sábado, julio 14, 2007

UN LIBRO QUE NO SE PUEDE ENCONTRAR



Hoy salgo en el periódico local. Se ve que el director se ha ido de fin de semana y no ha podido evitar que Eduardo Gómez se refiriese a mí. El lunes se ganará una colleja.
Dice así la nota que publica en la página 16:

"Interesante el libro que ha conseguido el Ayuntamiento logroñés sobre los edificios de la ciudad edificados con anterioridad al año 1979. El autor, el arquitecto logroñés Juan Diez del Corral, ha obtenido una exhaustiva recopilación, casa por casa, del proyectista, promotor y constructor de cada edificio, fotografía incluída. Lo extraño es que siendo un volumen de interés para muchos profesionales, no se ponga al alcance de los que quisieran adquirirlo".

Además de varias erratas en el texto original (que he corregido aquí), hay un par de errores en la nota: el libro no tiene nada que ver con 1979 y no se reseñan constructores; pero por lo demás, es muy de agradecer el comentario.

Por mi parte tengo ya alguna que otra anécdota jugosa para contar sobre su no difusión pública y su reparto privado, pero ya no hay tiempo y ganas para seguir en este fango. Me voy al Pirineo unas semanas a oxigenarme y, de paso, a ver ciertas arquitecturas por encima de los dos mil quinientos: Aspe, Midi, Vignemale, Brecha y Montarto son mis objetivos.

Feliz verano.

jueves, julio 12, 2007

MÁS DE NOJA


Pongo unas fotos más de esta ciudad llena de arquitectura por si las anteriores no os habían convencido.



A ver, este hotelito lo ha tenido que diseñar algún arquitecto. Sin duda. Como está mirando al mar, los balcones hacen olas. La aportación clásica está en los arcos de las esquinas, y la moderna, los ojos de buey que tienen debajo. Los bobarriles triangulares de la cubierta hacen juego con las olas. Rico, rico en detalles, sí señor.


Luego, a la hora de componer la entrada, ha tenido dificultades con las olas, los ojos de buey, los arcos insertados entre las olas y el juego de volúmenes. Pero es que la mar siempre marea un poco. Qué le vamos a hacer. Nadie es perfecto.


Como estos apartamentos estaban algo más alejados del mar, aquí el arquitecto se ha cebado con la cornisa. Potente ¿verdad?

Y en estos otros apartamentos, lo más original es sin duda la cubierta toda. Ha requerido de un diseño minucioso, propio de un arquitecto entregado a la tarea creativa y artesanal. Obsérvese también en la foto lo bonito que es transitar por los alrededores de tan singular edificio.


Por último, en esta otra casa de dos pisos donde al fin la cubierta parece en calma, hay que fijarse en el dinamismo que le confieren los huecos curvados y el interesante contrapunto de los huecos verticales de la esquina. Para que digan que los arquitectos no sabemos de composición.

Aviso: puedo seguir y seguir.

miércoles, julio 11, 2007

NOJA







No hizo sol el domingo pasado en Noja y a falta de día de playa me dediqué a ver arquitectura. Hice más de cien fotos de otros tantos edificios en un paseíto de poco más de dos horas. La densidad de motivos para fotografiar era apabullante. Acabé agotado. Las cinco muestras que traigo aquí no son ni mucho menos representativas del alcance de mi álbum. Y viendo esos edificios en fotos en vez de al natural, la verdad es que pierden mucho.

Me sorprendieron los colores, la formas de las cubiertas, los detalles decorativos de las esquinas, la riqueza formal de los huecos y hasta lo viajados que son los actuales arquitectos (el del polideportivo de la escuela se ve que ha estado en el Louvre).

En muchos casos me pregunté a qué Escuela de Arquitectura podría adscribirse cada bloque de apartamentos y en otros casos me puse a pensar qué dirían los duros profesores de Proyectos si vieran ahora las obras de sus titulados.

Lo más novedoso, sin embargo, no fue esa variedad tan pintoresca y cántabra de hacer arquitectura sino la capacidad de colocar las calles y los apartamentos para que en ningún momento te sintieras orientado y tranquilo en la nueva ciudad que es Noja. La disposición de los bloques dentro de las parcelas, la ordenación de los accesos mediante entradas exclusivas a cada urbanización, la colocación de los parkings, las pistas de pádel, las piscinas, los jardincitos sobrantes, las vallas y las señalizaciones, parecen organizadas por una mente superior para despistar a cualquier ladrón que intentase entrar en el poblado.

En algún sentido me sentí ladrón, claro: el botín de arquitectura y urbanismo que recopilé es impagable: me reafirma en que los Colegios de Arquitectos, las Escuelas de Arquitectura y los Arquitectos todos debemos tirar la toalla y llamarnos de cualquier otra manera. ¡Ya está bien lo nuestro!

domingo, julio 08, 2007

EL LOGROÑO DE LUIS DIEZ DEL CORRAL

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La primera vez que vi un título así fue en Moscú. Las agencias organizaban tours por los lugares donde habían vivido los grandes poetas y escritores del siglo XIX o los escenarios que tuvieran alguna relación especial con ellos y sus obras. Parecían destinados al consumo interno pues el desinterés de los turistas occidentales de medio pelo era evidente.

Hace unas semanas vino a Logroño una hija de Luis Diez del Corral y me dijo que quería ver la plaza o parque que le habían dedicado a su padre, y entonces yo le dije que al hacer la Guía había descubierto algunos otros lugares ligados a su vida que quizás le pudieran interesar. Al día siguiente hicimos un agradable recorrido por todos ellos y pensé que este blog sería un buen medio para contarlo. No creo que haya apenas nadie interesado en un tour así, pero algún día volveré a poner aquí cosas de mi tío para demostrar que algunos de sus libros tienen más vigencia que las placas y homenajes que le tributaron nuestras instituciones al final de sus días.

Luis Diez del Corral logroñeses hubo dos, padre e hijo. Del padre (LDdC Bravo) ya nadie se acuerda pero fue el fundador de los Sindicatos o Sociedades Agrícolas Católicas en La Rioja y como tal fue el promotor y avalista de su sede en la calle Calvo Sotelo 11, construida por el arquitecto Marcelino de Arrupe en 1924. El edificio ha sufrido varias reformas interiores pero su exterior ha llegado tal cual hasta nuestros días.

Según su nieta, el aval le debió de costar caro porque se arruinó con él, pero gracias a su andadura sociopolítica consiguió ser nada menos que Gobernador Civil de Salamanca. De allí pasó a Jaén (o viceversa) acabando sus días en Madrid donde, en 1936, los amigos de los amigos de la memoria histórica se lo llevaron de su casa y acabaron con su vida y su rastro. Nunca se supo más de él.

En vista de lo visto, su hijo, LDdC Pedruzo, se refugió en la Embajada de Chile donde coincidió con Sánchez Mazas, y a diferencia de esté, que cruzó las líneas y se pasó a la acción, acabando casi como contaba Cercas, mi tío (o para ser más exacto, primo segundo) se pasó la guerra traduciendo El Archipiélago de Hölderlin, y luego, acabada ésta, tuvo una larga y exitosa vida académica en Madrid donde alumbró una obra muy variada, muy prestigiada y poco leída.

Veinticuatro años antes de todo esto, LDdC Pedruzo había nacido en la casa n. 11 de Vara de Rey, donde a comienzos de los ochenta el alcalde Manolo Sainz le colocó una placa homenaje (más bien un lápida) para significar el lugar.




La casa, obra de Luis Barrón en 1892 para los hermanos Bergasa, cayó al poco tiempo de ponerle la lápida y fue sustituida por el edificio de José Ignacio Rodríguez que puede verse ahora y que me parece mejor no mostrar aquí para no dañar su memoria.

El nacimiento de Luis hijo coincidió con la iniciativa de Luis padre de construir una casa de su propiedad en lo que hoy es la Avenida de Navarra 16, casa que subsiste aún, pero tan venida a menos, que casi da pena verla.


El proyecto se lo hizo Francisco de Luis y Tomás en febrero de 1911 y por los planos que he podido ver no tuvo mayores lujos decorativos (mis antepasados siempre fueron gente austera, comentó la nieta); en todo caso, en la foto de los años veinte que puede verse en la Guía (p 162), algo más de dignidad que ahora ya tenía.

Como Luis Diez del Corral Pedruzo no volvió por la Rioja más que a algún festejo familiar, a hacer turismo y a decir que se sentía muy riojano en los homenajes que se le tributaron, ya no hay más lugares en el tour que esa plaza o parque que lleva su nombre (y el de su padre), y que en realidad no es más que un gran patio de manzana ajardinado entre bloques abiertos, situado en la vieja salida hacia Soria nada más cruzar la circunvalación a la derecha. Es uno de esos sitios que veo desde el coche y al que no me animaría a ir en un tour urbano ni aunque estuviéramos sobrados de tiempo. Pongo un planito de situación usando el siempre útil plano en tres dimensiones de J. Ignacio Saénz Monis, y me despido amablemente de todos Vds. deseándoles que lo hayan pasado bien y se hayan instruido en algo.


jueves, julio 05, 2007

LUNATIC PUB, BARCELONA




Mi interés casi exclusivo por los edificios y las guías de arquitectura me ha provocado no pocos problemas cuando al estar de visita en una ciudad ha llegado la hora de cenar o hemos tenido que pensar en el lugar donde pasar una velada agradable. Por eso (entre otras cosas) siempre ha sido un placer viajar con Pepe Garrido, pues al poco de llegar a una ciudad siempre sabía donde llevarnos: qué gran recuerdo guardo en ese aspecto de dos primeras cenas en Turín y en Nápoles. Reconozco haber sido nefasto a la hora de guardar las direcciones de las recomendaciones que me hacen los amigos. Pero eso ya se ha acabado. A partir de ahora pienso ir poniendo en este blog las reseñas de los sitios por los que he pasado y en los que me he sentido muy a gusto. Y si se me escapa algún comentario arquitectónico, pues mejor.

El LUNATIC PUB de Barcelona es un bar de copas para ir entre las 11 o 12 de la noche y se lo debo a Mónica y Carlos. Creo que es de justicia reconocer siempre a los guías que nos llevan a ciertos sitios, pues adquieren así la condición de lugares personalizados. Paso de las recomendaciones de las Guías hechas por los tiburones editoriales del turismo de papel couché y de sus periodistas tripones. Solo me interesan las recomendaciones directas, pues prefiero confiar en las personas antes que en los productos; y sólo me fío de la información actualizada, pues la vida de los locales es muchas veces efímera o pasan por fases de esplendor y decadencia en poco tiempo.

Cuando nos acercamos al lugar donde está el Lunatic, en la calle Regent Mendieta 38, entre Travesera de las Corts, Avenida de Madrid y el carrer de Sans (ya siento lo largo que es el link del mapa que pongo arriba por si queréis abrirlo: http://maps.google.es/maps?f=q&hl=es&geocode=&q=Carrer+del+Regent+Mendieta,+08028,+Barcelona,+Barcelona,+Catalu%C3%B1a,+Espa%C3%B1a&sll=40.396764,-3.713379&sspn=14.146677,28.037109&ie=UTF8&cd=1&ll=41.378966,2.126284&spn=0.013621,0.02738&z=15&iwloc=addr&om=1) , Mónica nos dijo: “no os asustéis por la entrada; una amiga mía que vive por aquí y que no lo conocía siempre pensó que se trataba de un puti club”; pero a mí no me pareció tan raro sino más bien discreto, y al ver que nada más atravesar la puerta había que bajar unas escaleras, sentí el encanto de todos esos garitos musicales neoyorkinos que están bajo tierra. Entre la escalera y la sala hay una barra no muy grande (como de restaurante o así) donde te recibe un elegante camarero (¿o dueño?) que viste la clásica casaca blanca de los viejos tiempos (no sé cómo se llama esa prenda pero ya os hacéis una idea) y te invita a pasar adentro.

La sala no es gran cosa: un espacio oblongo y algún pilar en medio con dos líneas en paralelo de…, vaya, no doy con la palabra; igual es que no la hay: “círculos de asientos bajos en torno a mesitas para las bebidas” sería lo apropiado, pero es un nombre muy largo. Hay que inventar un nombre para eso. Bueno, pues ya me entendéis. A pesar de la poca luz, creo recordar que todo el decorado y la tapicería están en tonos rojizos, ahí sí, como de puti club. Dicen que los cócteles son muy buenos, pero no entiendo mucho de eso así que lo único que puedo decir es que el manhattan que pedí, mejor dicho, el manhattan que me pidió Mónica, estaba muy bien.

Pero voy con lo mejor que se me acaba el folio. En uno de los lados justo a la entrada hay un pequeñísimo escenario donde suben varios tipos solitarios con la guitarra bajo el brazo, que yo creí que ya no existían. Cantan, fuman, hablan con el público, cuentan chistes y beben de sus tragos largos entre canción y canción. Me tocó ver a Manel en primer lugar y luego, a Pedro Giménez y ambos me hicieron pasar un rato muy emotivo. Como llegaba San Juan, Manel cantó Fiesta de Serrat, que siempre me pone la carne de gallina, pero lo suyo son canciones desgarradas y más bien extrañas; las de Pedro, sin embargo, eran casi todas conocidas pero muy selectas: por ejemplo, haciendo bromas con la cejilla, la ceja o la cejación, a petición de un cliente, nos cantó la preciosa canción de Fito, La Casa por el “Cejado”.

En la página de bares de Barcelona que recoge los comentarios sobre este local http://www.bcn-nightlife.com/bars-pubs/lunatic-pub-2/es/ hay sólo cinco comentarios, pero como son de hace un par de años y el look del camarero de hace cincuenta, parece que es un lugar con solera y que no va a cambiar de la noche a la mañana.

Si vais a Barcelona, si tenéis tan buena compañía como la que yo tuve, y decidís acabar el día en el Lunatic Pub, seguro que vais a pasar una delicia de noche.

PS: No tengo fotos del local ni de la calle, porque a esas horas suelo dejar la cámara en el hotel, así que si alguien me manda alguna, la pondré con mucho gusto.