sábado, septiembre 30, 2006

GRACIAS POR FUMAR.

Desde que fumar está tan prohibido o tan mal visto, me apetece cada vez más. No soy un fumador vicioso, sino un fumador esporádico, así que siempre he fumado cuando he querido y me ha apetecido, y por supuesto, con el debido respeto hacia quienes pudieran estar a mi alrededor. Como supongo que todo el jaleo antitabaco va contra los viciosos, yo me siento una víctima. Pero me fastidia incluso que se persiga a los viciosos; sobre todo porque tratándose de vicios, los más morbosos y retorcidos son los del puritanismo y la salud.
Digo todo esto porque habida cuenta de mi posición personal, quizás no sea muy objetivo en el aprecio hacia la película GRACIAS POR FUMAR que pretendía recomendar con esta nota. Así que para ser creíble he de basar mi recomendación en otros argumentos. Por ejemplo, en el “elogio del cinismo” que esa gran película desarrolla, o en la capacidad que tienen siempre de sorprendernos los tan denostados U.S.A., con productos de la más fina inteligencia y el más exquisito humor.
No os la perdáis.

viernes, septiembre 29, 2006

52. TICSTURAS




LHDn52 TICSTURAS viernes, 29 sep 06
Quienes hayan hecho aprecio del Manual de Crítica de la Arquitectura que escribí hace unos años quizá recuerden que coloqué a las texturas como el tercero de los cinco elementos del alfabeto visual, pero que no contento con ello di un gran salto cualitativo y les atribuí el valor del latido o pulso que poseen las cosas vivas.Todo lo que allí dejé escrito era producto de mi trabajo de investigación como profesor de diseño de la Escuela de Artes y Oficios, pues en la Escuela de Arquitectura no aprendí absolutamente nada acerca de las texturas. Que yo recuerde, ni si quiera a nombrarlas así. Cincuenta años de modernidad habían desembocado en el culto a unas arquitecturas blancas que ignoraban y borraban, donde les era posible, cualquier vestigio rítmico que pudiera sugerir un motivo ornamental. Consecuencia de aquella horrible mutilación ha sido que, cuando la arquitectura ha intentado recuperar las texturas, lo ha hecho, no desde la naturalidad de los materiales o desde su tectónica aditiva, sino con la artificiosidad propia de cualquier "tic" de la moda. Es decir, que han vuelto -permítaseme la invención del palabro-, como "ticsturas". Las florecillas hippies, los papeles del pop, los lunares de la movida, los patchworks de Venturi o las pieles de los afamados arquitectos suizos se me aparecen por tanto como unos episodios bastante espúreos del retorno de las texturas a la arquitectura.No quiere decir ello que la calidad visual y la creatividad en el territorio de las texturas no haya dado un gran avance en los últimos años. Todo lo contrario. Entre el libro "La Ornamentación desde la Revolución Industrial a Nuestros Días" de la editorial Alianza Forma que compré cuando empecé a interesarme por las texturas, y el "Patterns in Design Art and Architecture" de la editorial Birkhamer que he consultado recientemente, hay un abismo. Si en aquel libro fechado en 1986 apenas había nada posterior al art decó, en este último aparecen no pocas imágenes impactantes de novedosas texturas y de su profusa utilización en las obras más epatantes y efectistas de arquitectura.(Un inciso con respecto al título de este último libro: como alguna vez ya he escrito, hay que tener mucho cuidado con la palabra "pattern" y, sobre todo, evitar utilizarla con exclusividad para los motivos ornamentales).Como "tic" parece que las texturas no tienen aún muchos adeptos entre nosotros. En el concurso del Polideportivo de Siete Infantes (véase la nota del LHDn43) hubo quien intentó ganar con "ticsturas" (foto 1), pero para jugar a eso, hay que conocer mejor al jurado. Casi estoy seguro que los eliminaron a la primera. La cultura arquitectónica provinciana tiene bastante inercia a las modas aunque, como todo llega, hay quien ya empieza por aquí a hacer pinitos con las ticsturas (foto 2). Por usar la terminología del Manual y llegar un poco más lejos con las metáforas, podría decirse que las ticsturas serían como esas cancioncillas rítmicas intrascendentes de los hilos musicales que tratan de alegrar o crear ambiente (musiquillas que con el tiempo siempre acaban por hartar); pero no los latidos de la materia que nos permiten saber que la arquitectura está viva.

jueves, septiembre 28, 2006



LHDn51 RELECTURA, jueves 28 sep 06

(Un par de “suscriptores” dell LHD me han llamado extrañados por la forma en que, tanto en la portada del último hAll como en un artículo interior de José Miguel León, se ha reutilizado una foto de Masat que yo usé hace años para un artículo en La Rioja, y por no entender muy bien la cita que Josemi me hace en él. Como aquel artículo no se publicó mas que en el periódico y no es fácil de encontrar, he pensado que lo mejor sería traerlo aquí para poder releerlo y salir de dudas. Doy por supuesto que es completamente lícito usar la misma fuente de inspiración para desarrollar reflexiones de diferente alcance, pero lo cierto es que la de Josemi y la mía tienen poco que ver y que al mezclar la cita con la foto, hasta pueden inducir a confusión. Mi artículo no apuntaba apenas al binomio privado/público que plantea elhAll95 a sus colaboradores, sino que divagaba sobre las diferencias entre la arquitectura y el habitat.Se agradece en todo caso que alguien te cite, porque así te da ocasión a releerte. Seguramente ahora limaría un poco algunas palabras o expresiones de aquel artículo, pero me parece más justo dejarlo tal y como se publicó. Lo que no he podido evitar ¡ay! es leer también la impertinente entradilla con que el periódico presentaba el artículo a sus lectores. Una burda descortesía que, vista desde cierta perspectiva, es una buena prueba de lo prudente y acertado que es el alejarse lo más posible de ese medio de comunicación. Decía así: “El arquitecto y polemista profesional Juan Diez del Corral vuelve hoy a esta sección que tanto le aburre para, partiendo de una frase de Camen Pinós, reflexionar sobre qué es la arquitectura y qué es eso que él llama “habitación”, que supera el otro concepto y que, por fortuna, no es sólo cosa de arquitectos. La inspiración es libre: a Diez del Corral le nace de una señora pintando una línea negra” ¡Vaya forma de presentar a un autor y a un artículo -difamándole y contestándolo- y... de ver la foto de Massats!)


HABITACION


Hace cuatro o cinco años, en la Jornada de Clausura del I Congreso Nacional de Arquitectura celebrado en Barcelona, la arquitecta Carmen Pinós dijo una de esas frases-eslogan que los periodistas recogen con prontitud y fidelidad, y que fue publicada al día siguiente en casi todos los medios de comunicación nacionales con la propia noticia de la celebración del Congreso. "La Arquitectura es algo tan importante que no deberíamos dejarla sólo en manos de los arquitectos" -dijo la ya por entonces ex-esposa y ex-colaboradora del ahora recién desaparecido arquitecto Enric Miralles. Yo no tengo ningún aprecio por la arquitectura de Pinós ni por la de Miralles, pero aquella maldita frase me ha estado dando vueltas en la cabeza -como otras veces el pepino del gazpacho en el estómago- y trayéndome muchas veces a la memoria a esa "artista" de la arquitectura que no me interesa lo más mínimo. De alguna manera yo estaba de acuerdo con la frasecita de marras pero no me encajaba con la personalidad de quien la decía. Así que en una de las calurosas noches del mes de Agosto en que es tan fácil desvelarse por el sudor, dí con el remedio. No señora, la Arquitectura es cosa de arquitectos y nada más que de arquitectos, mismamente como la Medicina es cosa de médicos. Son saberes específicos y desarrollados en teorías y manuales a los que no todo el mundo tiene fácil acceso. Otro asunto es la habitación del hombre; como otra cosa es también la salud. "La Habitación es algo tan importante que no deberíamos dejarla sólo en manos de los arquitectos" es la frase correcta -me dije entre las sábanas desordenadas por el calor-, aunque dudo mucho que si Carmen Pinós la hubiera dicho así los periodistas la hubiesen apuntado tan deprisa en sus cuadernos. Y es que la idea de "habitar" ha caído en el olvido y no da para un titular. Sigo un poco más con la semejanza respecto a la Medicina para constatar que los médicos han operado lingüísticamente de forma inversa: no sólo no se han olvidado de la palabra Salud sino que se han apropiado de ella y a los Centros donde ejercen su Medicina hoy se les llama pretenciosamente Centros de Salud. Pero aunque los Arquitectos no se denominen expertos en Habitación, lo cierto es que la sociedad ha hecho la misma dejación en su responsabilidad habitadora que en el caso de la Salud. La Habitación se la hemos dejado a los arquitectos y la Salud a los médicos; pero la Habitación, -digámoslo como tesis o como jaculatoria-, no es cosa de arquitectos ni la Salud es cosa de médicos, aunque no por ello vamos a negar la validez y la autonomía de los saberes de los arquitectos y de los médicos. La confusión entre habitar y construir es uno de los grandes males de nuestro tiempo; es una de las tragedias de las Escuelas de Arquitectura y, digámoslo de paso, es también la causa del solemne aburrimiento de esta página de Arquitectura del diario La Rioja. Y es que los saberes respecto a la historia de los estilos, la autoría de tal o cual edificio, los análisis compositivos de una fachada y de sus detalles constructivos, por no decir también las alabanzas e inciensos a todo el santoral que esa historia y esos saberes han ido creando, son tan aburridos que, incluso yo, que soy arquitecto y lector metódico, rara vez consigo acabarme esta página. En consecuencia con lo que digo, mi obligación es intentar explicar poco a poco (y a ser posible sin aburrir) qué es lo que ha de entenderse cuando decimos Habitación en vez de Arquitectura. No me va a ser fácil, porque ni yo mismo lo tengo claro, pero en mi ayuda ha acudido en el mismamente caluroso mes de agosto una fotografía de Ramón Masat colgada en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento que dice todo lo que yo quiero decir, y encima con una gran belleza.Como la mayoría de las fotografías de Masat no posee título y sólo tiene como referencia, Tomelloso (Ciudad Real), 1960; pero bien podría titularse "Habitación" y así nos daría la primera pista en nuestra investigación. Nosotros entendemos comúnmente el habitar en el aspecto restringido de ocupación de un espacio construido (una casa está habitada cuando hay alguien habitualmente en ella), pero esta fotografía muestra que habitar no sólo es ocupar un lugar sino también "ocuparse de él". Y es en ese sentido cuando debemos decir que una casa está habitada no sólo cuando hay gente dentro sino cuando alguien "se ocupa" habitualmente de ella. Mientras que el "ocupa" es un invasor (y escrito con K expresa aún mejor ese sentido de agresividad), el que se ocupa de la casa es el que la habita. Habitar es hacer la casa: como el pájaro hace su nido o el caracol segrega su cáscara. Cada día, la casa y el trozo de calle al que da frente la casa son aseados por su habitante. Y cada año en primavera, la casa es blanqueada de nuevo, y una mujer dibuja la línea decorativa que expresa la diferencia entre la casa y la calle. La distancia entre la manera de habitar nuestras casas y ciudades (nuestra manera de habitar Logroño sobre todo) y la fotografía tomada por Ramón Masat es tan grande que la emoción nos embarga. Me consta, sin embargo, que en cada tiesto de balcón, en cada trocito de acera barrido por un tendero, o en cada visillo de ventana de nuestra ciudad, hay gestos similares. No son esos los gestos de los arquitectos modernos (quienes lógicamente aborrecen los tiestos y los visillos) ni hay políticos al lado haciéndose las fotos con su inauguración o empresarios y constructores haciendo millones, pero yo os digo, habitantes de Logroño y La Rioja, que esa es la más hermosa Arquitectura que imaginarse uno pueda: justo la que no debe dejarse en manos de los arquitectos.


juan diez del corral

miércoles, septiembre 27, 2006

MUSICA Y ARQUITECTURA





















LHDn50 Música y Arquitectura/1 - miércoles 27 sp 06

Cada vez que en estos últimos años he escuchado o interpretado música en directo y por una u otra razón el lugar no me encajaba con la música, he pensado en lo necesario que sería tratar por escrito acerca de esta interesante y delicada relación. Sobre todo, desde el lado de la arquitectura y la insensibilidad hacia ella, porque desde que hay música en lata y ésta se puede oír en cualquier lugar, la gente que luego la escucha en directo parece ajena a las condiciones espaciales, decorativas (¡e incluso auditivas!) en que se produce.

El tema es tan extenso que en los tiempos en que hacía elhAll pensé dedicarle cuando menos un cuadernillo central de aquellos que llamaba “hasta la Cocina”. Pero habiendo reducido el formato de mis escritos al de los folios del LHD, lo mejor será ir abordándolo por entregas y abrir así el debate a todos los colaboradores que quieran participar.

Empezaré por la última ocasión en que esa relación me ha chirriado: los conciertos de música antigua que se celebraron en Logroño los días 11 y 12 de septiembre de este año en la Sala de Cámara del Riojaforum.

No se puede decir que los organizadores de la Semana de Música Antigua de Logroño no se preocupen por dar con un lugar adecuado a unos conciertos que, en el plano musical, parecen superarse cada año en cuanto a calidad. He acudido a verlos a San Bartolomé, luego a La Redonda, y después al Auditorio del Ayuntamiento de Moneo, y según me informan, también se hicieron en la Iglesia de Palacio en sus primeras ediciones. No voy a hacer cábalas sobre las posibles razones que han provocado esa migración continua, pero sí decir que por unas u otras razones, en casi todos los casos había algún desajuste evidente entre ese tipo de música y el lugar y ambiente en que se producía.

Así las cosas, la asepsia de ese Riojaforum que Pablo Larrañeta aplaudió con el manoseado “menos es más” (La Rioja, 11 nov 2000) -que con el tiempo se ha acabado por convertir en un “menos es nada”-, podría haber sido una solución neutra y abstracta en el sentido de algo así como un museo para la música antigua.

Pero lejos de ello, ese paupérrimo escenario forrado de madera artificial por todas partes y sin tratamiento alguno de las juntas, me produjo la sensación de estar dentro de un féretro donde la arquitectura hubiera muerto para siempre y desde ultratumba nos llegaran las tristes y bellas canciones de la corte de los Austrias. Y encima, con una calidad auditiva bastante mala, pues bien porque los cantantes se pusieran a la par de los instrumentos, o bien por el eco del espacio que dejaban detrás de sí, el caso es que las condiciones acústicas estaban muy por debajo de la calidad de los interpretes.

Abundando en esto último he de decir, sin embargo, que en el tercero de los conciertos, el del día 13, se produjo un milagro acústico: la muy especial formación de una sola guitarra barroca y un exquisito percusionista hizo que la caja mortuoria del escenario funcionara como una perfecta caja de resonancia, y que el sonido no sólo fuera buenísimo, sino también inmejorable e impensable en cualquiera de los otros escenarios hasta ahora utilizados.

Pero aunque el sonido fuera bueno, la arquitectura seguía en el limbo, y si no me creéis, mirad la foto que hice. Por cierto, antes se veía a algún arquitecto en los conciertos de música antigua, pero en estos últimos no he visto a ninguno que pudiera testificar lo que cuento. ¡Ay! y si los arquitectos no vamos a los conciertos ¿quién se va a ocupar de mejorar esta difícil relación entre música y arquitectura?¿Sólo los músicos? ¿Sólo los organizadores? Pues mal asunto, porque por la cantidad de malas experiencias que recuerdo y que con el tiempo iré contando, poco o nada parecen entender de arquitectura.