martes, mayo 16, 2017

LOS TRES MÁS BELLOS PAISAJES DE JAPÓN



"El goce del paisaje ocupa un lugar central en la vida japonesa, equidistante entre la salud física y la espiritual, hasta su máximo nivel religioso"

(Luis Diez del Corral. Del Viejo al Nuevo Mundo. Madrid 1963 pag 376)


Cuando era yo estudiante de arquitectura en Barcelona me aficioné a leer las columnas que los catedráticos de Estructuras Margarit y Buxadé escribían en la revista Cuadernos bajo el título de PASO DE CEBRA. Una de las más sarcásticas que recuerdo asociaba la declaración de los Parques Nacionales con los concursos de belleza al uso. Dar calificaciones a los paisajes no es sino hablar del gusto de una época (o de sus dirigentes), venían a decir. Hasta antes del romanticismo, los Alpes, los Pirineos o las grandes montañas en general fueron paisajes espantosos, y mira la vuelta que han dado en tan sólo un par de siglos. La fotografía por otra parte se ha aliado con determinadas idealizaciones del paisaje y ahora mismo, en el Espolón de Logroño podemos ver una exposición de Paisajes de la Rioja que tienen maravillada a la gente pero que a mí me da verdaderamente grima por lo falsa y pretenciosa que es (igual le dedico un spyp, se blog mío de variedades). Pero a lo que vamos, desde hace siglos en Japón alguien (un tal Hayashi Gaho) estableció cuáles eran los tres más bellos paisajes del país (los sankeis) y por un lado u otro, todo el mundo te los recuerda. Por ejemplo, en la novela de Kawabata que reseñaba hace un mes (EL RUMOR DE LA MONTAÑA) pag 89 podemos leer: "... a su edad, sólo había estado en una de las tres grandes vistas de Japón. No conocía Matsushima ni la costa de Amanohashidate. Cierta vez a su regreso de un viaje de negocios a Kyushu, había visto el templo de Miyajima, pero no en la estación apropiada, sino en invierno". Mira qué fácil es de saber. Ahí tenemos los tres paisajes seleccionados por Hayashi Gaho en el siglo XVII.

Puestos en plan esencialista podríamos organizar un viaje a Japón para contemplar tan sólo esos tres grandes paisajes y dar por amortizado el esfuerzo. Pero como yo soy poco fundamentalista, mejor hacer un post con unas cuantas fotos cogidas de aquí y de allá, y echar alguna risa en la línea de lo que señalaban Margarit y Buxadé.

Como lo primero que leí para la preparación del viaje a Japón fue el libro de mi tío, yo ya había estado de alguna manera en Matsushima porque allí es donde primero le llevaron después de haber parado en Tokio. La bahía de Matsushima con su salpicado de islas e islotes (foto de arriba) está muy cerca de Sendai, a unos trescientos cincuenta kilómetros al norte de Tokio, y a los arquitectos medianamente informados, Sendai nos suena de que allí se labró la fama Toyo Ito al construir en el 2001 la famosa "mediateca", un edificio que no me importaría nada visitar porque esa estructura de grandes pilares vacíos me pareció desde la primera vez que la vi una idea cuando menos fascinante.



 Del Toyo Ito de la mediateca al Toyo Ito de la opera de Taiwan va un abismo, así que no es de extrañar que este arquitecto sea un protagonista habitual de Cascotes (si sois valientes podéis ver esta última obra suya en el número 439).

Pero bueno, para volver al tema que nos ocupa hoy, el de los paisajes, voy a poner un planito de Japón con la localización de los tres sankeis tal y como aparecen numerados en la novela de Kawabata (1,2 y 3). Como referencias pongo las ciudades más cercanas o famosas: S es Sendai, T Tokio, K Kioto, O Osaka y H Hiroshima. He colocado también un cuarto foco paisajístico que seguramente es más famoso que los otros tres juntos, el monte Fuji F.


El paisaje de la bahía de Matsushima no llegó a encandilar del todo a Luis Diez del Corral, cosa que justificó en la formación occidental de ver y contemplar el paisaje a través de nuestra historia de la pintura. Pero como nosotros no tenemos mucha formación de esa tan buena, seguro que si fuéramos allí nos gustaría mucho. Y si no, ahí os paso estas fotos que he recogido de internet y que os ofrezco con el encarecido agradecimiento a sus autores:






Vamos sin mayor dilación con el segundo paisaje que se me acaba el post o a ustedes la paciencia. Lo de Amanohashidate es una larga lengua de tierra entre un lago y el mar con playas al lado del mar, o sea, como nuestra Manga del Mar Menor pero sin edificios de apartamentos encima.


A propósito de los paisajes de Japón vuelvo a poner una cita de mi tío porque creo que resulta pertinente: "...la fama no se limita a destacar un paisaje en su conjunto, sino que dentro de él señala los puntos de vista desde los que resulta más hermoso" (pag 374). En el caso de Amanohashidate la cosa no puede estar más clara porque la mayoría de las fotos están hechas desde el mismo punto:


No sé muy bien la causa, pero en el mirador dispuesto para ver Amanohashidate la gente se hace fotos dándose la vuelta para verlo entre las piernas:


Y como no podía ser de otro modo, nos enseña la foto de cómo se ve al revés:


Igual esa imagen les quiere decir algo... ¿el secreto del Ying y el Yang?  Qué sé yo. A mí más me gusta la imagen del interior de la lengua de tierra, o sea, la de la Manga con árboles y sin apartamentos:


Por lo que respecta al tercero de los más bellos paisajes de Japón, el del templo de Miyajima (o la puerta de) con los pies en el agua, lo difícil es seleccionar la foto más natural o menos rancia.



Como casi todas lo son, a mí me gusta más cuando baja la marea y la gente camina hasta sus postes dándole la escala:



Vale. No podía acabar este post sin alguna foto del cuarto paisaje que no recogió la tradición y que posiblemente sea el único que podamos ver porque está entre Tokio y Kioto. Como mi hija Teresa se acercó a verlo, esta vez no tengo que buscar en internet sino poner la del álbum de fotos de su viaje a Japón:


Uy, sí, ahora que recuerdo, esto en un viaje también nos puede pasar. Y como a ella le pasó, tuvo que hacer una foto a otra foto que había en el ryokan donde se alojaron para contemplar el Monte Fuji de cerca. El puente es el mismo...


Donde estén las fotos..., que se quite la realidad (!!!). Y si no que se lo digan a los que ven las fotos de la Naturaleza de la Rioja en el Espolón.





Y es que digo yo, para qué ir a ver paisajes a Japón teniendo estos aquí...? jjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj