sábado, marzo 31, 2007

DOS CARTAS SOBRE CUNETAS EN V


A propósito de mi comentario sobre el reciente Congreso de Seguridad Vial en Logroño publicado esta misma semana (será el número 009 en el nuevo sistema de numeración del LHD) he recibido dos cartas y un artículo que me enorgullezco en reproducir en mi blog una vez que los autores me han autorizado a ello. Dicen así:


De Luis Xumini (27 mr 07):

Je, je... estás hecho un socrático subversivo... pides razón de las cosas! Gracias por la defensa de un servidor.

Digo yo, que ya que lo de Logroño era una congregación nacional sobre seguridad vial, hubiese estado very guay que alguien definiera materialmente qué puñetas es la seguridad vial. No por nada especial, sino por aquello de tener algún concepto manejable con cabeza y palabras sobre la materia del congreso (vamos, pa poder discutir de algo). Aunque teniendo en cuenta que existen catedráticos de seguridad vial sin definir qué es la seguridad vial ni cómo se materializa, o lo que es lo mismo, como si un cátedra de arquitectura lo es sin definir qué es la arquitectura ni cómo se práctica, pues, no pasa na de na. Yo, sabiendo que las cabezas pensantes andaban dando vueltas a las salidas de la vía, aporté mi granito de arena al congreso. Un día, mientras me tomaba el café después de comer, escribí "Las salidas de la vía y sus muertos", que publiqué en mis blogs, que distribuí por la red, y que se publicó en el Diario La Verdad del martes 13 de marzo (8 días antes del congreso), con una magnifica caricatura de Jesús Ferrero en la versión impresa (te adjunto la versión digital en pdf, titulada "Las salidas de vía y sus muertos", se comieron... la).

La cunetas en V son matapersonas por motivos mecánicos y funcionales, todos explicables (y en las salidas de la vía son perfectas para matar al prójimo, pero probablemente no se habrá tratado en el congreso... por problemas de horario), esas cunetas se ajustan a la definición de lo que es riesgo pasivo o inseguridad pasiva, y atentan directamente contra el concepto (y la acción) de la seguridad pasiva o paliativa, que tanto éxito tiene en la Fórmula 1 y en las carreras de motos (ambas definiciones se encuentran en "Lo que es riesgo y seguridad en el sistema viario"). Las cunetas en V son bobadas de dibujadores de carreteras, y en cuanto salga la directiva de la UE obligando a las auditorias de seguridad, se las tendrán que comer con patatas, y hasta puede que tengan ir a un juzgado a explicar por qué pusieron lo que mató a alguien en alguno de sus dibujitos. Así que les has tirado en la línea de flotación. Y al nombrarme, te acabas de encuadrar en el bando de los subversivos definitivamente. Aunque si te consuela, en el bando no está sólo el jodio del Xumini, hay unos cuantos jodios más, algún que otro prestigioso catedrático de carreteras, accidentólogos e ingenieros, españoles y de otros países, y también la primera autoridad mundial de la seguridad en el diseño de carreteras, un viejecito octogenario, profesor emérito de ingeniería civil en la U. de Toronto, que se llama Ezra Hauer, y que montó un triforcio de narices a finales de los 90 al publicar LA SEGURIDAD EN LAS NORMAS DE TRAZADO, diciendo y demostrando unas cuantas cosillas la mar de interesantes sobre eso de dibujar carreteras.
Saludos, y bienvenido al club,

Luis

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Las salidas de vía y sus muertos

LUIS M. XUMINI JESÚS FERRERO

Entre todos los tipos de accidentes que se producen en las carreteras españolas, la salida de la vía es el enemigo público número uno, pues sigue siendo el que más vidas se cobra. Ese tipo de accidente mata en España casi el doble que las colisiones frontales, y los muertos que produce superan a la suma de los que resultan por colisiones frontales y frontolaterales.
Como es sabido, aún no se ha podido investigar las causas de los accidentes para poder
saberlas con acierto, y en ello se incluyen las causas de las salidas de la vía. Hablar de ellas es, por tanto, entrar en especulaciones que no conducen a ninguna conclusión valida, y en tráfico sólo sirve la verdad, porque los muertos son de verdad. Para disminuir la masacre de las salidas de la vía, no hay que esperar a que los accidentólogos podamos investigar las causas como hay que hacerlo, que algún día lo lograremos, digo yo.
Actualmente sólo tenemos un camino, y no hay otro. Es el que se ha seguido durante la segunda mitad del siglo XX, alcanzando el nivel de seguridad que objetivamente tenemos. Ese camino es mejorar la seguridad por las causas de la seguridad, no por las causas de la siniestralidad,
porque no ha sido posible.
Para disminuir salidas de la vía, hay que disminuir el riesgo de que se produzcan, y para ello no precisamos saber las causas de las salidas que se están produciendo. Si mejoramos la percepción del trazado y de las variaciones de la geometría, señalizando y balizando eficazmente para el día y la noche, sin duda que disminuirán las salidas de la vía, dado que mejoramos la seguridad activa del sistema y, como consecuencia, disminuimos riesgo, que es lo que funciona y de lo que se trata a la hora de materializar la seguridad.
Hay que significar la importancia del balizamiento diurno y nocturno, porque las señales previas a una curva o una rotonda sólo avisan de la curva o de la rotonda, pero no permiten percibirla. Un balizamiento eficaz sí mejora su percepción de día y de noche y, como consecuencia, disminuirán los errores de los conductores, y con ello las salidas de la vía.
Es obvio que ese mejoramiento tiene que llevarse adelante en toda la red de carreteras,
incluyendo, y especialmente, la red secundaria, sin olvidar las carreteras locales. Porque en este ámbito es adonde más nos están machacando las salidas de la vía y los muertos que producen, que es cuestión distinta que mencionaremos después.
En las vías rápidas hay que prestar especial atención al balizamiento en general, incluyendo programas de limpieza eficaces para que el balizamiento existente no quede inutilizado por la suciedad, en alta velocidad un error de percepción puede ser insoluble. Pero también hay que tener especial cuidado con el balizamiento de las curvas suaves, porque esas curvas casi rectas son más difíciles de percibir con claridad, en ellas es más fácil que se produzcan errores y, con ello, más salidas de la vía a alta velocidad.
Además de la lluvia y la niebla, la noche y los crepúsculos son los momentos más propicios para este tipo de accidentes, pues no hay que olvidar que el alcance de la luz directa de los faros no supera los 40 metros, de ahí que la cantidad y la calidad de los balizamientos sean cuestión de vida o muerte, porque permiten percibir el trazado con más claridad y a tiempo. Y con esa distancia es con la que hay que contar, porque la luz larga ya es un extra que sólo se puede utilizar en contados momentos, con las intensidades de tráfico que existen por nuestras carreteras.
En cuanto a la eficiencia de las balizas y reflectantes que se utilizan actualmente, hay mucho para hablar. Pero sin entrar en ello, tal vez haya que plantearse aumentar el nivel reflectante en balizas y dispositivos, y abandonar el Nivel I, porque a mayor nivel reflectante aumenta la eficacia y la distancia de percepción, y hasta puede que haya que limpiarlos con menos frecuencia para mantenerlos operativos. Como siempre, lo de menor coste no implica necesariamente que sea lo más barato.
Las muertes en las salidas de la vía están causalmente relacionadas con la seguridad pasiva que ostente la vía. O dicho de otro modo: a igualdad de salidas de la vía en dos carreteras similares, resultarán más muertos en la que tenga más riesgo pasivo, o lo que es lo mismo, menos seguridad pasiva.
La seguridad pasiva sigue siendo una de las asignaturas pendientes en nuestra red viaria, y en las carreteras, con mayores deficiencias en la red secundaria y en las carreteras locales, precisamente adonde tenemos más muertos.
En definitiva, si somos capaces de mejorar la seguridad activa a través de la señalización y el balizamiento, y de mejorar la seguridad pasiva disminuyendo los riesgos estáticos que esperan para matar a la primera ocasión, disminuirán las salidas de la vía y los muertos de las que se produzcan, porque físicamente no puede ser de otro modo.

Luis M. Xumini es vicepresidente de la Asociación Española de Accidentología Vial.


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de Sandro Rocci (28 mr 07)

Estimado colega:

Debo tus señas a mi amigo el experto Luis Xumini, así como la lectura de tus reflexiones acerca de las cunetas en V, que comparto plenamente.

Soy Catedrático de Caminos de la ETSICCP de la Universidad Politécnica de Madrid, estoy muy cercano a la jubilación, y he estado más de 30 años en la Dirección General de Carreteras del hoy Ministerio de Fomento: mi experiencia profesional es muy larga, como lo es mi vida. No te voy a aburrir con ella a no ser que te interese.

Soy conocido en la profesión como una especie de Catón, enemigo de las cunetas (delenda est cuneta). No comprendo por qué padecemos esa plaga: se me ocurre que porque en los años 60 copiamos algún plano norteamericano de secciones-tipo, y no nos hemos repuesto aún. Lo de que la vegetación se come el asfalto simplemente no se tiene de pie. Otros argumentan que la cuneta debe ser tan profunda porque, con un calado de 30 cm, la lámina de agua debe quedar por debajo de la última capa del firme, para que éste pueda drenar hacia la cuneta (¡mentira!). Esto significa que, en el fondo, se prefiere el deterioro del usuario al del firme; pero encima, para las escasas ocasiones en que se necesita un drenaje del firme, hay otras soluciones que funcionan mucho mejor.

El caso es aún más flagrante al estar en contradicción esta perversa práctica con la normativa: la Instrucción 5.2-IC "Drenaje superficial" (aprobada por Orden ministerial de 14 de mayo de 1990), que redacté yo (literalmente cierto) siendo Subdirector General de Tecnología y Proyectos. En su artículo 3.6.3 se dice explícitamente que

Siempre que consideraciones económicas o de espacio no lo impidan, deberá atenderse preferentemente a las condiciones de franqueamiento seguro del perfil transversal de la cuneta por los vehículos que se salgan de la plataforma. A estos efectos, se podrá considerar que se dan tales condiciones donde la inclinación de los taludes de la cuneta sea inferior a 1/6 y sus aristas estén redondeadas con un radio mínimo de 10 m; en caso contrario, podrán aplicarse los criterios expuestos en la figura 3.11 para cunetas triangulares y trapeciales. Las cunetas reducidas sólo podrán emplearse en terreno accidentado y deberán siempre cubrirse o protegerse con barreras de seguridad.

No conozco otro caso de tan pertinaz incumplimiento de la normativa. Para prevenir las consecuencias de la caída a la cuneta (vuelco seguro en el caso de un autobús)... ahora se ponen barreras de seguridad delante de ellas.

Espero que estas líneas te hayan convencido de que en Sodoma todavía hay al menos un justo...

Un cordial saludo,

Sandro Rocci

viernes, marzo 30, 2007

OBRA DE ARTE



El martes 27 de marzo, tras ver la Exposición “La Rioja Tierra Abierta”, pasé por la sala del IRJ a ver la exposición Espacios Urbanos. Valiente que es uno. ¡Ah! y por entre medio de una y otra, también entré al edificio de la Universidad Popular de Jesús González Menorca que no lo conocía en su interior. Ahí es nada. Menudo cosechón.

Lo malo es que el arte y sus manifestaciones o exposiciones son como el vino, que con poco te animas pero con mucho pierdes la palabra (o el sentío) y no se ni qué escribir. (¿O será que mi indignación llegó a tanto que mi dignidad me impide hacerlo /v 009?)

Es por ello que he repasado las fotos que hice esa tarde a ver qué podía dejar de ella como recuerdo, y en homenaje a los chicos de la exposición del IRJ me he quedado con la imagen de este nuevo y extraño “espacio urbano” formado por el intrados del cubo del Revellín y los paramentos de la estrella de madera, chapa y cristal que han construido Ulargui y Pesquera en su interior (v LHDn143) para la magna Exposición.

Es una foto un tanto "abstracta", como las que se suelen hacer para que parezcan cuadros y ponerlas en las exposiciones, pero tiene un contrapunto "figurativo" en el diálogo que establecen el balón y la pelota de tenis que… “se han colgado”, como decíamos de niños. La pelota de tenis habrá venido desde el frontón del Revellín, supongo, pero en cuanto al balón, no acierto a imaginar el lugar de juego del que provino.

Yo nunca he querido ser un artista ni hacer obras de arte, pero esa tarde estaba un poco beodo con tanto Arte, Exposición y Arquitectura, y a lo peor me salió una. Por eso la pongo con enlace al album de Picasa por si alguien quiere bajársela en tamaño natural, imprimirla y colgarla en una pared. No creo que haga pensar mucho pero hasta puede resultar decorativa.

Bueno, y ya de paso pongo otras cuatro (pero solo en pequeño, que si no gastan mucha memoria) para dar una imagen más completa de la nueva obra del Revellín y dejar ilustradas sus hechuras y costuras.





(ese día estaba yo "sembrao" con la cámara de fotos ¿eh?)

jueves, marzo 29, 2007

AUTOCITAS


El otro día un lector se indignó mucho con un LHD, pero no tanto como para no dignarse responder; así que le dio al botón de los comentarios y me contó su indignación. Majo tío. Pero como mi blog no publica los comentarios de modo automático sino que se los envía al masterblog, se indignó un poco más y volvió a escribir al blog diciendo que quería insultarme. Y para hacerlo a su manera escogió el formato de “artículo”, es decir, escribió todo un largo texto poniéndome a caldo (o en el caldo -como a los misioneros), con la idea, quizás, de publicarlo en algún lado y ver así rebajada su indignación. Pero antes de publicarlo me pidió que le diera mi dirección de correo para enviármelo personalmente (no fue capaz de encontrarla en la página web donde siempre ha estado accesible en “mi perfil”). Un poco torpe este lector, pero buena gente.

El artículo en cuestión no me desagradó del todo. Tenía trazos gruesos y hechos con oficio, aunque en realidad era como una caricatura de esas que te hacen por la calle con la que todos se ríen mucho y te animan diciendo “hombre, algo ya te pareces”, pero en la que tú no te reconoces ni de coña.

De las cosas que me decía para hacerme más grotesco de lo que aún soy, la mayoría ya se me han olvidado, pero ha habido un rasgo que se me ha quedado dando vueltas en la cabeza: usaba una párrafo crítico de un viejo artículo mío en el que yo ridiculizaba a un arquitecto por hacer constantes citas en sus obras, para echarme en cara que yo no paro de “autocitarme”. Y algo de razón tiene en ello: en casi todos mis escritos hago referencia a escritos míos anteriores. Algo de razón tiene, digo, pero no mucha razón, porque no es lo mismo hacer referencia a escritos anteriores que citarse.

Yo no soy un pensador sistemático, pero tampoco un pensador anárquico. Para construir un sistema de pensamiento hay que levantar previamente una estructura y luego, supongo, ir colocando en ella toda su temática. O al revés, quizás: ir construyendo todas las piezas sueltas y luego montarlas con orden. El resultado lógico de esa operación, digo yo, es un libro.

Pero como decía ayer (¿ya me estoy citando?), los libros cada vez me interesan menos. Y no sólo hacerlos, sino hasta comprarlos. Últimamente pasan meses y meses sin que encuentre un libro que me interese, un libro que me enganche. Desde hace un tiempo no veo en los libros sino productos editoriales (mercancías), o productos de la vanidad del autor, lo que aún es peor. Por no hablar de los libros huecos a mayor gloria y propaganda del promotor.

El primer síntoma de esta aversión libresca lo tuve hace cinco o seis años: me pasé una mañana por la sede de la revista Archipiélago, me mostraron la estantería de novedades editoriales y me dijeron que me llevara los que quisiera, hiciese luego reseña o no. Ahhhh, ¡todos los libros a mi alcance y de gratis! ¡el sueño de mi juventud cuando no tenía un duro y me hubiera querido llevar a casa librerías enteras! Estuve un buen rato abriéndolos, leyendo las solapas y los índices, y según los cogía los iba dejando en su sitio. Ni uno; al cabo de una hora y media de mirar y rebuscar… ¡no había cogido ni uno! Recuerdo que en la comida que siguió a esa terrible decepción un buen amigo me consoló recomendándome un libro maravilloso, pero esa es otra historia que contaré otro día.

Volvamos a lo de las autocitas. Cuando uno no encuentra el libro que busca, me dijo también ese buen amigo, debe escribirlo. Y fue poco más o menos por entonces cuando me puse a ello. Con algunos de los materiales elaborados (artículos escritos por aquí y por allá) quise construir un libro y me salieron dos: “Una Voz en un Lugar”, y el “Retablo de Ambasaguas”; y cuando se lo conté a un amigo editor, le salió a él “Ciertas Cuitas sobre la Ciudad Incierta”. Y luego me puse a construir uno de la otra manera, es decir, haciendo primero la estructura y luego rellenando: y nació así el Manual de Crítica de la Arquitectura. Pero ni los primeros tenían mucha coherencia ni el segundo resultó ser lo suficientemente completo y desarrollado.

Y en estas estaba cuando descubrí el glorioso invento del “hipervínculo”, y con ello una nueva forma de pensar y de escribir. Los textos, como su mismo nombre indica, son texturas y no edificios, así que no es cosa de elaborar estructuras para luego rellenarlas, ni materiales para luego montarlos. Los escritos puede que no sean otra cosa que modestos hilillos de pensamiento que, gracias a las referencias y los hipervínculos (las autocitas) se pueden ir tejiendo con otros hilillos al mismo tiempo en que se hacen (en que se hilan). No se genera así un rígido sistema, ni un conglomerado, sino un tejido.

Puedo asegurar que para el escritor (para el pensador) es un consuelo constante saber que lo que piensa tiene un sentido (o un lugar), en la madeja de opiniones, ocurrencias, razones, vacíos u oquedades por las que puede su mente puede transitar. De lo que no estoy tan seguro es de que esa nueva manera de escribir (pensar) sea agradable y provechosa para el receptor.

La crítica del indignado lector con que abría este hilillo de pensamiento no me vale porque, según él, la había escrito para insultarme, así que me gustaría saber de otros lectores menos indignados y más críticos si esta manera de escribir es tan irritante como él decía, o es útil, o por lo menos, llevadera.

(Por cierto, a los nuevos escritos de este blog que ya no llamo LHDs, -más que nada para no creerme que se tratan de materiales con los que conformar obra alguna-, les estoy empezando a poner números para poder vincularlos en el futuro; en breve iré poniendo en la columna de la derecha su índice y sus hipervínculos)


miércoles, marzo 28, 2007

LUGAR VENTANA



Siempre que quiero explicar a los alumnos los mejores “patterns” de Christopher Alexander y me pongo a leerles los textos que los definen, tengo que pararme a las dos líneas porque las explicaciones del libro “Un lenguaje de Patrones” no me resultan lo suficientemente pedagógicas y convincentes. Acudo entonces a las fotografías y a buena parte de otras observaciones de otros autores (o mías propias) para apuntalar las grandes intuiciones del profesor californiano. Los ejercicios de los alumnos sobre los patrones también me aportan de vez en cuando algún nuevo dato o nuevas reflexiones, así que muchas veces pienso que todo ese bagaje debería ponerlo por escrito antes de que se me olvide. Lo que pasa es que los temas y los cursos se suceden con mucha rapidez y no acabo de encontrar el reposo necesario para ello. La solución puede ser comenzar a hacerlo con modestia. En estas páginas, por ejemplo. Y es que hacer libros es una tarea que cada vez me seduce menos (ya explicaré algún otro día por qué).

Voy a empezar por mi pattern favorito, el 180, LUGAR VENTANA, y con una recomendación que hacía Louis Kahn a sus alumnos: cuando tengáis que diseñar una ventana imaginad siempre a vuestra novia junto a ella. La definición que da Alexander es una muestra de las carencias a que me refería arriba. Dice así: A todo el mundo le gustan los asientos de ventana, los miradores, los ventanales con antepechos bajos y los sillones cómodos ante ellos. Cifrar en el gusto y en la vaga estadística la esencia de este pattern es poco convincente. Sin embargo, la fotografía que acompaña a este pattern es insuperable (foto 1): el “lugar” construido en torno a esa sencilla ventana es como la casita de nuestros sueños. Y desde luego que hace buena la recomendación de Kahn: uno quisiera ver siempre sentada allí a su novia.



O pongamos “novio”, para no herir las sensibilidades paritarias, y ya tengo la explicación para la foto 2, una reconocida ilustración de Norman Rockwell para la portada del Saturday Evening Post de 5 oct 1946. Qué imagen tan bonita ¿verdad? Ese antepecho tan ancho que permite sentarse al estudiante con el libro entre manos, la pipa en la boca, enmarcado cálidamente por la madera de las venecianas interiores, la ventana de guillotina con entrepaños pequeños y la luz filtrada exterior por la vegetación. Qué lección de buena arquitectura.

De un libro llamado Cobijo (editorial Blume, Madrid 1981, p 83) dedicado a la arquitectura alternativa, extraigo la foto 3 para volver a lo de la novia.

Y para juntar al novio y la novia, qué mejor imagen que la del cuadro de Jan van der Meer “Militar y muchacha sonriente” (1657, New York, colección Frick) donde podemos apreciar esa ventana holandesa de doble altura que tanto le gustaba a Steen Eiler Rasmussen (v La Experiencia de la Arquitectura, cap octavo; ed Celeste, Madrid 2000 p 156 a 160).


Como blogspot me deja poner una quinta foto por entrega, he elegido la ilustración que usa Ignacio Paricio Ansuategui para recordarnos la palabra (y la belleza) de esa prenda que vestía con tanta sencillez como elegancia las viejas ventanas levantinas: la “albenda” (Vocabulario de Arquitectura y Construcción, ed Bisagra, Barcelona 1999 p 9). Pero obsérvese que la gracia de la foto no está sólo en la blanca tela de lino movida por la brisa sino en el ramo de flores depositado en el suelo junto a ella y en la silla que asoma por la izquierda. Como si la ventana fuera un altar, un lugar mágico. No un agujero en la pared, y mucho menos un muro transparente, un “muro cortina”, no, nada de eso. Para que una ventana esté bien diseñada debe generar un lugar, debe ser un lugar.

Seguiré otro día, pues como es mi pattern favorito, tengo un montón de bonitas ilustraciones: un montón de hermosas lecciones de buena arquitectura. Incluso hasta un álbum hecho con las mejores lugares-ventanas encontrados por mis alumnos.

martes, marzo 27, 2007

RETRATO DE LILLE



RETRATO DE LILLE

No hay como que otros escriban bien para no tener que intentarlo tú. Félix de Azúa ha publicado un instructivo artículo sobre esta ciudad francesa. Dejo aquí puesto el vínculo en el título para quien quiera acceder a él sin mayor molestia.

Y el que quiera hacer una rápida visita a la ciudad, ya sabe: google earth. Es tan fidedigno que, en la foto que tiene de la plaza Richeb, el personaje que pasea podría ser el mismísimo Félix de Azúa.

(He comprobado que picando en el titular ya no sale el artículo que aquí mencionaba así que, como es de dominio público y sigue estando en el blog de Félix de Azúa, directamente lo copio y pego:)

En el espejo de un 'goya'

En Lille se exhibe un cuadro en el que una dama se mira en el espejo sostenido por la muerte.
Apenas una hora de tren separa la Gare du Nord parisina de la ciudad de Lille, codiciada fortaleza septentrional de los estados mayores europeos desde la edad media. Los habitantes de este curioso centro urbano han sufrido todas las invasiones imaginables. Su posición estratégica (origen de su riqueza) lo hace imprescindible para cualquier asalto sobre Francia. Es también ineludible vigía de los movimientos que puedan llegar desde el Reino Unido al continente. Y la puerta que abre los tesoros almacenados en sólidos armarios e historiadas arquetas de los Países Bajos.

La ciudad es muy sugestiva para quienes hemos vivido años en Barcelona porque guarda con ella curiosas analogías, aunque tengan destinos desiguales: la una, arrasada guerra tras guerra desde los carolingios; la otra, apenas tocada por dos bombazos. A mediados del siglo XX ambas eran aún centros industriales rebozados de hollín, vencidos por la suciedad, el caos urbano, el desorden civil y la mala vida, hasta hacerlas infames para sus propios habitantes aunque pintorescas para el esteta extranjero.

Los ciudadanos de Lille odiaban los pocos edificios antiguos que aún quedaban en pie, casi todos del siglo XIX, de un modernismo pretencioso. Las guerras del duque de Borgoña, las de religión, la espada del archiduque de Austria, la pica del emperador Carlos, el sitio de Luis XIV y la tardía incorporación a la corona de Francia así como dos guerras mundiales, no habían dejado en pie ni un buzón de correos.

Stéphane Lebecq, profesor de Historia Medieval en la Universidad de Lille, lo cuenta con desgarro: cuando era niño, hacia 1960, sentía vergüenza cada vez que regresaba a su ciudad después de un verano pasado en Holanda o en Bretaña, lugares limpios, educados, adornados por monumentos intactos desde la antigüedad. En contraste, Lille era un lazareto de ladrillo rodeado por un venenoso parque industrial. Su opulenta burguesía vivía en una de las peores ciudades europeas.

Y de pronto, hacia los años 70 del siglo pasado, comienza la milagrosa recuperación de una villa medio muerta. De consuno, políticos, financieros, industriales, funcionarios y periodistas, el conjunto de poderes que construyen sociedades, se pusieron de acuerdo como solo sucede una vez cada dos siglos y sometieron al agonizante a una cura intensiva. Mediante el esfuerzo local y el apoyo central, los lugareños conseguirían la victoria definitiva en el 2004, tras situar a su ciudad como capital de la cultura europea y dar el último empujón a la tarea emprendida 30 años antes. Es una historia idéntica a la de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

La misma política de renacimiento urbano la ha puesto en práctica Turín, otro centro industrial riquísimo, pero degradado, expoliado, leproso. Hasta el momento, el éxito ha sido notable: Turín es hoy una joya barroca. Estas curas de reanimación, sin embargo, requieren cirugía plástica muy agresiva y no se puede evitar que las ciudades resucitadas tengan un aire de familia, como esas señoras de la basura televisiva con sus labios inflados, sus pómulos mongoloides, sus pechos cerámicos y ese rictus que denuncia una insaciable frustración. De todos modos, mejor están ahora que cuando eran sucias lagartonas de greña pegada y brazos en jarras.

La actual Lille es amable, coloreada en ocre, calabaza y añil, salpicada de terrazas y con una abigarrada vida callejera en el centro peatonal. Acude mucho turista inglés, belga y holandés, lo que llena de satisfacción a los nativos y de comercios lujosos las calles. Tiene además un museo sensacional, el segundo de Francia, en donde (¡por fin hemos llegado!) figura un goya supremo.

Como si de una alegoría de la ciudad se tratara, Goya ha pintado una vanitas, género clásico en el que una dama se mira en el espejo sin percatarse de que se lo sostiene la muerte. La dama goyesca, sin embargo, es una vieja desdentada de ojos pitarrosos cuya nariz le roza la barbilla. En armonía, el espejo lo aguanta una gitana de rostro devorado por un bubón. Pero el detalle supremo es que Cronos, dios del tiempo que siempre figura en las vanitas para recordarnos que es él quien nos degüella a traición, en lugar de la clásica guadaña esgrime un escobón de cocina con el que se dispone a desnucar a la vieja coqueta. Detalle castizo, brutal, rotundo.

Confío en que el destino de las ciudades remozadas no sea morir descogotadas como conejas, pero es cierto que para mantener el tipo no basta con la cirugía. Al poco la carne se amanteca, la piel se hace pellejo, los senos se desinflan, las comisuras de la boca toman un rictus amargo. Al simulacro quirúrgico se le ha de inyectar sangre fresca, pero con cuidado: en Lille, los novedosos apósitos arquitectónicos de Koolhaas, de Nouvel, de Portzamparc añaden un muro de vidrio espectacular y dramático, como esas descomunales gafas ahumadas tras las que se ocultan las operadas para distraer del derrumbe. Como en el espejo de Goya, en lugar de disimular la cirugía, el escandaloso cristal la hace más pública y conspicua. Porque lo cierto es que ahora ese, y no el operado, es el actual centro de Lille donde hormiguea la población y no el turismo. Es su rostro auténtico, su verdad.

CUNETAS EN V



He comprobado en innumerables ocasiones que mis escritos causan indignación. Hay gente que se indigna mucho cuando lee lo que escribo. Se enfadan tanto que se indignan, es decir, que no se dignan contestar a lo que escribo para conservar intacta su “dignidad”. Una “dignidad” de pose, claro, de “antiguo régimen”, porque desde se abolió la baja nobleza allá en los comienzos del siglo XIX la única dignidad es la de hacer uso de la razón, es decir, la de entrar en batalla con argumentos.

Me sale este preámbulo tan pomposo (tan de LHD) porque el otro día vi en una foto del periódico local (oficial) al Decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de la Rioja, Jose M. Mateo Valerio (es el primero por la izquierda de entre los que están de pie al fondo de la sala), de quien me dijeron que se indignó mucho (no se dignó contestar) a un artículo que publiqué en elhall n76 titulado “Superestructuras de Infradiseño” (http://www.coar.es/cultura/elhall_fr.htm).

No me puedo meter mucho con Mateo porque es muy amigo de una compañera mía de trabajo con la que tomo todos los días el café de la mañana y porque, además, cuando me cruzo con él por el parque del Ebro (él, de paseo con su mujer, y yo haciendo footing), aún se digna en mover un poco el cuello para responder a mis alegres saludos de corredor.

Pero antes de aquella indignación suya había tenido ya unas palabras yo con Jose M. en algún acto público de esos en los que se está de pie con un vino en la mano y las conversaciones se cortan cuando se ponen interesantes. Le hablé del peligrosísimo tratamiento de las cunetas en V que le habían hecho a la carretera de mi pueblo (que parecían pensadas a la mala leche, creo que le dije), a lo que me respondió displicente que “es así como se deben hacer porque de lo contrario la vegetación se come el asfalto en unas semanas”. Traté de argumentarle que en Francia he visto centenares de kilómetros de carreteras con cunetas de tierra completamente horizontales y a ras de la calzada, pero creo recordar que ni se “dignó” escucharme más.

Viene a cuento todo esto porque la reunión de la foto de arriba corresponde al Tercer Congreso Nacional sobre Seguridad Vial que se ha celebrado en Logroño la semana pasada, en el que, según se informa en la noticia de prensa de donde he sacado la foto, se ha tratado del gravísimo problema de los accidentes de tráfico por salida de la calzada. Y porque me pregunto, si los más de doscientos “expertos” allí reunidos habrán relacionado las cunetas en V con el vuelco inmediato del coche que se sale de la carretera y la mortalidad consecuente, y si eso le habrá hecho entrar en razón a nuestro Decano de Ingenieros de Caminos.

De todos modos, y de vez en cuando, también mis artículos mueven a la reflexión, a la relación y hasta a la amistad. A aquel artículo de las “Superestructuras de Infradiseño” respondió desde Elche un “experto en seguridad vial”, Luis Xumini, enviando a elhall el estupendo artículo sobre el “Rotondismo fundamentalista” que se publicó en el n81 (http://www.coar.es/cultura/elhall_fr.htm), y mira por donde, esta misma semana me ha escrito en un par de ocasiones para recomendarme su blog (recomendación que hago extensiva a todos los interesados en el diseño del viario: http://seguridadvial.blogspot.com/) y comentar algunos de mis últimos artículos sobre el tema (en concreto le sacaba punta al LHDn103 “Principios Fundamentales del Diseño de Calles”).

Por lo visto a Xumini no le invitan a los congresos de expertos en seguridad vial porque escribe con gracia y suele argumentar lo que dice (supongo que eso también indignará a muchos). Pero ya es casualidad que esta semana haya estado también en Logroño gracias a nuestra correspondencia.

En este país el DISEÑO es un asunto mayormente frívolo (¿estudias o diseñas?), pero cuando las muertes por salidas de la calzada representan más del cuarenta por ciento de los registrados en accidentes de tráfico, el asunto no es preocupante (como dice la noticia) sino INDIGNANTE. Porque en buena medida es un tema DE DISEÑO, y los temas de diseño se resuelven con argumentos. ¡Ah! y porque soluciones haylas: y si no me creen, echen un vistazo a las carreras de Fernando Alonso o Dani Pedrosa y verán cómo en los circuitos de competición no hay cunetas en V.


lunes, marzo 26, 2007

LUIS BARRON/2









De Luis Barrón empecé a contar algo en el LHDn140. Sigo ahora un poco más, aunque en otro estilo (los artículos tipo LHD me empezaban a cansar incluso a mí).

Para que podamos hacernos cargo de la importancia de la obra de Luis Barrón en la construcción de ciudad de Logroño he confeccionado un planito de localización de las obras de las que tengo documentación (clikar en él para verlo más grande) y he hecho un listado por años de sus edificios más importantes que de un modo un otro han llegado hasta nosotros. A lo que aquí se muestra hay que añadir un larguísimo listado de obras menores (arreglos de fachada, colocación de miradores, elevaciones de pisos, etc., mayormente en el casco antiguo) y un gran número de casas ya desaparecidas de las que no he podido aún iniciar su investigación.

Una vez más tengo que expresar mi sentimiento de bochorno cultural/arquitectónico porque nadie en esta ciudad haya dedicado aún una mínima monografía a este arquitecto (prefiero no meterme con los párrafos que le dedica Inmaculada Cerrillo en su libro porque bastante le tenemos que estar agradecidos a su labor documental), y aprovecho también la ocasión para hacer cierta chanza municipalista porque la calle logroñesa que lleva su nombre no está dedicada a sus méritos sino a los de un sobrino que tenía afición a los ripios.

1877 Bretón 8. Es por tanto una de sus primeras casas. En breve va a desaparecer…“rehabilitada”, dicen.
1881 Casa en el Espolón donde estaba el Casino (desaparecida)
1881 Nombramiento como arquitecto municipal por renuncia de Francisco de Luis y Tomás (véase escritos del lunes 19mr07)
1882 Casa en Calle Sagasta 23
1883 Casa en Bretón 10 (la del Tivoli, con similar suerte que Bretón 8, al parecer)
1884 Frontón Revellín (v LHDn143)
1884 Adaptación de la casa de Espartero para palacio episcopal (no se llega a hacer) 1884 Casas en Portales 79 y 81
1885 Casa en Bretón 48
1885 Casa en Once de Junio, luego Gobierno Civil (actual fundación Ibercaja)
1890 Casa en Bretón 62
1890 Fábrica de Tabacos (actual Biblioteca)
1890 Hotel Comercio (desaparecido)
1890 Jardines del Instituto
1890 Mercado de la Plaza de S Bartolomé (desaparecido)
1890 Ordenación Plaza Mercado
1891 Casa esquina a Portales de Capitán Gallarza 21
1891 Casa en Muro de Cervantes 1
1891 Kiosko del Espolón (desaparecido)
1893 Casa en Bretón 23 (parecía que la iban a derribar, v LHDn46, pero por lo visto la van a “rehabilitar”)
1893 Plano de Alineaciones de la Ciudad de Logroño (creo que lo exponen en La Rioja Tierra Abierta que aún no he ido a ver)
1895 Instituto Sagasta
1896 Casa en Calle Sagasta 10
1896 Electra (actual Casino)
1899 Proyecto de Almacenes de Valbuena (v LHDn73). Demolido
1900 Casa en Bretón 54
1900 Casa en Calle Sagasta 12
1900 La Gota de Leche (actual Escuela de Música Municipal)
1901 Casa esquina a Portales en Capitán Gallarza 101901 Matadero Municipal (actual Casa de las Ciencias)
1902 Casa en Calle Sagasta 29 31
1903 Casa en Av Viana 27
1903 Casa en Av Portugal 17
1903 Casa en Vara de Rey 141903 Casa en Vara de Rey 4
1904 Almacén de Tabacalera (actual sala Amós Salvador)
1904 Casa en Vara de Rey 16 18
1904 Casa en Avda Portugal 21
1905 Casa en Muro de Cervantes 7
1905 Proyecto de pabellón y jardines para el Casino (no tengo constancia de que se construyera)
1906 Casa en Bretón 56
1906 Casa en Bretón 60
1906 Casa en Calle Sagasta 25
1906 Casa en Muro de Cervantes 10
1907 Casa en Calvo Sotelo 31908 Casa en Calvo Sotelo 5
1908 Casa en Vara de Rey 22

Se lo dedico a Fede Soldevilla (que hace más labor cultural por la arquitectura logroñesa que todo el Colegio de Arquitectos), para que si quiere lo aproveche y prepare con esta documentación un buen “Paseo urbano por la obra de Luis Barrón”.

sábado, marzo 24, 2007

DESCONCIERTO



No sé si se verá bien el contenido del anuncio en el tamaño en que lo edita el blog, pero se puede picar sobre la misma foto para verlo completo, tal y como aparece publicado hoy 24 de marzo en la prensa local y en la cartelería callejera que han pegado por las calles.

Luego dicen que gracias a la movilidad y a internet ya no hay diferencia entre vivir en una ciudad medianamente respetable y en una ciudad de provincias. Digo yo que en cualquier ciudad civilizada un cartel así supondría para la organización un bochorno descomunal ¿no?

(Es de suponer que en el teléfono indicado informen de la orquesta, director, coro y solistas, pero no he tenido el valor de hacer la prueba).

viernes, marzo 23, 2007

HERMANN TERTSCH


Con profunda tristeza he leído esta mañana, en que yo venía de fiestas, esta tremenda noticia:

Polanco despide a Hermann Tertsch por criticar al Gobierno en Telemadrid

El periodista Hermann Tertsch ha sido despedido del periódico El País por participar en programas de Telemadrid, en concreto en "Madrid Opina". El presidente de Prisa, Jesús Polanco, anunció este jueves que "la contradicción" de la presencia del periodista en la televisión autonómica "ha sido superada”. Lo verán "muy pronto todos los lectores del periódico".

Como respuesta a las palabras de Polanco, Arcadi Espada le rinde un homenaje en su blog de hoy mediante esta hermosa cita:

"La contradicción ha sido superada"(Jesús de Polanco)
(Para Hermann Tersch)
"El movimiento dialéctico camina así por contradicciones que son superadas. A toda afirmación (tesis) le sigue su negación (antítesis), siendo esta contradicción superada en un tercer momento, que es la negación de la negación (síntesis). Este tercer momento supone un paso adelante en el que los dos momentos anteriores son conservados, pero ya superada su contradicción, reconciliados. Un famoso ejemplo de este movimiento, que influirá poderosamente en K. Marx, es la dialéctica del amo y el esclavo, extraído de la "Fenomenología del Espíritu". Dos hombres luchan el uno contra el otro. Uno de ellos está lleno de valor y acepta arriesgar su vida en el combate, mostrando con ello que es un hombre libre. El otro, que prefiere la vida a la libertad, se somete. El vencedor conserva la vida de su prisionero como testimonio de su victoria. Así nace el esclavo. El amo obliga al esclavo a trabajar, mientras que él goza de los placeres de la vida. Se protege de los rigores del mundo interponiendo entre él y el mundo a su esclavo. El amo, cuya superioridad se lee en la mirada sumisa del esclavo, es libre, mientras que el siervo se ve despojado de los frutos de su trabajo y reducido a una sumisión absoluta. Sin embargo, esta situación se invierte dialécticamente, puesto que la posición del amo oculta una contradicción interna: el amo no es amo más que por la existencia del esclavo, que condiciona la suya. El amo no es amo más que porque es reconocido como tal por la conciencia del esclavo, pero este reconocimiento carece de valor, pues no procede de un hombre libre. Además el amo vive del trabajo de su esclavo; es, en cierto modo, esclavo de su esclavo. Interponiendo a éste entre él y el mundo, pierde contacto con la realidad. Por su parte, el esclavo encuentra una nueva forma de libertad a través del trabajo. Éste le lleva a desarrollar su conciencia personal y a vencer a la naturaleza. Transformado por las penalidades y por su trabajo mismo, el esclavo enseña a su amo la verdadera libertad, que es el dominio de sí mismo."

No podemos dejar de abrir diariamente el periódico que nació con la transición y la Constitución porque aún vivimos de la transición y en la Constitución, pero es duro pensar que ese periodo se está acabando. Yo abría ese periódico cada día en la sala de profesores de mi centro (donde se sigue comprando como “diario oficial”) buscando los posibles artículos de Azúa, Savater o Tertsch, y los fotocopiaba y guardaba para hacerme, junto a otras lecturas, un periódico bien distinto.

Como recordará el atento lector del LHD, en el número 116, “Pequeño Album de Leipzig” agradecí a este escritor mi visita a esa importante ciudad alemana. En su último artículo en El País, Tertsch nos ponía en la pista del buen hacer de la Merkel ante los “zapateros polacos”.


En cuanto me entere dónde poder seguir leyendo los artículos de Tertsch, lo haré saber a los lectores de esta página para que puedan seguir haciendo también su periódico personal. Seguramente se tenga que refugiar en el solipsismo de la red, como tantos otros, pero concibo la esperanza de que no sea así.


Un abrazo, Hermann.

VALENCIA EN FIESTAS








Explico lo de Valencia (anunciado anteayer/ o antier, que dicen con mucha gracia los mejicanos).
Los petardos puede que sean una gamberrada, pero la mascletá de la plaza del ayuntamiento es música, una de las músicas más hermosas y emotivas que jamás haya oído. Me lo dijo hace unos años mi amigo Adsuara (algunos lectores de mi blog ya le conocen, pero no está de más presentarle de nuevo y decir que siempre está ahí, en: www.albertoadsuara.blogspot.com): créeme Juan, la gente llega a llorar oyendo la mascletá. Ahora ya no sólo le creo, sino que soy testigo. O mejor dicho, prueba. Y además, una vez oída la mascletá los petardos te parecen menos gamberros.

Hablando de música, el domingo dieciocho también asistí al homenaje de la ciudad a sus más conocidos compositores en la Avenida del Reino de Valencia: un discurso pomposo, unas flores en el monumento de los músicos llevados por la fallera mayor (pasada de maquillaje) y la fallera infantil (foto1), y un desfile de los casals de la zona tocando los más conocidos pasacalles de la tierra. Cada banda que pasaba era otro nudo en la garganta. Qué elegantes son los pasacalles valencianos (¡y eso que las bandas eran de ocasión!).

Lo de la mascletá era anunciado, y lo del homenaje a los músicos, natural, pero lo que yo no podía sospechar era hasta qué punto me podría emocionar la Virgen de los Desamparados y el ritual de las flores. Nunca había reparado yo en la belleza de su nombre, y desconocía la hermosura de su gesto inclinado (f2). Y por supuesto, no sabía que durante horas y horas, la ciudad estaba colapsada por el incesante desfile de los casals con las mejores galas de sus falleras (f3) llevándola flores para tejerle un bellísimo y efímero manto. Sin duda es el corazón de la fiesta.

El colapso del tráfico de automóviles no se ciñe al desfile de las flores sino que se extiende al resto de la ciudad gracias a la plantación de fallas en numerosos cruces de calles. Setecientas dicen que había. Valencia en sus fiestas es una ciudad sin coches, lo que sin duda puede considerarse como la mejor fiesta imaginable en estos tiempos. Con el metro, algunos autobuses, y mucho andar, la fiesta ya funciona. Y eso que para muchos la fiesta consiste en recorrer toda la ciudad para visitar sus fallas, -esos monumentos efímeros de cartón que son su mejor publicidad.

Lo mejor de las fallas es que están por toda la ciudad, es decir, que llevan la fiesta a todas sus calles y barrios y que hasta cambian su mapa, o sea, que puede haber maravillosas fallas en zonas bastante feas y viceversa. No creo que haya otra ciudad del tamaño de Valencia que haya sido capaz de involucrar en la fiesta a todo su tejido urbano.

En cuanto a las fallas en sí (fotos 4 y 5) se podría escribir un tratado, así que para no ponerme pesado doy cuatro opiniones personales. 1) Puesto que ya se hace una concesión al mundo infantil con la fallita para los niños, el hecho de que las grandes fallas se construyan mayormente con muñecos infantiles hace dudar mucho de la imaginación de sus diseñadores. Pasa como con los desfiles de carnaval de los últimos años: que se han convertido en fiestas de colegio. 2) Es por ello que donde más se detiene la gente (con lo que más goza) es con las figuras eróticas más o menos entremezcladas con las infantiles. 3) El fracaso del arte moderno (o contemporáneo) a la hora de intentar hacer las fallas con sus jergas es aún más ridículo que el infantilismo. 4) El cartón piedra de las fallas es el antecedente directo de la arquitectura de los parques temáticos, así que algunas de ellas (la ganadora, por ejemplo) corren el riesgo de convertir esta manifestación de monumentalidad efímera en recintos de feria. 5) Los ripios que acompañan los ninots están sólo en valenciano lo que es una ventaja para los visitantes.

Los castillos de fuegos artificiales no los ví, pero me dijeron que eran igual que en todas partes. Y tampoco pude quedarme a la cremá del lunes y sus lágrimitas; así que lo vi en la retransmisión que dieron por la 1 de Televisión Española, que esa sí que era para hacer llorar: qué realización y qué locutores más lamentables. Pero veámoslo por su lado bueno: en la fiesta de Valencia el arte total de la televisión está muy por debajo de la vida real. Que haya cosas que se resistan a la tele es una suerte.

Acabo. En estos tiempos de movilidad total, desamparo urbano y fiestas sin sentido, creo lícito que cada cual pueda escoger sus fiestas anuales. He tardado mucho tiempo en descubrirlas pero creo que me costará mucho más encontrar alguna mejor que las de Valencia. Por lo menos, en su escala.

jueves, marzo 22, 2007

21 de marzo del 2007







La primavera se ha presentado este año en Logroño vestida con traje de novia. Nada más amanecer me asomé a la ventana para verlo, pero las calles de ahora no están para estas delicadezas. Así que por la mañana eché un vistazo a viejas fotos de Logroño, y por la tarde me fui de paseo a la Grajera para ver el pico del Aguila con su vestido blanco y disfrutar, como la gente antigua, de sus finos bordados.

miércoles, marzo 21, 2007

INDICE LHDs del 101 al 150

LHDn101: LOBETE. El plano de una pieza clave (y lamentable) en el urbanismo de Logroño, obra del “prestigioso” urbanista, Fernando de Terán.

LHDn102: MANUEL MUÑOZ MORENO/MANUEL LOPEZ MONASTERIO. Los desconocidos artífices del Logroño posterior a la guerra.

LHDn103: DISEÑO DE CALLES. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES. Si ya no se sabe para qué se hacen las calles, habrá que repensarlas desde el principio.

LHDn104: CRITICA E INMORALIDAD. Las bazofias que a diario vomitan los periódicos sobre el entorno de nuestra profesión necesitan de una respuesta constante. Por imperativo moral.

LHDn105: BELLEZA. VALLA. ESQUINA. Sobre la manía de proteger a los vehículos de los peatones en las esquinas de las manzanas.

LHDn106: LA CASA DE LOS JESUITAS. Recorrido histórico arquitectónico de la casas 3 y 5 en la logroñesa calle Rodríguez Paterna.

LHDn107: BUONARROTI. Dibujo y arquitectura en Miguel Angel. Una pequeña investigación a propósito de una exposición en Florencia.

LHDn108: PATERNINA. Como la arquitectura del vino está de moda, ahí va mi favorito.

LHDn109: BALCONES. Breve recorrido histórico por esta pieza en las fachadas de Logroño.

LHDn110: ENTRADA. Una fotografía de prensa remueve mis recuerdos en torno a un bonito ejercicio de arquitectura.

LHDn111: ARQUITECTOS ESTRELLA. Ya que empieza a ser un tópico criticar a los arquitectos estrella, puede ser buen momento para replantear la cuestión.

LHDn112: UNA VOZ. Presentación de un blog paralelo a éste donde se pueden leer los artículos que recopilé en el nunca publicado libro Una Voz en un Lugar.

LHDn113: SALVADOR MORENO PERALTA. Semblanza de un arquitecto malagueño que escribe artículos en los periódicos.

LHDn114: EL ESTILO PARECIDO. Sobre las fuentes de inspiración de los arquitectos insignes y su cristalización en un “estilo”.

LHDn115: UN ALAMO MUY ESPIGADO. Comentarios a la casa de la calla/plaza Martínez Zaporta 12.

LHDn116: LEIPZIG. PEQUEÑO ALBUM. Cinco postales de mi visita a esta ciudad que me descubrió Herman Tertsch.

LHDn117: LA GRAN VIA DE LOGROÑO. Algunos datos y comentarios sobre la construcción de esta calle que acaba de reurbanizarse.

LHDn118: CAMBOYA Y RAMON. Pequeño álbum de fotos que me envía Ramón Ruiz Marrodán después de un viaje a ese país.

LHDn119: TRINIDAD 3. Sorpresas en torno a la “restauración” de una modesta casa de viviendas de los años veinte.

LHDn120: NOMBRAR O NO NOMBRAR. That is the question. Y una cuestión urbana. Sobre todo ante la plaga de anonimato que viene por internet.

LHDn121: FRANCISCO DE LUIS Y TOMAS. Presentación del “segundo” arquitecto logroñés a través de sus casas aún en pié y sus proyectos más señalados.

LHDn122: ADIOS AL COAR. Carta a la Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos solicitando mi baja.

LHDn123: ARBOLES INOPORTUNOS. A veces los árboles no sólo no dejan ver el bosque, sino que ocultan lo mejor de la ciudad.

LHDn124: PATRON CUADRADITO. Eslabones perdidos del arte ornamental en la arquitectura de los pioneros del diseño moderno.

LHDn125: CIUDAD REAL. Visita a un viejo comentario crítico sobre el ayuntamiento de Ciudad Real del arquitecto Fernando Higueras.

LHDn126: EL ESTILO HISTORIA. Una manera de escribir sobre arquitectura que hace mucho daño a la arquitectura y sobre la que nadie se mete con ella. Al contrario, los arquitectos hasta la imitan.

LHDn127: SALUD Y ARQUITECTURA. Repaso a la arquitectura de los viejos hospitales logroñeses antes de ver qué ha pasado en el ya popularmente conocido nuevo hospital de Sanz Pedro.

LHDn128: OTROS BLOGS. Enlaces con otros blogs de arquitectura y sensación de que la crítica de arquitectura sigue ausente incluso en los blogs.

LHDn129: TOYO ITO EN LOGROÑO. Comentarios al proyecto ganador del concurso de las seiscientas viviendas de Pradoviejo.

LHDn130: EN DIAGONAL. Addenda al LHDn108 sobre los problemas compositivos de las diagonales en arquitectura y La Maternidad de Moneo como ejemplo.

LHDn131: MOLINILLOS. Nombres para las farolas de la nueva urbanización de la Gran Vía.

LHDn132: LLUVIA DE ROSCOS EN MADRID. Plaga de edificios circulares propiciados por un plan parcial de alucine.

LHDn133: LOS MILITARES. Breve repaso a una relación urbana desaparecida, la de la milicia y la ciudad, con Logroño como ejemplo documental.

LHDn134: DISEÑO RETORCIDO POR ORDENADOR. Nuevo nombre para una nueva asignatura en los estudios de arquitectura.

LHDn135: ARCO 2007. Pequeño reportaje de mi visita anual a la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid.

LHDn136: MURO DEL CARMEN 1. La larga y curiosa historia de esta casa enclavada en una singular esquina logroñesa.

LHDn137: CEMENTERIO DE SAPIGNIES. Un amigo me pidió que le mostrara algún tesoro escondido en Francia y le señalé este bello recuerdo.

LHDn138: JMPV. La propuesta de Jesús Pascual para el concurso de viviendas de Pradoviejo y algunas consideraciones más sobre la convivencia.

LHDn139: ESTILO Y DECORACION INTERNACIONAL. Sobre un libro de escándalo de la “prestigiosa” editorial de arquitectura Gustavo Gili.

LHDn140: LUIS BARRON/1. Presentación del tercer arquitecto logroñés, que “reinó” en la ciudad desde 1881 a 1910.

LHDn141: CARLOS HERNANDEZ PEZZI Y LA CORRUPCION URBANISTICA. Posicionamiento político del presidente de los arquitectos y corrupción del vocabulario.

LHDn142: FOLLIES Y PARADAS DE AUTOBUS. Conexión entre un viejo juego de arquitectura y un ejercicio menor.

LHDn143: EL REVELLIN. Ejemplo de una pretenciosa intervención arquitectónica y arqueológica en la que parecen olvidarse otros episodios intermedios.

LHDn144: MOLEZUN. Una exposición de arquitectura que me lleva a relacionar la envidia y la mitificación y que a la postre me impide disfrutar lo que pudiera haber de arquitectura en la exposición.

LHDn145: SOSTENIBILIDAD. Un poco de coña para sostenerse frente a la sostenibilidad.

LHDn146: MAESTRO. Sobre el vicio de usar este término en nuestra jerga profesional.

LHDn147: LOGROÑO EN BLUE. Una moda acaecida entre 1959 y 1963.

LHDn148: ZARAGOZA/BARCELONA. Yo había ido a correr e iba de paso, pero las ciudades siempre me dan que pensar.

LHDn149: MISERIA. El Colegio no me ignora tanto como yo creía. A mi baja como colegiado no me respondieron, pero me racanearon elhAll.

LHDn150: FIN DE ETAPA. Metáfora maratoniana sobre lo mucho que he corrido en los últimos cincuenta LHDs.

Otros post:

DIOS Y ARTE. Dos citas de Reiner María Rilke. (2ene07)

LA VALENCIA FEA







He venido tan entusiasmado de las fiestas primaverales de Valencia que iba a ponerme a escribir maravillas cuando me he acordado que tenía pendiente reseñar un estupendo libro sobre Valencia dedicado a recopilar cosas no tan maravillosas. El título ya lo dice todo: “La Valencia fea”; el autor, un periodista valenciano que trabaja para El País, llamado Adolf Beltrán. Le llamé por teléfono para felicitarle nada más leer el libro (o mejor dicho, nada más verlo, porque esencialmente es un libro de fotos) y quedamos en que si me pusiera a hacer un trabajo similar, le daría cuenta del mismo.

Y es que como puede leerse en el artículo MIRAR EN CONTRASTE, colgado en el blog Una Voz en un Lugar, desde hace muchos años tenía yo en mente un proyecto similar para con mi ciudad y región: hacer una gran recopilación de fotos de los lugares inequívocamente feos de los que somos responsables los arquitectos o, en general, todos los ciudadanos por no criticarlos y denunciarlos.

En cierta ocasión se lo propuse a Jesús R. Rocandio, el fotógrafo de Cámara Oscura, probablemente tras ver la estupenda foto que publicó su colaborador Emilio Blaski en la portada de Elhall n31, y ambos nos felicitamos porque el proyecto fuera colectivo en vez de personal. Pero al final no hicimos nada. Si los cuarenta o cincuenta lectores riojanos que tiene diariamente este blog nos animásemos a seleccionar media docena de fotos cada uno y encontrásemos un editor, el trabajo podría estar listo en tres meses. En fin, proyectos creativos no me faltan. Otra cosa es la edición.

Adolf Beltrán ha organizado sus fotos de la Valencia fea en veinte capítulos, que paso a enumerar para que se vea la estructura de su trabajo:

1. Casco antiguo lleno de agujeros.
2. Demasiadas cosas por las aceras.
3. Mobiliario “pompier”.
4. Jardineras por doquier.
5. Una plaga de esculturas y fuentes.
6. Aparatos a la vista (aires acondicionados, cables, antenas, etc).
7. Avenidas y calles con mala suerte.
8. Esquinas desafortunadas.
9. El insólito prestigio de la pirámide
10. Fuera de lugar, fuera de escala.
11. Pasajes oscuros.
12. Túneles de impacto.
13. Puentes abundantes.
14. Patologías y aflicciones (grafitis, carpinterías cambiadas, etc)
15. Cromos de fachadas.
16. El edificio como una colmena.
17. El edificio como un pastel.
18. El edificio como un búnker.
19. El edificio como un castillo.
20. El artefacto (capítulo dedicado a los Calatravas del Turia)

Adolf me comentó que el libro había tenido un éxito insospechado y que desde entonces le habían llamado de varias Escuelas de Arquitectura y Urbanismo para dar conferencias sobre el tema.
Ahora que lo pienso, la vena crítica e irónica valenciana, también está muy presente en los ninots de sus fallas, así que este libro, lejos de ser una lacra para Valencia, me parece una maravilla más que sumar a las que contaré otro día de esa ciudad.

Aunque lo interesante del libro es el conjunto y no las imágenes concretas, ilustro los cinco primeros capítulos arriba mencionados con una foto de cada uno, y si a los lectores les gusta la idea en otra ocasión colgaré alguna más.

(Si por algún conducto tienes noticia de esta reseña, Adolf, renuevo para tí mi más cordial felicitación.)

martes, marzo 20, 2007

RESTAURAR CASTILLOS


Restaurar: restablecer. Arreglar una cosa estropeada o rota, en particular un edificio o una pieza de arte, dándole aspecto de nueva. Volver a poner (algo o alguien) en la situación que tenía.

La Rioja 16 de marzo, pag 68: “Cultura edita un libro que plantea la restauración de 28 castillos riojanos”
LR. Agencias. Logroño.

“En La Rioja se conservan 41 castillos, de los que 28 precisan una restauración y en trece de ellos ya existe una intervención restauradora importante, afirmó ayer el coordinador del libro Castillos de La Rioja. Base documental para su plan de protección, Jesús Marino Pascual.”

Amén de la edición y otras partidas para la investigación a través del IER, justo a renglón seguido el Consejero Alegre anunciaba apoyos económicos del presupuesto del 2008 para restauración y recuperación de castillos.

Yo no acabo de entender por qué ni para qué vamos a gastarnos los dineros públicos en arreglar los castillos, incluso dándoles aspecto de nuevos, si ya carecen de función defensiva alguna.

Protegerlos, como reza el título del trabajo, parece más acertado; o aún mejor sería “cuidar sus ruinas” -pongamos que por su valor histórico, sentimental, simbólico, etc. Pero si el autor del mencionado trabajo se desliza tan rápidamente de la “protección” a la “restauración” lo que está claro es que no se trata de cuidar sus ruinas, su valor sentimental, histórico, etc., sino de “intervenir en ellos con arquitecturas del presente”. Y como no creo que sea para restablecerlos en su función militar, habrá que pensar que es para otra cosa: como en el desclasado Castillo de Agoncillo, con proyecto del autor del libro, o la recientemente “re-collageada” torre de Haro, de Alfonso Samaniego, Carlos Madrigal y Gerardo Cuadra.

Y es que la noticia se cerraba así:
“Entre los castillos con intervenciones de restauración ya efectuadas figuran los de Aguas Mansas de Agoncillo (…), Sajazarra (…) y el torreón de Haro”.

Los conceptos están confusos. No digo que haya que buscar siempre su sentido y su verdad en los diccionarios, pero usados como herramientas, nos pueden ayudar. Sobre todo en casos como éste.
Para la definición arriba expuesta he consultado el María Moliner, el Manuel Seco y el RAE (en internet) y los tres coinciden.

“Restaurar castillos” en nuestros tiempos es una expresión imprecisa y que falta a la verdad.

lunes, marzo 19, 2007

OFICIOS



He aquí el oficio de renuncia al cargo de arquitecto municipal redactado por Francisco de Luis y Tomás en 1881 (cuya publicación anuncié en el LHDn140), y el Acuerdo Municipal que se tomó en consecuencia. Impresionante la pompa, y no menos sorprendente las muestras de sentimentalismo que poseen algunos párrafos. Llama también la atención que entre 1869 y 1881, Logroño gozase de la presidencia de diez alcaldes distintos (bueno, nueve, porque Don Tadeo repite). No sé cómo era entonces la elección de alcalde, pero habrá que enterarse. Qué variedad.

Reproduzco el texto con la misma ortografía que en los originales. Las caligrafías se muestran arriba, en las fotos. A juzgar por la diferencia entre la firma y el texto, el oficio no lo caligrafió el arquitecto sino algún escribiente municipal.


También advierto que para leer estas cosas hay que cambiar el ritmo de lectura. Nada que ver con el modo de leer a que nos está acostumbrando internet y la prensa habitual. Y nada mejor, por lo tanto, como inicio al descanso que propuse en el LHDn150.



D Francisco de Luis y Tomás al Alcalde de Logroño

Excmo Señor.

Hace doce años y medio que sirvo como Arquitecto municipal a las órdenes de V.E. y en dicho trascurso de tiempo he tenido la señalada honra de elevar a su superior aprobación mil veintitrés trabajos facultativos y de dirigir a la vez las diversas obras a ellos correspondientes, constituyendo por tanto estos pobres servicios efectuados en cumplimiento del deber profesional mi historia como Arquitecto.

Hoy me ha deparado el destino que cada cual trazado tiene y las exigencias del título de carrera, pasar a ocupar el cargo de Arquitecto provincial; y esto me obliga con tanto mas sentimiento a dimitir el que ahora desempeño cerca de V.E. cuanto que por tantos títulos le tengo en tan profundo como arraigado cariño.

Mitiga sin embargo mi pena en este momento el que si he servido hasta la fecha en esta Ciudad y en ello he experimentado la mayor de las satisfacciones, como da la coincidencia de que Logroño al ser la capital de la provincia de su nombre, constituye por lo mismo el pueblo más importante de ella, por tanto a su servicio también quedo y quedo con orgullo si bien bajo distinta forma, y así unicamente espero que para mi tranquilidad lo considere V.E.

De todas suertes, yo ruego encarecidamente a V.E. que al admitirme la dimisión que en estas lineas presento, no me olvide para mandarme y ordenarme cuanto guste, pues además de que tiene siempre justo titulo y legitimo derecho, me cabrá en ello la honra mas señalada.

Tambien faltaría seguramente a un sagrado deber de gratitud y de conciencia, y como tal jamás me perdonaría su falta de cumplimiento, si al dirigirme a V.E. que es la expresión genuina de esta querida Ciudad, no diera al propio tiempo las más respetuosas y sinceras gracias a todas las Corporaciones que se han sucedido en la administración municipal desde el año de mil ochocientos sesenta y nueve hasta la fecha, por las pruebas de distinción con que inmerecidamente me han honrado en el desempeño de un cargo de suyo delicado; y en especial a sus celosos y respetables Alcaldes Presidentes los Señores Dn Nicanor de Rivas, Dn Francisco Diez, Excmo Señor Dn Tadeo Salvador, Dn Alberto Ruiz, Dn Segundo Crespo, Dn Vicente Toledo, Dn Juan Marrodan hijo, Excmo Señor Dn Tadeo Salvador, Excmo Señor Marqués de San Nicolás y Dn Miguel Salvador; e hiciese constar asi bien mi gratitud a los vecinos y propietarios que a pesar de tener muchas veces en mis informes y denuncias que lastimar quizá sus intereses, lo han considerado siempre como deber imperioso del cargo, y jamás motivado por animadversión que no cabe en mi pecho para nadie. Envio tambien finalmente mi cariñoso saludo al distinguido Secretario y demás celosos empleados del Municipio que tantas pruebas me tienen dadas de afecto y compañerismo, así como a los que por estar al servicio de las obras municipales me han ayudado tanto en el trabajo diario; haciéndole estensivo al digno compañero que me suceda en el cargo y que puede contar en absoluto con cuantos antecedentes, noticias y ayuda incondicional que en los diversos asuntos pudiera necesitar por la relacion que tuvieran con estudios anteriores.

Reciba V.E. para todos las espresión leal, franca y sincera de mi respeto y consideración mas distinguida y mándeme, se lo suplico reiteradamente, en el nuevo cargo donde siempre me tendrá V.E. respetuosamente a sus órdenes, cual corresponde al que considera como mayor timbre de su carrera haber sido tantos años consecutivos servidor suyo, y desea firmemente cumplir en lo sucesivo con rigorosa exactitud un deber ineludible que tiene con su conciencia, pues profesa como axioma “que el hombre que no es agradecido, tampoco es honrado” y la honradez a la par que es el titulo preciado que ha jurado solemnemente no empañar en su vida, es el precioso legado que aspira a dejar a su tierna hija como recuerdo a la vez a su cariñosa Madre.

Dios Guarde a V.E. muchos años.


Logroño 23 de Diciembre de 1881

Excmo Señor
Francisco de Luis y Tomás

Ayuntamiento de Logroño. Sesión Ordinaria del día 24 de Diciembre de 1881

Con profundo sentimiento oyó la Corporación la lectura del oficio que motiva este acuerdo y el Sr Presidente haciendo uso de la palabra pronunció un magnífico discurso demostrando que si bien se alegraba del ascenso obtenido por el Sr Dn Francisco de Luis y Tomás, también sentía que la Corporación, cuya presidencia constituía para él el más preciado de todos los honores, se privara de un funcionario de lealtad intachable y de inteligencia y celo tan reconocido, no solo del Ayuntamiento sino que a la vez del pueblo entero; rogó a todos sus compañeros se dignaran acordar que al admitir la renuncia propuesta se levantara un acta que honrara siempre la memoria del Sr. D. Francisco de Luis y Tomás, puesto que en tan largo periodo de tiempo ha dado pruebas inequívocas del interés que le han merecido cuantos asuntos se han puesto a su cuidado y del cariñoso respeto que siempre ha distinguido a la representación de esta Ciudad, hasta el día en que las exigencias de su carrera le han puesto en la precisión de optar por el cargo de Arquitecto Provincial.

Como nada puede decirse mas que lo dicho por S.Sª que demostró en el acto los buenos sentimientos que realmente embellecen su corazón, el Municipio admitió la renuncia del Sr de Luis y Tomás, hizo suyas las palabras del dignísimo Presidente que las había pronunciado y resolvió se dé una copia certificada de este acuerdo al dimisionario como una prueba de la estimación que merece a la representación de los habitantes de Logroño.

El Presidente
Miguel Salvador.

viernes, marzo 16, 2007

150. FIN DE ETAPA



Perdonadme que en estos días no tenga imaginación para otro tipo de metáfora que la maratoniana y que por ello os diga que el final agónico de esta etapa del LHD se me antoja similar a la del otro día en los cuarenta y dos kilómetros de Barcelona.

Aunque para un corredor aficionado y viejo el único objetivo en una maratón sólo es llegar a meta, siempre te tienes que poner un ritmo en los primeros kilómetros y eso, a la postre, resulta decisivo: si te pasas al principio, lo pagas al final. Como el año pasado escribí cien LHDs casi sin darme cuenta, para este año me había propuesto hacer otros cien de ellos en dos etapas de cincuenta y con un descanso veraniego de por medio. Pero el caso es que como en enero empecé con un ritmo de uno al día, ya veis, estamos a quince de marzo y ya he llegado a meta. Eso sí, con la lengua fuera y con la sensación de haber hecho una mala carrera.

La primera de esas malas sensaciones me la proporcionó la sospecha de que los LHDs pudieran estar configurando algo así como una “obra” personal. Eso envara mucho. Te pasa como cuando en la maratón crees que por lo bien que vas en los primeros kilómetros vas a hacer tu mejor marca. Te entra una responsabilidad que te amarga la carrera.

Como las malas sensaciones van encadenadas, la siguiente fue la de plantearme cada LHD como un encargo, y el método, hacerme un listado de temas sobre los que tienes que documentarte primero y ponerte a darles forma después. Más angustias innecesarias.

Empiezas a pensar que esto ya no es un divertimento sino un trabajo, y encima un trabajo no retribuido y mal visto por la gente (ya os contaré algunas cosas que me han escrito). En las maratones también pasa: muchos de los conductores de los coches parados en las calles adyacentes suelen pitar histéricos o gritarte con rabia por el atasco en que se han metido a causa de los cortes de tráfico de la carrera. Uno sale a correr alegremente para animar las calles de la ciudad y se encuentra con una bronca en cada cruce de calles.

Bueno, sea como fuere, ya están hechos los primeros cincuenta del 2007 y en los próximos días voy a tumbarme a la bartola y a repensarme un poco toda esta historia. Voy a preparar un índice como el de los cien primeros, voy a acabar de colgar de una vez por todas los artículos de Una Voz en un Lugar, que algunos amigos lectores ya me han agradecido, y voy a hacer otro tipo de experimentos y divertimentos con el blog. Algún LHD de vez en cuando pero nada de una “obra” que me pudiera “trascender” y me convierta en su esclavo.

En el asfalto nos vemos.

miércoles, marzo 14, 2007

149. MISERIA


¿Hasta donde va a llegar la miseria de la actual Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos? ¿No hay ni una sola voz discrepante entre sus miembros? No digo una dimisión, sino tan solo una voz discrepante (¿a qué esperas, Noemí Grijalba? ¿todavía no te has dado cuenta en dónde y con quién te metiste, Fernando García?) ¿Y el resto del colectivo? ¿Qué es de la voz crítica de los que apoyaron al actual Decano a seguir en el cargo? (¿te queda algo de sentido crítico Gaspar Aragón?) ¿Y qué es de los que directamente discrepan de la línea de la Junta? ¿Nadie es capaz de ver el nivel de miseria a que han llegado? ¿Nadie ve lo que eso afecta y humilla a la profesión?

Os doy dos datos para que os hagáis una idea de hasta donde llega su forma miserable de actuar:
1) A comienzos de febrero solicité mi baja en el Colegio mediante una carta bien argumentada a la que todo interesado puede tener acceso en la red: LHDn122. Pues bien, mes y medio después todavía no me han contestado de forma oficial, ni personalmente, ni por circular.
2) Uno pudiera pensar que es por lentitud, desidia o pereza en responder a tan difícil reto, pero no es así porque acabo de tener una muestra de su rápido proceder para conmigo: este mes ya no he recibido elhall, ese boletín que yo fundé y que no sólo reciben gratuitamente los arquitectos sino mucha otra gente no colegiada interesada en la arquitectura. ¡Qué miseria! ¡Qué miserables! ¿Será porque soy el único que lo leo? (Martín Sáez: ¿te queda algo de dignidad? Demuéstralo, hombre; ¿y tú, Ernesto Reiner, qué tal si das por fin la cara y pides disculpas por aquella carta de sabandija que escribiste a la Junta sobre el anterior hall? ¿o estás más contento con éste modelo de publicación que no me envían, en la que me han dicho que hasta has vuelto a escribir?).

Como profesionales y ciudadanos, creo que todos estamos bastante abochornados del grave deterioro de los niveles de convivencia a que nos están llevando todos (o casi todos) los políticos de este país con sus lamentables declaraciones y contradeclaraciones mezcladas siempre con más insultos que argumentos y que han acabado por extender a los cuatro años de una legislatura lo que podía ser un acotado mes de pelea electoral. Y como profesionales y ciudadanos también empezamos a ser conscientes de que para salir de este peligroso camino se necesita de gente sensata que mire las cosas desde una perspectiva diferente: la del trabajo cotidiano, por ejemplo, o la de las lecciones de la historia y la distancia que da el análisis y el estudio. Es un momento ideal para que los colectivos profesionales, por ejemplo, se desmarquen de ese triste espectáculo y sujeten el andamiaje de la vida cívica.

Pero lejos de ello, muy lejos de ello, el colectivo de los arquitectos, el nacional con Hernández Pezzi a la cabeza (véase LHDn141) y el regional con Domingo como titular, parecen estar jugando con sus artículos y declaraciones a una de las bazas políticas en lid sin reparar en el grave daño que le están haciendo al colectivo por ellos representado y sin tener el más mínimo sentido del deber que en estos graves momentos tienen contraído con la sociedad en dar ejemplo de unos valores que apunten algo más alto que el nivel en que celebran el juego los políticos y los periodistas.

Sí, ya sé lo que me vais a decir: que mis críticas siempre hacen daño a alguien y que eso parece ir en el mismo sentido que la pelea de gallos en que se ha convertido nuestro panorama social. Ya lo sé, ya lo sé, no creáis que no lo pienso. Muchos días me gustaría callarme, hoy mismo por ejemplo, y no decir nada: salir al campo a dar un paseo por entre los bellísimos árboles en flor y traer una fotito hermosa para este blog con cuatro comentarios sobre la primavera. Pero creo que con ello estaría dejando vacía una pieza muy necesaria en el engranaje social. Mi voz no va en el sentido de la greña política. Yo sólo soy una voz crítica y no me represento más que a mí mismo. Y esa crítica individual (sin tribuna pública alguna/accesible sólo para quien la busque en la red/ generosa y altruista, es decir, sin compensación económica alguna/ mejor o peor, más acertada o errada) es mi modesta contribución al estudio de la arquitectura local y de la vida social. Hago crítica bajo el mismo juramento hipocrático con que un médico hace daño: sólo para intentar sanar. No confundir, por favor, los cargos de responsabilidad social con las voces críticas individuales. Ese es un gravísimo error. Y es por ahí por donde empiezan las miserias.
Esas miserias que practican algunos de nuestros compañeros arquitectos que ostentan cargos de representación; algunos conscientemente, y otros por contagio o por pereza. Con los primeros no hay nada que hacer, pero de los segundos aún espero una pequeña muestra de dignidad: consigo mismos y con la profesión.

148. ZARAGOZA/BARCELONA




Hasta el domingo 4 de marzo de este año, Zaragoza había sido siempre para mí una ciudad paleta y provinciana de la que poco o nada podía esperar; una ciudad polvorienta y de aluvión, una ciudad sin perspectivas alrededor, donde el acento de las voces apunta en todo momento a la exaltación de la dureza de mollera. Las últimas veces que había parado en Zaragoza pude ver la interpretación que esa ciudad hacía de la “modernidad” arquitectónica en lugares tan significativos como la plaza del Pilar o el puente de Piedra, y me quedé horrorizado. Y también recuerdo con espanto otro viaje para un concierto en la remozada Seo cuando tocaba yo en la Orquesta Sinfónica de La Rioja, porque el eco producido por el duro y brillante suelo hacía imposible cualquier musicalidad.

El domingo 4 de marzo de este año fui a Barcelona a correr su maratón y me las prometía muy felices. Como me dijo una amiga, Barcelona es siempre una ciudad “que se presta al disfrute” y aunque yo había ido a sufrir un poco, lo cierto es que me apetecía mucho volver a la ciudad donde estudié mi carrera de arquitectura, a la ciudad donde descubrí mis primeros amores, o donde hice mis más grandes amigos. Hacía ya unos años que no iba por Barcelona, así que en esta ocasión elegí su maratón como disculpa para darme un buen paseo por sus calles. Y a fe que lo hice, cuarenta y dos kilómetros de “paseo oficial”, más los vagabundeos anteriores y posteriores a la carrera.
Barcelona es la única ciudad que ha recibido una prestigiosa medalla de la arquitectura (la del RIBA) destinada a los santos arquitectos, y recientemente el Colegio de Arquitectos de Cataluña ha repetido el gesto bendiciéndola con otro premio u otra medalla de arquitectura. Yo, sin embargo, en los últimos años he escrito sobre Barcelona algunas líneas poco elogiosas que el lector puede rastrear en el blog hermano de éste (Una Voz en un Lugar): en los fastos del 1992 redacté “Del Seny al Disseny”, y para un pequeño congreso celebrado en Nápoles en 1999, ciudad que quería saber de primera mano las claves del éxito de Barcelona, escribí la “Conferencia del Nápoles”.

Bueno, esta vez yo sólo iba a Barcelona a hacer deporte, a disfrutar de un intenso encuentro físico entre mi cuerpo cada vez más viejecillo y sus calles cada vez más rejuvenecidas, sin más preocupación que llegar a la meta y sentirme ayudado para ello de un circuito que ofrecía lo más bonito que la ciudad ha ido atesorando a o largo de siglos: desde la Catedral hasta los últimos rascacielos de Diagonal Mar, desde el Nou Camp a las Ramblas, desde la Sagrada Familia a la Villa Olímpica, etc. etc. etc.

Nada más llegar a Barcelona, el sábado 3 a mediodía, fui al pabellón ferial de la Plaza de España a recoger mi dorsal, y cual no sería mi sorpresa cuando vi las tremendas colas que tenían que hacer todos los participantes para trámites tan sencillos como recoger la bolsa del corredor o reunirse alegremente en la tradicional comida de la pasta. Y es que aquello parecía una Babel porque no te encontrabas con dos personas seguidas que hablaran el mismo idioma. El tipo que me dio la bolsa de corredor era francés y no hablaba ni papa de español, y la que organizaba el tremendo atasco en la comida era una joven negrita que servía los macarrones con la parsimonia de un campo de refugiados. Como todos parecíamos extranjeros allí, nos mirábamos con cara de sorpresa y resignación, y cuando por casualidad dabas con alguien que hablara en español (incluyo en esta denominación al catalán y el castellano) te saludabas con una sonrisa de sorpresa y complicidad como preguntándote dónde estarían los organizadores catalanes de tamaña desorganización.

Con el dorsal recogido y la pasta maldigerida fui a darme un paseo por la ciudad y lo mismo en el metro, en las aceras, o en los bares y restaurantes, parecía que los barceloneses hubieran salido en desbandada, dejando la ciudad en manos de camareras sudamericanas y guardas jurados del Este para servir y proteger a los miles y miles de turistas felices que deambulaban tan tontamente como yo.
En la carrera, tres cuartos de lo mismo. A mi alrededor era raro encontrar a alguien con quien hablar del calor que empezaba a apretar a medida que avanzaba la mañana, y la poca gente que nos animó durante el recorrido lo hacía en danés, alemán o en vete a saber qué otras desconocidas lenguas. (Por si todo hubiera sido un delirio de corredor, he consultado el listado oficial de la carrera, y he comprobado que mi impresión es completamente cierta: la participación extranjera es muy superior a la española y todos los que entraron a mi alrededor eran extranjeros).

De regreso al autobús que me iba a traer a casa, unos chicos me abordaron en el metro de la plaza de España con la sorprendente pregunta de si era yo español para poder informarles de si estaban en la línea correcta. “Es que llevamos preguntando a todo el mundo –me dijeron ante mi cara de asombro-, y no hay nadie de aquí”. Yo tampoco soy de aquí –les dije-, pero este metro va a Plaza Cataluña, así que tranquilos que vais bien. Aquí no hay nadie de aquí, les tranquilicé. ¿De dónde sois vosotros? De León, me respondieron. Pues nada, a disfrutar de una buena tarde.


Además de todo lo dicho como preámbulo a esta nota, Zaragoza es también una ciudad lamentable en aspectos funcionales, pues por no tener no tiene ni una estación de autobuses que agrupe a las distintas compañías. Los autobuses Alsa que me traían de Barcelona paran en sus hangares de la calle M. Agustín, y los Jiménez, que me iban a llevar a Logroño dos horas después tienen su estación a veinte minutos andando desde la anterior. Como el autobús de Barcelona llegó a las 8 de la tarde y el de Logroño salía a las 10, aún me sobraba hora y media, así que opté por darme un paseo por la Gran Vía y las calles adyacentes. Y fue entonces, cuando al fijarme en la gente y ver que eran los típicos matrimonios de gente madura que salen a pasear el domingo por la tarde cogidos del brazo y con cara de pocos amigos, o las pandillas de quinceañeros que aunque son iguales que en todas partes tenían un deje inconfundible en su acento, o que la cuota de paseantes magrebíes y latinoamericanos estaba en índices más o menos aceptables, me empezó a entrar cierta euforia porque descubrí que nada hay más interesante de una ciudad que sus propias gentes, y que el enorme vacío que me había causado Barcelona tenía que ver con su conversión en parque turístico de sí misma.

Zaragoza será una ciudad paleta y provinciana (y hasta tiene una Caja de Ahorros llamada de la Inmaculada (!)) pero desde el 4 de marzo pasado la prefiero mil veces a la tan universal, bella y premiada ciudad de Barcelona.

(Una nota más para los logroñeses que tan asombrados estamos de las obras de nuestra “Gran Vía”: aunque la vi de noche y estaba eufórico por lo que cuento más arriba, creo que el diseño de la también llamada “Gran Vía” de Zaragoza tiene el mismo aire hortera y nuevorico que la nuestra y que hasta le ha podido servir de modelo. Sería bueno que alguien que las conociera a fondo pudiera hacer una comparativa.)