto a estudiar arquitectura. He ahí a un buen padre. La pena es que no le aconsejara estudiar periodismo, porque así el mal se hubiera quedado en casa.

Leo en un prometedor libro del profesor Albert Casals Balagué titulado "La arquitectura, otro arte enfermo" (que ya comentaré cuando lo acabe, si es que se lo merece), que la infección que padece nuestro oficio se ha producido por un doble contagio procedente de transfusiones interculturales de dos disciplinas infecciosas, a saber: el arte y la filosofía. Pero, de entrada, ya no estoy de acuerdo. Si hay foco claramente infeccioso en nuestro panorama cultural, ese el periodismo (véase el inapelable e incontestado Informe Espada en elhAlln65 p1) por lo que estoy completamente seguro de que buena parte de los males que nos afectan (igual que a política, al deporte, etc.) tiene ese origen.

Mejores o peores, las primeras dieciséis entregas de esa página pactada de arquitectura fueron redactadas por arquitectos, y hasta la diecisiete no entró el periodismo en ella; al principio firmando como "Redacción", y en seguida con el nombre del periodista Pablo Alvarez, quien al parecer acababa de descubrir el interesante filón que suponen las selecciones bianuales del COAR para llenar papel sin mucho esfuerzo: cuatro fotos por aquí, un par de planos por allá , un mismo texto como de sorpresa y admiración con distintos nombres cada vez, y dale a la manivela una y otra semana.

Durante las siguientes ochenta entregas, y mientras elhAll colegial languidecía, aún se pudo encontrar alguna que otra reflexión arquitectónica por parte de los más entusiastas colaboradores, algunas de ellas memorables, como la que hizo Gerardo el 24 de nov del 2001 sobre "La moda de las cancelas forjadas". Fue en esa época cuando Giovanni Muzio me dijo que si quería seguir colaborando con la página de La Rioja tendría que escribir textos mucho más breves, y a poder ser fragmentados, pues, al parecer (eso ya no me lo decía Giovanni), y según los criterios periodísticos al uso, razonar sostenidamente debe ser peligroso para la salud de los lectores de periódicos. Yo me tomé la embajada del entonces coordinador cultural del COAR como una ofensa y ya no volví a escribirles ni una línea más. Por la misma senda, fueran cuales fuesen sus razones, debieron de ir saliendo el resto de colaboradores mínimamente inteligentes, mientras que Pablo Alvarez, se convertía en el campeón absoluto de la página muy por encima de Pablo G. Mancha, P.A.L o Jorge Alacid, que también firmaron algunas.

Ironizando sobre su infecciosa labor, en cierta Comisión de Cultura comenté la posibilidad de dar a este periodista el título de "colegiado honoris causa", pero para mi sorpresa, alguno de los compañeros de aquella comisión no lo vieron como una broma de mal gusto sino como una propuesta factible...; así que me quedé con la preocupación de que algún día lo hicieran. Aprovechando que uno de los que no entendieron la broma está ahora en la Junta de Gobierno, y que esa página de La Rioja nunca ha sido tan servil a la Junta como ahora (sólo hay que ver cómo trató el tema de las últimas elecciones /v LHDn3) no me extrañaría nada que pronto lo tuviéramos de "compañero", o mejor dicho, que lo tuvieran de compañero todos esos arquitectos a los que les hace publicidad dándoles grasilla por el hecho de hacer una arquitectura, o más bien unas "fotos de arquitectura" que se acercan a la "pose cultural" de lo que la arquitectura significa para cierta progresía.

Un pose que, como suele ser normal en los progres, le lleva a despreciar al grueso de la profesión : "estos siete años no han sido un periodo como otro cualquiera (…) lo cierto es que los resultados son bastante desoladores: la calidad media de lo que se hace tira a deplorable". Ya en plan elitista, Pablo Alvarez nos regala otra perla preciosa para que nos enteremos de cómo se produce nuestra ciudad: "Logroño en estos años ha sido un ejemplo bien evidente de lo que está pasando en España. Los poderes públicos apenas cuentan en estas cosas: el sector privado decide qué se urbaniza y cuándo se hace. Así se explica el crecimiento desorbitado hacia el Sur a base de Planes Parciales relámpago…".

Ahora ya no es broma: si no le hacen "colegiado honoris causa" seguro que la Junta de Domingo se estará planteando, cuando menos, hacerle un homenaje. Al tiempo.


36 y 37: CUATRO CANTONES (26 y 27 jn 06)







(Dividí el contenido de esta nota en dos entregas: en la primera (LHDn36) sólo puse las fotos y al día siguiente hice el comentario. El sistema funcionó porque antes de que yo enviara el mío, ya unos cuantos lectores me habían remitido algún comentario personal sobre tan entrañable lugar de Logroño).

Uno de los peores vicios del provincianismo es el “costumbrismo”, término que se aplica a relatos literarios asociados con el romanticismo decimonónico y a buena parte de la pintura de la misma época. En España pegó tan fuerte que hasta inventó un género musical propio: la “zarzuela”. Yo recuerdo muy bien el término porque en cierta ocasión envié un escrito mío a Félix de Azúa y al calificarlo éste como costumbrista me sonó a insulto (desde entonces, cada vez que escribo algo que me huele a costumbrista lo tiro directamente a la papelera, ¡líbreme el cielo!). El término ha caído en desuso, y eso que ahora está más vivo que nunca: no en la literatura, la música o en la pintura, sino en el periodismo. El puente que va de aquellos usos a los actuales seguramente haya que buscarlo en los “cronistas oficiales”, entre los que nuestro desaparecido Jerónimo Jiménez era todo un campeón. La antorcha local la ha recogido con fuerza el periodista Eduardo Gómez, a quien La Rioja viene utilizando desde hace unos pocos años para contar los domingos en “estilo costumbrista” unos cuantos datos de los edificios y rincones de la ciudad próximos a desaparecer. Nostalgia barata.
Me ha venido a la memoria el término porque al empezar a comentar las tres fotos de la calle Mercaderes, tomadas desde el lugar conocido como Cuatro Cantones (LHDn36), me estaba saliendo un relato “costumbrista” por lo que, directamente, ha ido a la papelera (del ordenador en este caso). En realidad sólo quería poner un texto a las tres imágenes y explayarme un poco, ya que en la página de la Guía de Arquitectura que le he dedicado hace unos días a este lugar no me cabían mas que los datos básicos de cada una de las piezas que lo componen.

En realidad las tres fotos no ilustran el lugar “Cuatro Cantones” sino el tramo de la calle Mercaderes que va desde Cuatro Cantones hasta la Rúa Vieja. No es fácil que una fotografía cuente un lugar compuesto por cuatro esquinas tan próximas. Los que tengan buena memoria recordarán que la mejor interpretación arquitectónica que se ha hecho en Logroño sobre un lugar formado por cuatro esquinas, es la que escribió Javier Dulín acerca del cruce entre la calle Marqués de la Ensenada y la calle Milicias (elhAll67 p3). Y tuvo que hacer cuatro fotos y un par de croquis para explicarlo. En el mismo artículo lo intentó con el cruce entre Portales y Capitán Gallarza, pero no le salió tan bien porque el juego de las cuatro esquinas no parece funcionar más que de dos a dos.

La primera de las tres fotos del LHD de ayer es de 1894, y en ella puede verse con cierta claridad, a la izquierda de la Reja Dorada, el portalón de la casa que fue sustituida por el edificio de Fermín Alamo/Agapito del Valle que vimos en el LHDn33, es decir, Rua Vieja 17.

La segunda foto la he obtenido de un ejemplar de la Rioja Industrial de los años cincuenta, y en ella se ve ya el edificio mencionado de Alamo/Agapito y todas las casas (ahora desaparecidas) de los números pares de este tramo de la calle Mercaderes. Entre ellas se llega a ver el mirador ochavado que hizo el arquitecto Sixto Cámara Niño en el año 1939 para el número 12 (poco después por tanto de la casa de Rua Vieja 17) y cuyo plano de fachada puede verse en la pag 75 del libro de María Teresa Alvarez Clavijo y Maria Pilar Salas (ed IER) que recoge los estudios históricos de los Planes Especiales de Reforma Interior de Mercaderes, Barriocepo y Casa de la Virgen.

En la tercera foto, hecha este mismo año, aparece en escena el “bloque” de viviendas que sustituyó a las tres primeras casas de la derecha. Es una dura pero noble intervención que trata de adaptar al solar un bloque moderno de dos viviendas por rellano. Su autor es José María Carreras en 1961. No resulta por lo tanto tan “refrescante” como la casa de Rúa Vieja 17, pero ante la asfixia del “estilo disimulo” que se percibe en las edificaciones del Casco Antiguo hechas en los últimos treinta años, casi merecería la condición de “edificio protegible”. No creo que los redactores del Plan Especial de Mercaderes lo hayan estimado así, pero en fin, es una idea.

A la postre, lo que tienen en común las tres fotos y su montaje en secuencia, es que a pesar de tan variadas sustituciones y derribos hay más sensación de permanencia urbana que la que proporcionan los tramos que se vienen reconstruyendo últimamente (véanse al respecto las imágenes del LHDn20).
Pero para poderse compartir, las sensaciones hay que pasarlas a razones, así que a modo de apunte, propongo dos. La primera, claro está, es la poderosa presencia en los tres momentos de un edificio que por sí mismo concita todas las miradas: la casa llamada de la Reja Dorada, Rúa Vieja n19. Haciendo fotos para la Guía de Arquitectura me he dado cuenta de la enorme importancia que tienen muchos edificios como fondo de escena de tantas y tantas calles de Logroño, y a su vez, ¡ay! lo poco que se han dado cuenta de ello muchos arquitectos que les ha tocado proyectarlos. Con ciertos edificios pasa como con aquellos hombres justos de un famoso pasaje del Antiguo Testamento: que gracias a ellos se evita que la ciudad sea arrasada. Esos edificios deberían gozar, si lo hubiera, del nivel de protección diez sobre diez. Por lo que he podido saber, en la casa de la Reja Dorada sólo hay una intervención de arquitecto en los últimos cincuenta años: Julio Sabrás arregla la cubierta en 1991.
La otra razón que explica la sensación de permanencia urbana es que la esencia de la ciudad histórica es la pluralidad de una arquitectura abierta al tiempo. Es por ello por lo que cada vez empiezo a ver más clara la tesis de que lo peor que le ha podido ocurrir al Casco Histórico de Logroño en los últimos años es la plana homogeneidad del “estilo disimulo”, fundado aquí por Moneo y sus seguidores y aplicado a rajatabla por la Comisión del Patrimonio y la Oficina de Rehabilitación del Ayuntamiento de Logroño. La arquitectura del estilo disimulo no sólo niega la apertura al tiempo sino que con sus simplonas imitaciones parece como que quisiera congelarlo. O aún peor, negarlo.


sábado, diciembre 23, 2006

35. BASILISCO (23 jn 06)





"Nace a partir de un huevo deforme, puesto por un gallo, fecundado por una serpiente e incubado por un sapo durante 9 años, por lo tanto al nacer guarda todas las características de sus progenitores, cabeza de gallo, cola de serpiente y cuerpo de sapo. El basilisco vive en el desierto que él mismo crea; con su mirada es capaz de romper piedras y quemar el pasto. El Basilisco exhala fuego, seca las plantas, envenena las aguas y mataba con su mirada; por lo que quien mirara a los ojos a un basilisco, moriría; pero si se veía reflejado en un espejo se mataba a sí mismo. Se dice que así Alejandro Magno mató a uno". Esto es lo que dice la "wikipedia" esa enciclopedia tan abierta y divertida que corre por internet. Como es sabido, nosotros usamos "basilisco" para decir que estamos "hecho un basilisco", o sea, cabreadísimos.

Pero el "basilisco" que hoy traigo al LHD no tiene nada que ver (bueno, algo sí...) con el animal mitológico ni con el cabreo: es un arquitecto milanés que se dedica a la fotografía, Gabriel Basilisco, que descubrí hace poco en la librería de la Trienalle.

Acababa de tomar nota sobre un libro de "Arquitectura Metafísica" (asunto que algún día comentaré) y el siguiente libro en llamarme la atención llevaba por título en letras grandes: "Gabriel Basilisco. Beirut 1991". Le eché una ojeada y me quedé sobrecogido.

Aunque nunca he estado en esa ciudad, por historias muy largas de contar que no caben aquí tuve noticias directas de Beirut a través de un compañero de escuela a mediados de los setenta, así que cuando sobrevino la terrible guerra que se libró en sus calles, la viví de una manera muy especial.
Tengo unos cuantos libros de fotos sobre ciudades reventadas por las guerras, especialmente alemanas y del norte de Francia, pero las imágenes son completamente distintas que las del libro de Basilisco. La ciudad como objetivo bélico empezó siendo cosa de la artillería y de la aviación, por lo que su destrucción tenía un carácter masivo. Las ciudades, edificios o barrios bombardeados pasan de la vida a la ruina en muy pocas horas. Beirut, sin embargo, fue el escenario de una guerra interna de metralla y pequeños morteros, por lo que el aspecto de su destrucción era completamente distinto: todos los edificios de las fotos de Basilisco estaban en pié, no quedaba un cristal, las casas estaban texturizadas por los impactos de balas, y en las calles completamente desiertas volvía a crecer la vegetación por entre las rendijas del hormigón y el asfalto. Me pregunté si lo que veía no era más "metafísico" que las fotos del libro anterior, pero dejé la indagación porque enseguida vi que la estantería estaba llena de "Basiliscos".

Por lo visto, el logro de ese álbum de Beirut debió de animar a este arquitecto milanés a meterse más de lleno en la fotografía arquitectónica y su producción parecía ser abundante: muchos libros de paisajes urbanos y temáticas de impacto visual, bordes de la ciudad, barrios grises, masificación, zonas industriales, etc. pero ninguno tenía la fuerza del de Beirut.

Bueno sí, uno sí; se titulaba "La ciudad interrumpida" y para mi sorpresa, estaba editado en Barcelona 1999 por Aktar. Pero quizás yo no sea objetivo en el juicio porque en realidad encontré reflejado en él una experiencia que acabábamos de vivir. Al volver de Como en tren, paramos en la estación de Puerta Garibaldi para ver un par de obras de Terragni cercanas a la misma, y al salir de la estación nos perdimos. Tratamos de cruzar la estación de un lado a otro y no había forma de encontrar el camino. Nos sacó de allí un guarda jurado después de dar varias vueltas por un siniestro parking y nos quedamos impresionados por la experiencia arquitectónica vivida:¿cómo se puede diseñar algo tan mal?¿cómo se puede hacer una estación de tren moderna que en vez de facilitar las conexiones y coser la trama urbana, las destroce?

Para más INRI, sobre la estación se alzaba un par de rascacielos postmodernos que trataban de llamar la atención de toda la ciudad con sus dos extravagantes sombreros. (¡ay! ¿no os recuerda esto a algo que se está tramando en Logroño?). La estación estaba hecha en 1963 y fue el resultado de un concurso que ganó un equipo de siete arquitectos. Las dos torres son obra de la arquitecta Laura Lazzari en 1989.

El basilisco fotógrafo que descubrí en la Trienalle no puede matar con la mirada, pero es curioso que su trabajo esté muy asociado con la muerte urbana. En Beirut o en Milán.

34. SAO PAULO (22 jn 06)







Cuando anuncié el Viaje a Brasil de este año 2006 con un programa formado por Río de Janeiro, Brasilia, Curitiba e Iguazú, hubo quien me dijo que porqué no había puesto Sao Paulo, la mayor ciudad del país. A las pocas semanas le dieron el Pritzker a Mendes da Rocha, cuya obra está casi toda allí, y eso me movió aún más a rascarme la cabeza. Si me había equivocado, lo lógico era saber porqué, así que dediqué unos días a reunir algo de documentación sobre esta ciudad y a conocer sus piezas arquitectónicas más significativas.

En Sao Paulo hay un Niemeyer de 1951 muy conocido, el edificio COPAN, un gigantesco bloque sinuoso con 1.160 apartamentos; y otro Niemeyer espantoso, el Memorial de América Latina de 1991. Fijaros si tiene que ser malo que hasta una revista que sólo echa incienso como es Arquitectura Viva, lo ponía a caldo (v artículo de Ruth Verde en AViva n14).

Sao Paulo es también la ciudad de una de las primeras arquitectas famosas, Lina Bo Bardi (1914-1992), cuyos “originales” edificios tienen una pinta bastante horrible; pero en fin, por ser de las primeras mujeres estrella en este oficio, se le puede perdonar. Hay un reportaje de ella en AViva n24 de la misma Ruth Verde de antes, pero esta vez en la línea oficial, es decir, deshaciéndose en elogios.
Las fotos de los edificios de Mendes da Rocha que se publicaron a raiz del Pritzker tampoco es que despertaran mi entusiasmo, pero en fin, la arquitectura hay que visitarla siempre, así que mejor dejarlo en duda.

Jesús López Araquistain ha viajado esta primavera a Sao Paulo, y aunque no sé si su mujer le habrá dejado salir de madrugada a tomar esas estupendas fotos sin gente que hacía de soltero en todos los viajes del COAR, seguro que tendrá mucho que contar ¿No se le podría animar a que nos diera un pase de diapositivas sobre Sao Paulo como aquellos tan memorables que nos daba hace años? ¿O algo para elhAll de Martín?

Desbrozar una selva urbana de 12 millones de habitantes (¡20 millones, contando el extrarradio!) para encontrar esas pocas piezas, no me parecía una buena empresa, así que mis dudas se disiparon pronto.
Cuando ya había dejado de interesarme por Sao Paulo, Kike Fernández, un profesor de gráfica, compañero de mi escuela, me trajo un libro de fotografías aéreas de los puntos más importantes de la ciudad que es realmente espectacular. He encontrado las piezas que he señalado más arriba y algún que otro edificio extravagante como el de la foto de abajo en medio; pero lo más interesante ha sido descubrir que casi todas las fotos dan una imagen de lo que podría ser su rasgo paisajístico esencial: ese caótico erizado de anodinos rascacielos de tamaño medio, salpicado por diversos tipos de discontinuidades urbanas.

Al que le toque ventanilla en el avión lo podrá comprobar, pues aunque no visitemos Sao Paulo, sí haremos varias veces escala aérea en esta ciudad. Con las fotos os dejo y, como en la portada del dossier del viaje, con el croquis que le hizo Le Corbu en 1929: un dramático gesto de poner una gran huella geométrica en tan gigantesco e informe aglomerado que puede ayudar a entender su especial fisonomía.

viernes, diciembre 22, 2006

33. UNICA ACTITUD (21 jn 06)




Leyendo esta mañana en la revista Aldaba n2 (1982) el largo artículo de presentación del proyecto de 116 viviendas promovidas por el Ayuntamiento de Logroño para el gran solar de la calle Rua Vieja de Logroño formado con las parcelas que van nada menos que desde el número 23 al 61, he encontrado un párrafo digno de figurar en una antología arquitectónica de la arrogancia y el disparate. Para abordar los “Criterios estéticos” del proyecto, el anónimo redactor del artículo se expresa así: “Dentro de una actitud lógica de sinceridad con la sensibilidad de nuestro tiempo, y, por tanto, totalmente ajenos a cualquier tentación de imitación de unas formas del pasado por un malentendido tradicionalismo, se ha seguido lo que entendemos es la única actitud arquitectónica honrada.... ”.

“La única actitud arquitectónica honrada...”, qué fuerte ¿eh? Cualquier otra actitud...¿qué? ¿criminal? ¿deshonrosa? Pero además, ¿a qué viene hablar de honradez justo en el párrafo en el que se abordaban los “criterios estéticos? A eso se le llama ir de la estética a la ética por la vía rápida ¿verdad?

Se admiten apuestas acerca del redactor del artículo y ¡ah! también se admiten notificaciones de rechazo o desautorización a dicho párrafo por parte de los afectados, a saber, los autores del proyecto Ana Achiaga, Gerardo Cuadra, Francisco Javier García, Domingo García-Pozuelo, José J Garrido, José Miguel León, Jesús J Rodríguez y Julio Sabrás (también le afecta “in memoriam” a Victor Uriarte, quien desgraciadamente ya no puede desmarcarse del mismo); los coordinadores municipales Carlos Lloret, Javier Martínez Laorden y Jesús López Araquistain, y el asesor y coordinador general del equipo Rafael Moneo Vallés (transcribo sus nombres en el mismo orden que los trae el propio artículo).

No quisiera quitarle méritos a dicho proyecto (que los tiene), por culpa de la forma en que están redactados sus “criterios estéticos”, aunque cada vez va cobrando fuerza la hipótesis de que es uno de los grandes culpables del “estilo disimulo” (ver LHDn20) que desde entonces ha infectado el casco medieval de Logroño. También va cobrando fuerza la hipótesis “estética” (que no ética) de que los 17 años de gestión de Jesús Glez. Menorca en la Oficina del Casco han ayudado mucho al desastre, pero eso ya se verá en otro momento.

Para olvidarnos de la arrogancia y el disparate de esa forma de pensar y expresarse, quisiera traer aquí un sencillo edificio cercano, amenazado actualmente de derribo. Está en el número 17 de la misma Calle Rua Vieja. Lo empezó Fermín Alamo en el 1934 con un proyecto mínimo de planta baja. Tres años después, el mismo Alamo elevó dos plantas con un proyecto firmado en mayo de 1937 (casi me estremezco al escribirlo porque seguramente fue su último proyecto: como es sabido murió en ese mismo mes). Agapito del Valle se hizo cargo de las obras y elevó otra planta con proyecto de 1938.

¿No os parece bastante más “honrado” y menos ajeno a la imitación? ¿mucho más “sincero” y refrescante? Vamos, que viene fenomenal para ponerlo en contraste y... alegrarnos un poco la vista.

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Nota (ag2015) : la casa fue demolida pocos años después de haber escrito este post,

jueves, diciembre 21, 2006

COMER JUNTO AL RIO (LHDn32 / 20 jn 06)





Para pensar en forma de “patrones” y que éstos nos ayuden en la difícil tarea de la creación, Alexander propone que hagamos memoria de aquellas situaciones en que nos hemos encontrado plenamente felices con todo lo que nos rodea y que reflexionemos sobre sus formas, colores, relaciones etc. para intentar definir el patrón de la forma más clara posible. Otras veces, en vez de recurrir al recuerdo, el propio Alexander utiliza alguna imagen que contenga esa sensación de plenitud, y como es lógico, en muchas ocasiones utiliza fotos famosas de Adget, Henry Cartier-Bresson, etc.

Preparando una clase sobre este último fotógrafo para mis alumnos de Fundamentos de Diseño, hace años que me llamó la atención una fotografía suya en la que cuatro orondos franceses hacen picnic junto a las tranquilas aguas de un río. Hay un montón de detalles hermosos en esa imagen que dan a entender esa atmósfera de felicidad: la sensación de reposo por haber comido, el relleno de un último vaso de vino o la desinhibición de la mujer de la derecha que se ha quitado la camisa para sentir la brisa del río.

Varios meses después de reparar en esa imagen, -o quizás uno o dos años-, en un viaje en autobús por Alemania y Austria organizado por amigos de la parroquia de Valvanera, buscamos en Salzburgo un sitio para comer nuestros bocadillos y dimos con un terraplén de cesped junto al río Salzach en el que, de repente, y a modo de un “déjà vu”, sentí que estábamos en la misma ambientación que en la instantánea de Cartier-Bresson. Me levanté a hacer un par de fotos y le di el nombre de un “pattern”: “comer junto al río”.

Creo recordar que no estaban nada tranquilas las aguas del Salzach pero el terraplén te permítía bajar hasta el mismo borde del agua y disfrutar de su frescura y del murmullo de su corriente.
Siempre que he podido acercarme hasta tocar con mis manos el agua de un río he recordado un tristísimo pasaje que Kerouac contaba en “On the Road” a propósito de un día en que llegaron hasta las aguas del Mississipi y quisieron acercarse a su orilla. Al encontrarse por sorpresa con una valla que les impedía llegar hasta el borde se lamentó con honda amargura diciendo poco más o menos que qué se podía esperar de una sociedad que impide a la gente que se acerque a los ríos...

Logroño es una afortunada ciudad que tiene varios kilómetros de orillas junto a un gran río y apenas sin vallas. Sin embargo, creo que no hay ni un sólo punto en el que un pequeño grupo de personas podría sentirse feliz comiendo junto a él.

miércoles, diciembre 20, 2006

31. EN LA INOPIA (19 jn 06)




El verano pasado me llamó Fátima Ruiz , una estudiante de Proyecto Final de Carrera en la Universidad de Nantes (aunque de origen calagurritano y formación en la Escuela de La Coruña) para pedirme opinión sobre el concurso de las viviendas de Europan. Había leído el artículo “Superestructuras de Infradiseño” (elhAll 76) y pensó que mi crítica podía ser una buena base de orientación para su propuesta. Tomamos un café en el Espolón comentando la locura del nudo de la Estrella y llegamos a la conclusión de que si ahí se quería hacer ciudad con viviendas, cualquier solución sensata tendría que empezar por replantearse el rediseño del nudo viario y una mejor economía de espacios.

Mal asesor se buscó, -pensé cuando ví el proyecto premiado allá por el mes de marzo. Era justo lo contrario de lo que nosotros acordamos. ¿No querías nudo? ¡Pues nudo al cubo! ¿Te perdías antes cuando intentabas salir a Zaragoza? Pues con el espaguetti ganador puedes acabar en casa de un amigo.

No es lo malo que los arquitectos jóvenes que se presenten a Europan estén mal de la cabeza. Lo que desmoraliza es que en el jurado estuviera aquel gran profesor, Manuel Solá-Morales, que nos enseñó urbanismo estudiando la integración urbana de los barrios de coreas o denunciando la zafiedad proyectual de los barrios de vivienda masiva de los Polígonos del Ministerio de la Vivienda. También estaba en el jurado ahhhhhh, Federico Soriano, el premiador de la rotonda-huevo-frito del concurso de soterramiento. Ya se le ve va viendo cómo le gustaría dejarnos Logroño...

Como casi siempre en estos casos, la prensa puso su habitual nota de humor (fórmula que con tanto éxito copié en el LHDn10 a propósito de la broma del Museo de Logroño y Moneo i Monís). El titular de las declaraciones de Musitu decía: “Integra el aprovechamiento residencial y se crea un parque”. (LaRioja 4 de marzo p14). Para ahondar en la reflexión arquitectóncia a Luis García del Valle, Director General de la Vivienda, le ponían en letras grandes: “Se ha hablado de Logroño en todos los foros europeos de concurso”. Magnífico.

Como si fuera un periodista publicista, Jesús Alfaro había escrito poco antes en elhAll93: “Se trata de un jurado de indudable solvencia, cuyas conclusiones seguramente a ninguno de nosotros dejará indiferente”. Para rematar la faena concluía el artículo con esta frase: “Sin ninguna duda se propiciará un interesante debate entre profesionales y profanos, puesto que ninguna manifestación urbana, arquitectónica o, en definitiva, cultural, resulta despreciable”. Sin ninguna duda... interesante debate...
En asunto de ganar premios, reconozco que yo estoy en la inopia. Pero en asuntos de arquitectura hay otros que parecen estar en un guindo. No sé cómo vamos a poder debatir así.

martes, diciembre 19, 2006

30: SIMBIOSIS (16 jn 06)




El concurso de proyectos para la sede del Colegio de Aparejadores ha pasado entre nosotros con más pena que gloria. En el último hAll, el n94, se publican los dos primeros premios con un mínimo comentario sin firma que da a entender que a los nuevos directores les gustaría que hubiera un debate pero que son incapaces de plantearlo (pena de hAll también). Me comentan por la calle que los arquitectos del Jurado fueron Jesús Marino Pascual y Domingo García-Pozuelo..., ahhhhh ¡mis viejos “amigos” del hAll!, el autor de Crónicas Marcianas y el del famoso Acuerdo... ¿Qué podríamos esperar de un Jurado así? Pobres concursantes. De todos modos es curioso que en la noticia que tiene colgada el Colegio de Aparejadores en internet dice “el Colegio eligió...”; y en la noticia que dio La Rioja (2fb06) dice “Los aparejadores se decantaron...” ¿Fue un concurso mínimamente serio?
En fin, a pesar de que el convocante y el jurado fueron la misma Junta de Gobierno de los Aparejadores, como concurso de arquitectura tendría que haber merecido mejor vida; y aunque hayan ayudado al fallo mis “amigos” del hAll, también se merecía mejor entierro. Por eso, para seguir creyendo en la vida de los concursos y celebrar con dignidad la muerte de éste, he elegido para el sepelio este sorprendente vehículo que muestro arriba, simbiosis de modernidad y arcaísmo que, a juzgar por la matrícula, Pastrana compró en Burgos y lo incorporó a su catálogo de enseres mortuorios con el número 6.

La propia imagen del objeto es tan fascinante que casi sobran comentarios. Ese morro aerodinámico y esas llantas formalmente tan limpias y adornadas con neumáticos de banda blanca, símbolo de los nuevos tiempos y de la pujanza y progreso de la empresa concesionaria de las pompas fúnebres logroñesas, aparecen directamente trabados con un arcón de estilo gótico flamígero que seguramente despertará en los familiares del finado la idea de que su ser querido mora ya en un templo digno de santos, ángeles y arcángeles.

Aunque no fuera tan rotunda, una cierta simbiosis entre lo viejo y lo nuevo, es decir, entre la descascarillada fachada y el frente marmóreo del negocio de Pastrana, colocados uno sobre el otro igualmente sin mayor miramiento, podía aún verse en ese caserón del siglo XVIII que según María Teresa Alvarez Clavijo se levantó sobre unas casas del siglo XVI de las que no dejaron ni rastro (Logroño en el siglo XVI p136) Por cierto que P. Alvarez decía al respecto lo contrario, ja ja ja ja (véase su artículo sabatino de 1 abril del 2006). Hay que ver qué bien se informan los periodistas.

Es curioso que ni en elhAll 94 ni en las noticias de la prensa ni en las páginas de internet que he consultado, nadie se haya tomado la molestia de mostrar las fachadas del nuevo edificio, como si ésta no fuera importante para el fallo o todo el mundo la diera por supuesta. En su comparecencia ante los medios en el día en que se dio el premio, el Presidente del Colegio de Aparejadores ya decía que como ellos eran muy respetuosos con la rehabilitación, ya contaban con quitar el mármol de Pastrana, restaurando los sillares de piedra que estén debajo (¡cómo estarán!/ay ¡cómo quedarán!) y el revoco que cubre los ladrillos, restaurándolos igualmente (!). P. Alvarez lo confirmaba también en su página sabatina.

Pues mira, yo cada vez tengo menos claro ese consenso arquitectónico tan generalizado. Es más, me parece un claro síntoma de ausencia de arquitectura. En la fachada actual de ese caserón cantan mucho más los huecos arqueados de la planta segunda tan perdidos ellos, y que sin embargo, y como he podido descubrir mirando de soslayo algunos paneles que salen en las fotos, han sido escrupulosamente respetados.

No he querido analizar a fondo los dos proyectos publicados pues me parece injusto hacia los otros cinco que se presentaron y que no han sido expuestos públicamente.

Acabo: como entre unas cosas y otras sigo con la sensación de que no ha habido un concurso mínimamente digno, prefiero invitaros a contemplar otra vez (y a la vez) esa vieja fachada “a rehabilitar” y ese coche para el sepelio, donde lo nuevo y lo viejo aparecían en una simbiosis tan cruda como sugerente. A ver si así pensamos un poco más en arquitectura y un poco menos en consensos rehabilitadores.